Arte

80 obras de Goya llegaron a Colombia para mostrar la cara más cruel de la guerra

Los desastres de la guerra, una serie de grabados que Francisco de Goya hizo sobre la Guerra de Independencia española, a principios del siglo XIX, se exponen junto a poemas de diversos autores. La muestra estará abierta hasta enero de 2027 en el Museo Nacional de Colombia.

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hace 4 horas

Un hombre arrodillado extiende los brazos como si fuera una cruz. Detrás de él, una maraña de formas oscuras se acerca. Francisco de Goya tituló ese grabado Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer, hacia 1810. Más de dos siglos después, esa imagen llega al país dentro de una serie completa de 80 grabados que el Ministerio de Cultura, el Museo Nacional de Colombia y “Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria”, presentan bajo el nombre Los desastres de la guerra.

La exposición se inauguró a principios de mes y permanecerá abierta hasta el 17 de enero de 2027, en el centro de Bogotá. Las obras, realizadas por Goya entre 1810 y 1820 como respuesta a la Guerra de Independencia española, se exhiben por primera vez dentro de Fragmentos, el contramonumento que Doris Salcedo construyó con armas entregadas por la extinta guerrilla de las Farc.

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Siete poemas escritos entre 1923 y 2022 y tres acciones corales realizadas junto con la Universidad Nacional completan el recorrido.

Arte por fuera de la corte

Goya fue pintor de cámara de la corte española y realizó obras como La familia de Carlos IV, La maja desnuda y Los fusilamientos del tres de mayo. Pero Los desastres de la guerra pertenece a un registro prácticamente íntimo del artista español, pues nunca la vio exhibida.

La hizo entre 1810 y 1820, a partir de lo que presenció durante un viaje a Zaragoza y de los relatos que le llegaban sobre la ocupación napoleónica, pero su primera edición solo apareció en 1863, décadas después de su muerte en 1828. Hacia el final de su vida, ya retirado en la Quinta del Sordo, Goya profundizó esa mirada sobre el miedo y la crueldad humana en las llamadas Pinturas negras, entre ellas la famosa Saturno devorando a su hijo.

Andrés Felipe Suárez, coordinador general de Fragmentos, explica a EL COLOMBIANO que la vigencia de estos grabados radica en que Goya fue de los primeros artistas en retratar la guerra desde el punto de vista de quienes la sufren, y no desde la épica de los vencedores.

La serie completa se divide en tres partes: la guerra, el hambre que le sigue, y una última más simbólica con figuras monstruosas.

Suárez describe dos estampas tituladas Con razón o sin ella. En la primera, soldados franceses atacan con bayonetas a un grupo de campesinos españoles mientras el pueblo observa aterrado. En la segunda la escena se invierte: un campesino español, con el rostro desencajado, ataca con un hacha a un soldado francés. “En la guerra no hay buenos, en la guerra todo el mundo es malo y la guerra lo que hace es que nos bestializa y nos quita cualquier capacidad de agencia”, resume.

Doris Salcedo explica que traer al español a Fragmentos no significa mirar hacia atrás. “Yo creo que Goya no morirá nunca. Es un artista que está vivo, está más vivo que nunca”. Para ella, la brutalidad que el pintor registró hace dos siglos se repite hoy en escenarios atravesados por la violencia, como Cauca, Yemen, El Fasher, Gaza, el sur del Líbano y Ucrania.

Lo que distingue a esta serie, según Salcedo, es que él nunca tomó partido entre invasores e invadidos. En algunos grabados los españoles atacan a los franceses; en otros ocurre lo contrario, y el resultado narrativo es el mismo. “La solidaridad de Goya está siempre con las víctimas, sea francesa o sea española, sea el invasor o sea el invadido”.

Esa ausencia de bandera, dice la colombiana, es lo que permite reconocer en los grabados escenas que también ha vivido Colombia: desplazamientos forzados, ejecuciones extrajudiciales, torturas, desmembramientos, hambrunas. Incluso menciona que Goya, siendo anticlerical, retrató a religiosos como víctimas atravesadas por bayonetas, al tiempo que denunciaba los saqueos de candelabros y objetos litúrgicos en las iglesias. “Si uno comparara el informe de la Comisión de la Verdad con esta serie de grabados, todos los crímenes están ahí ya dados”, afirma.

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Goya en el siglo XXI

El espacio donde se instaló la exposición Fragmentos es, en sí mismo, un contramonumento dado que su piso está hecho con las armas entregadas durante el proceso de desarme de la extinta guerrilla de las Farc, fundidas y moldeadas en losetas por mujeres víctimas de violencia sexual.

Salcedo conecta ese gesto con el momento político actual del país. La exhibición llega en el décimo aniversario de la firma del Acuerdo de Paz, un pacto que, dice, “se ha intentado destruir, volverlo trizas, acabarlo”.

Por eso, considera que enfrentarse a la obra de Goya ofrece dos caminos: reflexionar sobre lo que significó desarmar a 13.000 excombatientes y destruir 37 toneladas de armamento, o aceptar que la guerra siga siendo, como la retratan estos grabados, “la forma más clara y descarnada posible” de resolver un conflicto.

Salcedo traza además un paralelo histórico. Goya vivió la promulgación de la Constitución de Cádiz de 1812, un texto liberal que reconoció derechos heredados de la Revolución Francesa, y su posterior anulación cuando Fernando VII regresó al poder y restauró en España la Inquisición, el silencio y la censura. Para la artista, ese “retroceso ideológico” encuentra un eco directo en la Colombia de hoy.

El recorrido, que empieza en la Sala 3 y termina en la Sala 1, intercala los grabados con poemas de autores que vivieron de cerca la guerra. Ósip Mandelshtam murió en un gulag soviético; Paul Celan y Nelly Sachs sobrevivieron al Holocausto; Warsan Shire escribe desde la experiencia de la guerra en Somalia. A ellos se suman Miguel Hernández, Najwan Darwish, Piedad Bonnett y Mahmud Darwish.

Suárez explica que la decisión de acompañar los grabados con poesía, en vez de textos descriptivos, respondió a que los títulos que el propio Goya puso a cada estampa ya funcionan como una forma de literatura que confronta directamente a quien mira, así que explicarlos de nuevo sería redundante. “Nos interesaba mostrar que muchos artistas y creadores han respondido a la guerra desde su quehacer”, dice.

Salcedo coincide en que las imágenes de Goya son “diáfanas” y “de un realismo desgarrador”, salvo en la sección final, que se tornan más simbólicas. Por eso, dice, buscaron que la poesía tomara esa parte más dura de la experiencia humana y la llevara “a un punto sublime”, donde cualquier persona pueda reconocer la humanidad de quien sufre, en vez de limitarse a describir lo que el grabado ya muestra.

La voz humana como memoria

Entre septiembre y noviembre, Fragmentos albergará tres acciones corales tituladas Presencias de la fragilidad humana, organizadas junto con el programa Presencias – Sonidos & Ecos, de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional. Bajo la dirección artística de María Belén Sáez de Ibarra y la dirección coral de María Jimena Barreto, el coro Voces de Nuestro Tiempo interpretará tres momentos: la promesa, la fractura y la persistencia.

La primera acción, el 26 de septiembre, abrirá con Madrigales a cappella, del compositor Juan Pablo Carreño, obra comisionada en 2021 para nombrar a los niños, niñas y bebés víctimas de la masacre de Bojayá.

Después sonará Allemande, de la compositora Caroline Shaw, una pieza construida con respiraciones e impulsos rítmicos que, en este contexto, deja de sonar a celebración para convertirse en el intento de una comunidad por respirar junta tras la devastación.

La segunda acción, el 2 de octubre, proyectará registros de Sumando ausencias, la acción colectiva que Salcedo realizó en la Plaza de Bolívar en 2016, mientras el coro interpreta piezas del compositor estonio Arvo Pärt y entreteje el Salmo 84 con fragmentos de T. S. Eliot; los cantantes se desplazarán entre el público.

La tercera, el 24 de noviembre, cerrará el ciclo con dos interpretaciones de The Deer’s Cry, también de Pärt, basada en una antigua oración de protección atribuida a San Patricio.

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El coordinador general de Fragmentos reconoce que exhibir imágenes tan explícitas (ejecuciones, mutilaciones, cuerpos torturados) conlleva el riesgo de que el horror se vuelva espectáculo en vez de reflexión. “Esa es la pregunta para cada uno de los visitantes”, dice, porque ninguna de esas escenas resulta ajena a quien las ve todos los días en su teléfono.

Para Suárez, el problema no es la existencia de las guerras, sino la ausencia de una pregunta más incómoda: cómo terminarlas. “La única manera de acabar las guerras se piensa siempre desde la aniquilación del otro, y nos hemos dado cuenta de que eso realmente no funciona”, afirma.

Por eso insiste en que la muestra no busca dejar un mensaje en la audiencia. Por el contrario, quiere abrir una pregunta que cada visitante debe responder por su cuenta, tanto a nivel social como en las decisiones más íntimas de cada uno.

Desde la historia del arte, el experto ubica a Goya como un antecedente directo de obras posteriores que también convirtieron la guerra en materia artística, como el Guernica de Picasso o las series sobre la violencia de Fernando Botero. Lo que distingue a Goya, dice, es que decidió reaccionar con una obra propia justo cuando terminaba su carrera como pintor de la corte, después de ver de cerca los horrores de la ocupación napoleónica, y que esa reacción sigue siendo legible dos siglos después porque no atiende solo a un hecho histórico puntual, sino a algo “muy íntimo y muy humano” sobre las formas que hemos encontrado para acabar unos con otros.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Hasta cuándo se puede visitar la exposición Los desastres de la guerra de Francisco de Goya en Bogotá?
La exposición Los desastres de la guerra estará abierta hasta el 17 de enero de 2027 en Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria, en el centro de Bogotá. La muestra reúne los 80 grabados de Francisco de Goya, acompañados de siete poemas y tres acciones corales.
¿Qué actividades se realizarán en la exposición de Goya en Fragmentos?
La exposición contará con tres acciones corales tituladas Presencias de la fragilidad humana, organizadas junto con la Universidad Nacional de Colombia. Las presentaciones se realizarán el 26 de septiembre, el 2 de octubre y el 24 de noviembre de 2026, con interpretaciones de obras de compositores como Juan Pablo Carreño, Caroline Shaw y Arvo Pärt.
¿Qué relación tienen los grabados de Goya con el conflicto armado colombiano?
Los grabados de Los desastres de la guerra abordan la violencia, el hambre y el sufrimiento de las víctimas sin tomar partido entre invasores y agredidos. En la exposición, Doris Salcedo relaciona esas representaciones con hechos del conflicto armado colombiano, como los desplazamientos forzados, las ejecuciones extrajudiciales y las torturas. La muestra se presenta en Fragmentos, un contramonumento construido con armas entregadas por las extintas Farc durante el proceso de paz.