Asesinaron en Cúcuta al periodista Cristian Herrera, miembro de la FLIP y reconocido reportero judicial
El comunicador fue atacado por hombres armados cuando llegaba a su vivienda en la capital de Norte de Santander. Tenía medidas de protección por amenazas previas. Lo atacaron frente a su familia.
El periodista Cristian Herrera, reconocido comunicador de Norte de Santander, miembro del Consejo Directivo de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y corresponsal de esa organización en la región, fue asesinado este sábado en la ciudad de Cúcuta.
De acuerdo con la información preliminar de las autoridades, Herrera fue atacado por hombres armados que se movilizaban en motocicleta cuando llegaba a su vivienda, ubicada en el barrio Quinta Oriental, en inmediaciones de la Universidad Francisco de Paula Santander.
Los agresores le dispararon en repetidas ocasiones frente a su familia. Aunque fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, llegó sin signos vitales. Otras versiones señalan que el periodista recibió al menos seis impactos de bala durante el atentado.
El crimen ocurrió pese a que el comunicador contaba con medidas de protección de la Unidad Nacional de Protección (UNP), otorgadas tras múltiples amenazas recibidas a lo largo de su trayectoria profesional.
La Policía Metropolitana de Cúcuta rechazó el homicidio y anunció el inicio de una investigación para esclarecer los hechos. Entre las primeras labores judiciales se encuentran la revisión de cámaras de seguridad, la recopilación de testimonios y el análisis de los antecedentes de amenazas contra la víctima.
Fuentes cercanas a la investigación indicaron que esos antecedentes serán una de las principales líneas de trabajo para establecer los móviles del asesinato.
La Gobernación de Norte de Santander y las autoridades locales anunciaron una recompensa de hasta 100 millones de pesos por información que permita identificar y capturar a los responsables.
Cristian Herrera era comunicador social egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) y durante años desarrolló una amplia trayectoria en el cubrimiento de temas judiciales y de orden público.
Trabajó como periodista judicial en el diario La Opinión de Cúcuta, dirigió el periódico popular Quiubo y colaboró con distintos medios de comunicación de Norte de Santander y Santander.
Al momento de su muerte se desempeñaba como asesor de comunicaciones de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía de Cúcuta y mantenía además espacios propios de información digital.
Colegas y amigos lo describen como un periodista dedicado de tiempo completo al ejercicio informativo y especialmente al seguimiento de asuntos relacionados con seguridad, criminalidad y corrupción.
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Según organizaciones de prensa y personas cercanas al comunicador, Herrera había sido víctima de múltiples hechos de intimidación a lo largo de su carrera. La gravedad de algunas amenazas incluso lo obligó años atrás a salir temporalmente del país y refugiarse en Chile.
Recientemente había realizado denuncias relacionadas con hechos de corrupción y problemáticas de seguridad en Cúcuta.
La Fundación para la Libertad de Prensa confirmó que Herrera integraba su Consejo Directivo y adelantaba labores como corresponsal en Norte de Santander. La organización informó que se encuentra documentando el caso y haciendo seguimiento a las investigaciones para determinar las circunstancias que rodearon el crimen.
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Por su parte, la Defensoría del Pueblo calificó el asesinato como una de las formas más graves de censura contra la labor periodística y advirtió que hechos de esta naturaleza afectan directamente el derecho de los ciudadanos a recibir información.
“La impunidad, el crimen organizado, la corrupción y la violencia derivada del conflicto armado continúan representando riesgos para quienes ejercen el periodismo”, señaló la entidad.
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La Defensoría también recordó que Herrera contaba con medidas de protección, circunstancia que aumenta la preocupación sobre las condiciones de seguridad para los comunicadores que trabajan en regiones afectadas por fenómenos de violencia.
El asesinato de Cristian Herrera ocurre menos de un mes después del homicidio del periodista Mateo Pérez Rueda en Briceño, Antioquia, un crimen atribuido a las disidencias de las Farc.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha advertido recientemente sobre el deterioro de las condiciones para el ejercicio periodístico en zonas afectadas por el conflicto armado, donde las amenazas, atentados y agresiones han provocado fenómenos crecientes de autocensura entre reporteros locales.
De acuerdo con cifras de la FLIP, entre el 1 de enero y el 12 de mayo de este año se registraron 141 agresiones contra periodistas en Colombia, entre ellas 42 amenazas, 24 obstrucciones al trabajo periodístico, 19 casos de estigmatización, un secuestro y el asesinato de Mateo Pérez.
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