Desde 2024, drones con explosivos han dejado 435 heridos y 53 uniformados muertos
El ataque del ELN contra el cantón militar San Jorge, el 11 de febrero, fue ejecutado con drones guiados por fibra óptica, algo de lo que el país no tenía registro antes.
Periodista y productor de archivo. Egresado del programa de comunicación social de la Universidad Santiago de Cali y actual estudiante de la Maestría en Producción de Narrativas Históricas de la Universidad Externado. Ha trabajado en medios como El País Cali, Séptimo Día de Caracol Televisión y Vorágine. Co-investigador en la serie documental “Garavito: la bestia serial”, de Discovery. Caleño amante de la salsa y el pandebono sin bocadillo.
Los ataques con drones equipados con explosivos se han convertido en una amenaza constante y creciente para las fuerzas de seguridad en Colombia. Desde 2024, se han registrado 449 atentados de este tipo, que han dejado un saldo de 435 heridos y 53 uniformados muertos, afectando al Ejército, la Policía, la Armada Nacional y la Fuerza Aeroespacial.
El domingo pasado, al menos cuatro drones sobrevolaron en repetidas ocasiones las instalaciones de Hidroituango. Los artefactos, que serían atribuidos a las disidencias de las Farc al mando de alias ‘Calarcá’, obligaron a cancelar un acto oficial al que asistirían el gobernador Andrés Juliían Rendón, el alcalde Federico Gutiérrez, directivos de EPM y periodistas. El evento estaba programado para presentar los avances del proyecto hidroeléctrico.
A ello se suma otro episodio que evidencia un nivel aún más complejo de la amenaza.
Investigaciones recientes de las Fuerzas Militares revelan un salto tecnológico preocupante en el uso de aeronaves no tripuladas, como quedó demostrado en el ataque del ELN contra el cantón militar San Jorge, el pasado 11 de febrero. Según las indagaciones, la acción fue ejecutada mediante drones guiados por fibra óptica, una modalidad que dificulta su detección y neutralización con los sistemas antidrones convencionales.
De acuerdo con información del portal InfoDefensa, especializado en seguridad y defensa nacional, este caso representa la primera acción documentada con este tipo de sistemas en Colombia y señala un punto de inflexión en la evolución tecnológica del conflicto interno.
Ese medio detalló que inicialmente la tropa pensó que el ataque se había realizado con un dron convencional guiado por enlace de videofrecuencia, pero inspecciones posteriores hallaron restos de cableado de fibra óptica cerca de la base militar.
Con base en inteligencia técnica, se determinó que al menos un dron fue controlado a través de este medio físico, que elimina la dependencia de radioenlaces y sustituye la comunicación por un carrete de fibra que se despliega durante el vuelo, transmitiendo órdenes y video en tiempo real.
Esta configuración hace que los sistemas antidrones basados en la detección y bloqueo de radiofrecuencias —como los implementados en esa base— resulten ineficaces, ya que no existe emisión susceptible de interferencia, dio a conocer InfoDefensa.
Por ello, explicaron, es que los mecanismos electrónicos de neutralización no pudieron inhibir la aeronave, lo que pone en evidencia una preocupante evolución en las capacidades técnicas de los grupos armados ilegales.
De acuerdo con el consolidado de las Fuerzas Militares, desde 2024 estos ataques han involucrado 914 artefactos explosivos improvisados adaptados a drones. Según los datos, en promedio se registra un ataque con drones cada día y medio en el país, principalmente contra bases militares, con 402 incidentes; seguido de 82 ataques a instalaciones policiales, 12 a la Armada y 3 a la Fuerza Aeroespacial.
“Esto es extremadamente preocupante”: experto
Camilo Mendoza, analista del sector defensa y experto en funciones de drones, le dijo a EL COLOMBIANO que el avance de la tecnología de drones en manos de grupos al margen de la ley o delincuenciales es “extremadamente preocupante”.
Según Mendoza, el primer ataque con drones en Colombia se registró en 2018, antes de que se encontraran drones cargados con explosivos en Nariño.
Recordó que el primer caso ocurrió en Barranco Minas, Guainía, cuando un dron comercial chino de marca Zaima sobrevoló una unidad del Ejército y liberó una carga explosiva que no detonó.
El experto, autor del libro “Amenaza Dron. UAS y sus efectos en el conflicto colombiano”, explicó que desde entonces el crecimiento de estas capacidades ha sido ostensible y sostenido en el tiempo.
“Grupos como FARC y ELN son muy fuertes actualmente, y ya están utilizando drones controlados que vuelan mediante fibra óptica. Estos drones son totalmente inmunes a los sistemas antidrones desarrollados en el país, porque no dependen de radiofrecuencia ni tienen firmas cinéticas o radar detectables. Esto les permite vulnerar sistemas de seguridad, como ya ocurrió en Arauca y otras unidades militares”, afirmó Mendoza.
Para él, resulta especialmente preocupante el interés de estos grupos en desarrollar capacidades tecnológicas avanzadas y democratizar el dominio aéreo con fines terroristas.
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Mendoza recordó que tras la baja de Gentil Duarte, el 4 de mayo de 2022 en Zulia, Venezuela, se descubrió que los grupos planeaban fabricar sus propios drones en la selva con impresoras 3D y con asesoría de personal universitario experto en la materia.
Además, el experto destacó que los drones, para los grupos ilegales, son más sumas que restas. “Permiten reducir la exposición al riesgo, son económicos y efectivos. La facilidad de conseguirlos y la eficiencia que brindan hacen que cada vez más grupos ilegales puedan expandir sus capacidades aéreas, lo que constituye un desafío creciente para los sistemas de defensa y seguridad del país”, concluyó.
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