Autoridades descartaron fallas técnicas en el avión siniestrado de Satena: cinco equipos forenses analizarán los cuerpos
Las investigaciones posteriores al grave accidente del avión de Satena que se estrelló en Norte de Santander con 15 personas a bordo y dejando a ninguna con vida revelaron nuevos detalles sobre lo ocurrido.
Las autoridades aeronáuticas y empresas involucradas en la operación del vuelo accidentado en Norte de Santander afirmaron este jueves 29 de enero que, hasta el momento, no existe evidencia de fallas técnicas, errores operativos o condiciones meteorológicas adversas que expliquen el siniestro.
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De esta manera, aclararon y reiteraron que cualquier conclusión definitiva sobre lo ocurrido con la aeronave que despegó sobre las 11:42 a.m. y debía aterrizar a las 12:05 del mediodía y se accidentó entre los municipios de La Playa de Belén y Hacarí este miércoles, corresponderá exclusivamente a los organismos de investigación competentes.
Durante una rueda de prensa realizada en Ocaña, representantes de Satena y de Searca —empresa responsable de la operación de la aeronave— señalaron que el avión Beechcraft 1900 de matrícula HK-4709 cumplía con los estándares de aeronavegabilidad y con los protocolos de mantenimiento exigidos por la normativa colombiana.
Además, indicaron que las condiciones climáticas en la ruta y en el aeropuerto de destino eran favorables al momento del vuelo. Por eso las compañías precisaron que la ruta Cúcuta–Ocaña–Medellín operaba bajo la modalidad de fletamento, en la que Searca asume la responsabilidad del avión, las tripulaciones, el mantenimiento y los seguros.
De acuerdo con la información entregada a las autoridades hasta ahora, la empresa ha prestado servicios a Satena durante más de dos décadas y concentra una parte significativa de la operación regional de la aerolínea estatal.
Sobre la tripulación, se informó que el piloto tenía más de 10.000 horas de vuelo y el copiloto superaba las 7.000, ambos dentro de los límites de servicio establecidos y sin indicios de fatiga. En cuanto a las aeronaves utilizadas en esta operación, dijeron que cuentan con sistemas de alerta de proximidad al terreno y tecnología adicional para operar en zonas de geografía compleja.
Searca reiteró su disposición a colaborar plenamente con las autoridades aeronáuticas y judiciales, a las que entregará toda la información requerida para esclarecer lo ocurrido. Satena, por su parte, confirmó que mantendrá la operación de la ruta, al considerar que no existen razones técnicas que justifiquen su suspensión.
Las empresas insistieron en que la investigación en curso será la única instancia encargada de determinar las causas del accidente, mientras continúan las labores de acompañamiento a las familias de los pasajeros y tripulantes fallecidos.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, aseguró que no descarta ninguna hipótesis respecto de la tragedia en la que murieron 15 personas. “Respecto al accidente de la aeronave, digamos que hay que evaluar todas las hipótesis, pero es la Aeronáutica Civil quien va a decir aquello”, expresó este jueves Sánchez, en declaraciones a Caracol Radio.
El jefe de la cartera de Defensa coincidió en que “la aeronave en ese momento, antes de despegar, iba con la aeronavegabilidad, o sea, podía volar; los pilotos estaban certificados, la aeronave estaba certificada. Ya tendríamos que ver qué otros factores hay alrededor y será la Aeronáutica Civil quien nos diga qué pasó exactamente”, concluyó.
Cinco equipos forenses se encargarán de analizar los 15 cuerpos de las víctimas del siniestro aéreo
Medicina Legal confirmó que dispuso cinco equipos forenses para hacer el análisis de los 15 cuerpos de las personas que viajaban a bordo de la aeronave HK-4709, que cubría la ruta Cúcuta–Ocaña, siniestrada en el sector conocido como Curasica, municipio de La Playa de Belén, en Norte de Santander.
Ese análisis será hecho por miembros de la Dirección Seccional en Cúcuta, a donde llegaron los cuerpos hace algunas horas durante este jueves 29 de enero. Pero también de personal forense de Pamplona, Ocaña y Bucaramanga, que llegaron como apoyo.
Una vez ubicada la avioneta tipo Beechcraft 1900 —de la cual ya recuperaron la caja negra, según reportó la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas— y al servicio de la aerolínea estatal Satena, los equipos de rescate constataron que no hubo sobrevivientes.
Desde el momento en que se perdió comunicación con la aeronave, a las 11:54 a.m. de este miércoles, el Gobierno instaló un Puesto de Mando Unificado (PMU), coordinado por el Ministerio de Transporte y la Aeronáutica Civil, con apoyo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, el Ejército y la empresa Searca, que aportó una aeronave y un helicóptero a las operaciones.
La cartera de Transporte entregó el listado oficial de víctimas, entre las que se encuentra el congresista Diógenes Quintero Amaya, cuyo partido de La U, lamentó lo ocurrido y lo recordó como “un líder comprometido con su región, con una firme vocación de servicio y un profundo sentido de responsabilidad pública”.
La lista de víctimas la completaron María Torcoroma Álvarez Barbosa, Carlos Salcedo, Rolando Enrique Peñalosa Gualdrón, María del Carmen Díaz Rodríguez, Maira Alejandra Avendaño Rincón, Anayisel Quintero, Karen Liliana Parales Vera, Anirley Julio Osorio, Gineth Rincón, Natalia Cristina Acosta Salcedo, Maira Alejandra Sánchez Criado y Juan David Pacheco Mejía.
A ellos se suman los dos tripulantes de la aeronave, que fueron identificados como el piloto Miguel Vanegas y el copiloto José De la Vega, tras hacer una primera examinación exhaustiva a los cuerpos.
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