“El reto de Colombia no es cambiar de Constitución, es cumplirla”: Paola Meneses
La presidenta de la Corte Constitucional sostiene que la ‘carta magna’ llega fortalecida a sus 35 años y asegura que el mayor desafío para el país no es reemplazarla, sino hacerla cumplir.
Comunicadora social y periodista de la Universidad del Quindío, con más de 13 años de experiencia en cubrimientos judiciales y de orden público. Trabajó en Colmundo Radio, Colprensa y Caracol Radio Bogotá, cubriendo la Procuraduría, Altas Cortes, juzgados y la Defensoría, entre otros temas. También trabajó en Caracol Radio Medellín y como coordinadora de comunicaciones en la Alcaldía de Medellín (2021-2023). Actualmente hace parte del equipo de periodistas en la sección de actualidad de El Colombiano.
Si la Constitución de 1991 fuera una persona, este año estaría soplando 35 velitas. Y como le pasa a cualquiera que llega a esa edad, no faltan quienes le preguntan si ya cumplió sus metas, si todavía tiene cuerda para rato o si necesita un cambio extremo. La diferencia es que, en este caso, la respuesta no solo le interesa a la familia o a los amigos, define buena parte del rumbo institucional del país.
Aunque el tema pueda parecer lejano, lo cierto es que millones de colombianos ejercen derechos sin saber de dónde vienen o, como dice el dicho, “sin saber de cuál santo es la vela”.
La Constitución cabe en un libro de poco más de 170 páginas, dependiendo de la edición, pero en ellas se trazó el camino que Colombia debía seguir para dejar atrás una de las peores crisis de violencia e institucionalidad de su historia.
Lea también: 35 años de evitar los abusos del poder
Nació en 1991, impulsada por el movimiento ciudadano ‘La Séptima Papeleta’ y por miles de estudiantes que exigían modernizar el Estado.
Desde entonces ha sido la que define cómo se eligen los gobernantes, cuáles son los límites del poder y qué derechos tienen los colombianos.
Este mes cumplió 35, esa edad tienen fama de ser una especie de bisagra.
Después de sobrevivir a guerras, crisis políticas, reformas y profundas transformaciones sociales, hoy enfrenta una de sus pruebas más exigentes y es demostrar que sigue siendo el pacto capaz de sostener la democracia en tiempos de creciente polarización. Sobre todo, cuando es el propio presidente del país el que busca ‘meterle mano’.
No se pierda: Testimonios en defensa de la Constitución del 91: “vivir sin esconderme”
En ese pulso, la Corte Constitucional ha sido la encargada de interpretar y proteger el orden constitucional.
En entrevista con EL COLOMBIANO, la presidenta del alto tribunal, la magistrada Paola Andrea Meneses, hizo un balance de estos 35 años y habló de los retos que enfrenta en medio del actual debate político.
La Constitución cumple 35 años. ¿Llega fortalecida o más vulnerable que en otras épocas?
“Sin duda la Constitución colombiana llega fortalecida a sus 35 años. La principal razón es la apropiación que han hecho los ciudadanos de ella: hoy conocen sus derechos, los mecanismos para protegerlos y la posibilidad de exigirlos ante los jueces. La fortaleza de una Constitución se mide cuando atraviesa las peores tormentas, y en estos 35 años el texto de 1991 ha resistido crisis de gobernabilidad, un conflicto armado persistente y, aun así, el andamiaje nunca se ha roto.
A ello se suma la labor de la Corte Constitucional, cuya jurisprudencia ha hecho de la Carta un texto vivo, capaz de adaptarse a los tiempos y responder a las necesidades de la sociedad”.
No se pierda: La Constitución de 1991 no necesita ser sustituida: necesita ser respetada
¿Es decir que sigue vigente? Hay quienes quieren cambiarla...
“Las distintas visiones sobre la Constitución de 1991 son respetadas y válidas. Esa pluralidad de opiniones demuestra su vigencia. Es un texto joven, moderno y, sobre todo, viviente. La Constitución se edificó para que perdurara a través de las décadas; allí se plasmaron no solo acuerdos políticos coyunturales, sino las promesas de la dignidad humana, la democracia y la paz.
El ciclo de la Constitución del 91 no se ha agotado porque sus promesas de equidad, descentralización, justicia social y erradicación de la violencia siguen estando vigentes. El reto de Colombia no es cambiar de Constitución; el verdadero reto es cumplir plenamente, y en cada rincón del territorio, la que ya tenemos”.
En contexto: Mujer con trastorno mental busca que su EPS autorice el suicidio médicamente asistido
¿Las embestidas desde el poder la hacen ver obsoleta?
“La Constitución ha sido el ancla que ha evitado el naufragio de nuestra democracia en los momentos de mayor tensión. Cuando el debate político se ha desbordado o se ha intentado alterar el equilibrio de los frenos y contrapesos, la Carta Política ha ofrecido los canales institucionales para tramitar esas diferencias de manera legal y pacífica. Lejos de debilitarla, cada coyuntura política ha terminado por ratificar la necesidad de su existencia y la validez de sus límites. Cuando la Corte Constitucional ha tenido que recordar los límites del ejercicio del poder, el sistema se ha estabilizado. Ante las crisis, la Carta Política se ha adaptado y, al final, ha resultado fortalecida”.
Enterese: Así es el plan que adoptó Colombia para prevenir conducta suicida; ¿De qué se trata?
¿Qué riesgo implica desconfiar de las instituciones que interpretan la Constitución?
“El riesgo es la erosión del Estado de Derecho y el peligro de caer en la justicia por mano propia o en salidas autoritarias. Si el ciudadano pierde la fe en la neutralidad de los jueces o de la Corte Constitucional, se rompe el pacto social. Los ciudadanos deben saber que una decisión judicial se toma con base en expedientes y pruebas, no en cálculos electorales. Defender la credibilidad de la justicia es defender la estabilidad de la vida en sociedad. Aunque las críticas a las decisiones judiciales son bienvenidas en democracia, estas enriquecen el debate y no van en detrimento de la confianza institucional”.
¿Cree que la separación de poderes atraviesa uno de sus momentos más delicados desde la expedición de la Constitución del 91?
“El sistema de separación de poderes y de frenos y contrapesos que ofrece la Constitución de 1991 es robusto, lo cual ha permitido la estabilidad institucional por más de tres décadas. Hemos vivido momentos de altísima complejidad y el andamiaje institucional ha funcionado. Cuando un poder ha intentado desbordar sus límites, la Corte Constitucional ha intervenido con independencia técnica para restablecer el equilibrio. Las tensiones demuestran que la democracia colombiana está viva y la firmeza de las instituciones evidencia que el diseño de 1991 ha dado resultados. Los controles constitucionales entre los órganos existen y operan en la práctica, y cuando se ha intentado generar un desequilibrio, el control judicial de la Corte ha preservado la autonomía entre los distintos poderes”.
No se pierda: Petro agita la Constituyente: ¿por qué y cómo defender la Constitución de 1991?
¿La mayor amenaza para la Constitución proviene de reformas legales o de la falta de cultura constitucional?
“El verdadero riesgo está en el desconocimiento o en la apatía ciudadana. Cuando la Constitución se reduce a un libro guardado en una biblioteca y no se enseña en las aulas, en los hogares y en las empresas, se debilita. Una sociedad sin cultura constitucional es vulnerable a los discursos que proponen saltarse las reglas de juego bajo la falsa promesa de soluciones rápidas. La mejor guardiana de la Constitución es una ciudadanía informada que entiende que las normas protegen su propia libertad”.
¿Qué mensaje envía cuando un presidente cuestiona públicamente la Constitución y plantea reemplazarla?
“En nuestro ordenamiento jurídico, el presidente de la República es el jefe de Estado y el símbolo de la unidad nacional. Al tomar posesión de su cargo, jura cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes. Las discusiones políticas son naturales y saludables, pero deben darse dentro del modelo constitucional que promueve la democracia y el respeto a la diferencia. Bienvenido el debate, incluso intenso, pero que reconozca a la Constitución como un punto de referencia común, ese lugar compartido que busca garantizar los derechos y limitar los excesos en el ejercicio del poder”.
Siga leyendo: Aprobado en primer debate proyecto de ley que busca regular la eutanasia en Colombia
El presidente Gustavo Petro aseguró que el M-19 ayudó a “hacer” la Constitución de 1991. ¿Es cierto?
“La Asamblea Nacional Constituyente de 1991 fue el resultado de un gran pacto de paz y de un movimiento ciudadano sin precedentes en el país, impulsado en gran medida por la Séptima Papeleta. En ese proceso de redacción participaron diversas fuerzas políticas que firmaron acuerdos de paz y se desmovilizaron, entre ellas la Alianza Democrática M-19, que tuvo una representación muy significativa en la Asamblea. Incluso, uno de los tres copresidentes de la Constituyente fue el señor Antonio Navarro Wolff, junto a Álvaro Gómez Hurtado y Horacio Serpa”.
¿Qué mensaje les enviaría hoy a quienes ejercen el poder sobre la importancia de respetar la Constitución?
“Les diría una premisa que es la base de cualquier democracia madura: ‘El poder político es transitorio, pero las instituciones son permanentes’. La Constitución no es un obstáculo para los planes de un gobierno; es el mapa que garantiza que esos planes sean legítimos y sostenibles en el tiempo.
La grandeza de un líder no se mide por la cantidad de límites institucionales que logra desafiar, sino por su capacidad de someterse voluntariamente al imperio de la ley y respetar la independencia de los jueces.
La separación de poderes no se diseñó para paralizar al Estado, sino para proteger a los ciudadanos de los excesos. Respetar la Constitución es el juramento más sagrado que hace un gobernante”.
¿Cree que Colombia realmente necesita una nueva Constitución o actualización?
“Colombia lo que necesita de manera urgente es aplicar con eficacia la Constitución.
Existen muchos retos hacia el futuro, como la profundización de la autonomía territorial y la respuesta desde el derecho constitucional a la crisis climática y la inteligencia artificial. Pero lo que está demostrado es que la Constitución de 1991, de la mano de la jurisprudencia constitucional y del bloque de constitucionalidad, ha logrado soluciones innovadoras ante las nuevas realidades”.
Preguntas y respuestas
- ¿Qué es la Constitución de 1991 y por qué es importante en Colombia?
- La Constitución de 1991 es la norma jurídica de mayor jerarquía en Colombia. Define la organización del Estado, protege los derechos fundamentales, establece los límites del poder público y orienta el funcionamiento de las instituciones.
- ¿Por qué hay un debate sobre cambiar la Constitución de 1991?
- El debate surge por distintas visiones sobre si la Carta Política responde a los desafíos actuales o requiere reformas. Mientras algunos proponen modificaciones, otros sostienen que el principal reto es aplicar plenamente sus disposiciones.
- ¿Cómo se puede reformar o reemplazar la Constitución en Colombia?
- La Constitución prevé mecanismos como actos legislativos, referendos, asambleas constituyentes y otros procedimientos establecidos por la propia Carta. Cada mecanismo tiene requisitos y controles constitucionales específicos.
- ¿Qué consecuencias tendría una reforma o una nueva Constitución para Colombia?
- Una reforma o una nueva Constitución podría modificar la organización del Estado, el funcionamiento de las instituciones y el alcance de algunos derechos. Sus efectos dependerán del contenido aprobado y de los procedimientos constitucionales utilizados.