Colombia

Insultos y descalificaciones: la reacción de Petro tras accidente

Denuncias señalan que el avión siniestrado fue sometido a mantenimiento y que el Gobierno lo recibió a satisfacción.

Loading...
hace 7 horas

Que si el avión era “chatarra” o no, que si hubo intentos de reemplazarlo o no, que si fue comprado o donado. Ninguna de esas discusiones hoy les devolverá la vida a los 69 —hasta ahora confirmados— militares que murieron en el accidente del Hércules.

El mismo avión del que el presidente Gustavo Petro intenta tomar distancia, aunque difícilmente podrá hacerlo del todo porque, según una denuncia del electo representante a la Cámara Daniel Briceño, había sido sometido a una inspección mayor en 2021 y posteriormente recibido a satisfacción por su propio gobierno en diciembre de 2023, lo que vuelve más compleja la discusión sobre responsabilidades. Ese mantenimiento, además, les costó a los colombianos $11.558 millones.

Lea también: Siete accidentes mortales en dos años: la racha trágica de las Fuerzas Militares en Colombia

Otra vez Colombia de luto

En Puerto Leguízamo convirtieron las motos en ambulancias. A toda velocidad atravesaban el polvo de las calles sin pavimentar y, entre hueco y hueco, avanzaban en estampida con los soldados heridos y sus rostros cubiertos de sangre, apenas sosteniéndose con lo que les quedaba de aliento para no desplomarse en el trayecto. Fueron los pocos que, milagrosamente, lograron salir con vida del trágico accidente del avión Hércules en el que 69 integrantes de la Fuerza Pública perdieron la vida el pasado lunes.

Lo de la comunidad fue heroico y quedará para la historia, así como esta tragedia. Las imágenes, que ya son virales en todo el país, son el retrato de la Colombia de luto.

Los que sobrevivieron fueron llevados al Hospital Militar. La mayoría presenta una evolución estable dentro de la gravedad del evento. En total, 57 militares resultaron heridos. De ellos, 21 permanecen hospitalizados en piso, uno se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos y dos continúan bajo observación en el servicio de urgencias.

El disparate de Petro

Del accidente aún no se han establecido las causas y las autoridades se mueven con cautela entre hipótesis que van desde posible exceso de peso hasta fallas mecánicas, aspectos que solo una investigación rigurosa podrá esclarecer.

Eso lo tienen claro los organismos técnicos, no tanto el presidente Petro. Desde que ocurrieron los hechos, se lanzó en una andanada de mensajes en su cuenta de X, entre conjeturas, acusaciones y señalamientos. Todo, menos un mensaje de contención y duelo ante una de las tragedias más graves recientes de las Fuerzas Militares. Recién anoche decretó tres días de duelo.

No obstante, en lugar de concentrarse en atender la emergencia, se instaló en una narrativa de orgullo y victimización para convertir el hecho –como ya es habitual– en un episodio que gira en torno a sí mismo, presentándose como quien advirtió el riesgo mientras desplaza la responsabilidad hacia los demás.

Lea también: El 2024 fue uno de los años con más accidentes aéreos en el mundo, ¿qué pasó?

El mandatario, a pocos meses de terminar su gobierno, responsabilizó del accidente al expresidente Iván Duque y desató una airada confrontación en un intento por salir avante frente a quienes le exigen asumir responsabilidades.

“Cómo fueron las modalidades del contrato para comprar un avión tan viejo. ¿El que usted compró para sus vuelos en Presidencia o el que compraron para los generales de la Policía eran tan viejos como el que se accidentó ayer? ¿Por qué compró usted un avión tan viejo? ¿Quién le aconsejó tamaña tontería, su ministro Palacios? ¿Qué hicieron su ministro Restrepo o Carrasquilla o su director de estadística?”, le reprochó a Duque.

Aunque el foco no debería estar en las salidas en falso del jefe de Estado, su reacción difícilmente se aparta del radar mediático. Mientras tanto, en la realidad, 69 familias lloran a sus muchachos, los que iban a bordo del avión C-130H Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana que se precipitó a tierra en Puerto Leguízamo, Putumayo, a apenas un kilómetro y medio del aeródromo, poco después de despegar. Muchos de ellos eran jóvenes de entre 18 y 20 años que prestaban su servicio militar.

Amplíe información: Aumentan a 68 los muertos por accidente del Hércules en Putumayo: hallan dos desaparecidos

“Mi niño va a cumplir 19 años. Empezó su servicio militar en enero y ahora le pasó esto, él me alcanzó a llamar a decirme que se habían estrellado y ya, nueve horas después volví a saber de él, en esas horas yo morí de la angustia”, contó la mamá de uno de los jóvenes sobrevivientes.

En medio del caos, la especulación y la ausencia de información clara también fueron protagonistas. Durante horas, varias familias permanecieron en la incertidumbre, sin saber qué había ocurrido ni cuál había sido el destino de sus seres queridos. Cada autoridad fue entregando versiones parciales, de acuerdo con lo que conocía en ese momento, lo que terminó profundizando la confusión.

Uno de los puntos que más llamó la atención fue la falta de precisión sobre el número de ocupantes del avión. Inicialmente se informó que a bordo viajaban 128 personas, pero casi 12 horas después la cifra fue ajustada a 127. Un detalle que, en medio de la tragedia, refleja no solo el desorden en la información, sino también la angustia adicional que tuvieron que enfrentar las familias en medio de la espera.

Insultos y descalificaciones

Esa confusión llevó a múltiples personalidades a exigir respuestas claras y oportunas; en medio de ese reclamo, aparecía el presidente Petro, no con certezas, sino con una seguidilla de réplicas en tono confrontacional.

Sus respuestas también apuntaron a figuras de la oposición, como la candidata presidencial Paloma Valencia: “Hay que averiguar quién fue el contratista y porque se le ocurrió a Duque comprar una chatarra, Oviedo debe saber. Un país no se defiende con chatarra y corruptos (sic)”, dijo en un mensaje, en el que además salpicó a Juan Daniel Oviedo, fórmula vicepresidencial de Valencia.

El tono subió aún más frente a la exministra de Defensa Marta Lucía Ramírez, a quien calificó como “Princesa de la oligarquía” y arremetió con un mensaje cargado de acusaciones sociales y económicas: “Está es la consecuencia del egoísmo social de los ricos (...) Squifos y vampiras”.

Los mensajes subidos de tono también alcanzaron a la exalcaldesa Claudia López: “Si te dedicaras a comprender en vez de mirar una evidente y falsa ventaja electoral (...) esa es la diferencia entre el ser humano y el animal de carroña”, escribió el mandatario, en un mensaje que incluso derivó en cuestionamientos personales sobre su trayectoria.

Lea aquí: C-130 Hércules: así es el avión que se accidentó en Putumayo y la ruta que iba a cubrir

Mientras tanto, a María Fernanda Cabal la llamó “mujer vampira”.

“Usted con sus mortajas, mujeres de alma oscurecida, enamoradas de las mortajas y de la sangre, y yo con mi esperanza de la vida, aferrado a la luz pase lo que pase”, escribió. Ni siquiera el exministro de Defensa Diego Molano quedó por fuera.

Petro lo señaló de ser parte de “asalariados de los tacaños vampiros” y aprovechó para anunciar decisiones de política pública: “Firmaré el decreto (...) de compra de armamentos (...) a las fuerzas militares se les debe comprar lo mejor de lo mejor y no lo que nos ordenen comprar”.

Para algunos críticos, más allá del debate de fondo sobre la antigüedad de la aeronave, los contratos de defensa o la necesidad de modernizar equipos, el episodio deja en evidencia la desafortunada manera en que el mandatario asume las tragedias.

Un tono que ya es habitual en el presidente y con el que, todo indica, cerrará su gobierno. Pero para las familias de los militares el dolor no tiene plazo ni fecha de caducidad; los nombres de sus seres queridos quedarán inscritos para siempre en una de las páginas más dolorosas de la historia de las Fuerzas Militares.

“El aeropuerto tiene una pista muy corta y un encerramiento con alambre de púas”: alcalde

El alcalde de Puerto Leguízamo, Luis Emilio Bustos, hizo un llamado al Gobierno para que la Aeronáutica tome el control del aeropuerto, dado que actualmente es operado con mucha precariedad por el propio municipio.

Recalcó que el cerramiento del terminal es con alambre de púas, por lo que es común que el ganado atraviese los bordes y llegue a pastar en la pista de aterrizaje.

“La pista mide apenas 1.200 metros, es demasiado corta, con el Gobierno hemos buscado la ampliación, que se le invierta”, afirmó Bustos, quien dijo que “la Aeronáutica no lo ha recibido porque no es rentable porque apenas recibe un vuelo diario”.

El Ministerio de Transporte adelantará una mesa de trabajo con la Aerocivil.

Johan y los otros valerosos voluntarios.

La emergencia aérea dejó en evidencia el valor civil y la solidaridad de sus habitantes, quienes reaccionaron de manera inmediata para auxiliar a los soldados heridos en condiciones extremadamente adversas.

Sin equipos especializados ni protocolos formales, organizaron de forma espontánea labores de rescate y evacuación. Utilizando motocicletas y otros medios improvisados, los pobladores trasladaron a decenas de heridos desde el lugar del impacto hacia puntos donde pudieran recibir atención médica.

Entre estos actos de solidaridad se destaca el de Johan Trujillo, un campesino de la región que, con su motocicleta, participó activamente en la evacuación de numerosos soldados lesionados en medio del siniestro.

Varios de los militares que se encontraban en el avión Hércules siniestrado en Puerto Leguízamo tomaron la decisión de lanzarse de la aeronave en medio de la emergencia, cuando esta comenzaba a colapsar, en un intento desesperado por salvar sus vidas.

Según informó el secretario de Gobierno del municipio, Carlos Claros, esta versión se sustenta en el tipo de lesiones que presentan los sobrevivientes, muchas de ellas compatibles con caídas desde altura, luego de que los uniformados, en medio del pánico, optaran por saltar sin paracaídas.

Uno de los testimonios conocidos es el del soldado profesional Jhony Ortiz, quien logró sobrevivir y comunicarse con su familia tras el accidente.

Su relato describe los momentos de caos dentro de la aeronave, con gritos, desorden y dificultades para moverse debido al equipaje y la cantidad de personas a bordo, hasta encontrar una salida antes de la explosión de la aeronave al tocar tierra.

Siga leyendo: Petro dice que accidente en Putumayo “no debió haber sucedido” y habla de “dificultades burocráticas” para renovar aeronaves