Jóvenes relatan cómo sobrevivieron una noche a la deriva en Barú tras quedar varados por falla de una moto acuática: “El único plan era nadar”
Gerónimo Ibarra Cavalli y Luciana Dangond Farah fueron rescatados luego de permanecer cerca de 20 horas en el mar tras quedar a la deriva cuando el jet ski que habían alquilado dejó de funcionar en la bahía de Barbacoas, en Barú.
Los jóvenes, identificados como Gerónimo Ibarra Cavalli, de 20 años, y Luciana Dangond Farah, de 18, habían sido reportados como desaparecidos desde la tarde del domingo 28 de junio, luego de salir hacia las 2:30 p. m. desde el sector de Punta Barú en una moto acuática alquilada con fines recreativos.
De acuerdo con las autoridades, fueron encontrados en la mañana del lunes 29 de junio y trasladados inicialmente a un centro de salud de Barú para recibir atención médica antes de ser llevados a Cartagena.
Según relató Ibarra Cavalli, la emergencia comenzó pocos minutos después de iniciar el recorrido cuando el vehículo presentó una alarma. “La moto estaba como pitando, tenía una alarma. Entonces le pregunté al que me dio la moto: ‘Ey, ¿pasa algo? ¿Esto qué es, la gasolina?’. Dice: ‘Sí, sí, pero relajado, que te dura’. A los 10 minutos, no duró”.
El joven explicó que quedaron aproximadamente a dos kilómetros de la costa y que intentaron regresar nadando, pero las condiciones del mar les impidieron avanzar. “Quedamos batallando... 6 horas para llegar a la orilla. No pudimos llegar, imposible”, recordó. Durante la noche observaron el despliegue de búsqueda. “Llegaron todas las lanchas de policías, los helicópteros, los drones”.
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Cómo lograron mantenerse con vida durante la noche
Ante la imposibilidad de llegar a tierra antes del anochecer, ambos buscaron la forma de conservar el calor corporal y permanecer juntos mientras flotaban en el agua. Gerónimo explicó la estrategia que adoptaron: “Nos amarramos los chalecos, nos cruzamos de piernas... Si no nos cruzamos de piernas, nos da hipotermia”.
También señaló que mantenerse tranquilos fue una de las decisiones que les permitió afrontar la emergencia. “Toca manejar la tranquilidad. Y ya ahí a las, yo no sé, 12:00 a. m., 1:00 a. m., Luciana y yo estábamos cansados. Cuando nos despertamos. El único plan era nadar. Nadar, nadar, nadar, nadar. Y desde las 6:00 a. m. hasta que nos recogieron a las 10:00 a. m. pasado 11:00 a. m., nadando”.
Sobre las horas que pasaron en el mar, el joven recordó que el oleaje les impedía descansar. “Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Lo bueno fue el estar acompañado y poder ver la noche estrellada. Muy bonito. Lo malo fue el despertador, que cada 3 minutos te pegaba una ola en la cabeza, entonces te volvía a despertar”.
Luciana Dangond Farah afirmó que durante toda la noche mantuvo la calma apoyándose en su fe. “Sinceramente decía: ‘La sangre de Cristo tiene poder. Jesús, en ti confío’, que eso es lo que yo siempre digo. Es más, yo siempre tengo mis rosarios en la mano, yo nunca me los quito y preciso lo saqué y me empecé a hacer el rosario. De verdad que él nunca me ha dejado sola. Y dije: ‘Tú nunca me has dejado sola y en este momento no lo vas a hacer, estoy segura’. Y eso fue lo que me mantuve con fe”.
Ibarra Cavalli también se refirió a ese momento. “Hasta yo hablé con Dios, Yo no creía en Dios”.
La joven recordó que durante la búsqueda intentaron llamar la atención de las embarcaciones que pasaban cerca de ellos. “Nosotros gritábamos, pedíamos ayuda, movíamos los brazos, pero nadie nos escuchaba. Eso fue horrible”.
Tras el rescate, Dangond Farah aseguró que la experiencia cambió su percepción sobre la vida. “El atardecer más divino lo viví ayer y el amanecer también más divino. Yo siempre he sido de aprovechar los momentos, pero desde ayer más”.
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Operativo de búsqueda e investigación sobre la moto acuática
El contralmirante Omar Yesid Moreno Oliveros, comandante encargado de la Fuerza Naval del Caribe, informó que la operación contó con la participación de dos buques de alto bordo, una fragata, cuatro unidades de Guardacostas, un helicóptero de rescate, un avión de patrullaje marítimo, además del apoyo de la Policía Nacional, la Infantería de Marina, pescadores y habitantes de la zona.
El oficial indicó que la colaboración de la comunidad permitió ubicar a los jóvenes y conducirlos hasta el puesto de salud de Barú antes de su traslado a Cartagena.
Además, confirmó que la Capitanía de Puerto de Cartagena abrirá una investigación para establecer las causas por las cuales la moto acuática dejó de funcionar y determinar si existió alguna falla mecánica o un posible incumplimiento por parte de la empresa que alquiló el vehículo.
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