Colombia

“Está libre”: María Consuelo, quien pidió la eutanasia, cuenta qué es de la vida del hombre que la atacó con ácido

María Consuelo Córdoba, la mujer de 56 años que sufrió un ataque con ácido en el rostro, contó su historia 26 años después de la agresión. Las secuelas de las lesiones la llevaron a solicitar la eutanasia y ahora revela qué ocurrió con su agresor.

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Comunicadora social de la Universidad Católica Luis Amigó, con experiencia en la Gobernación de Antioquia (Casa Antioquia, Bogotá) y en Alianza Team. Actualmente vinculada a El Colombiano. Apasionada por la comunicación digital y las narrativas con impacto social.

hace 3 horas

María Consuelo Córdoba tenía 32 años cuando decidió dejar Cartagena y empezar de nuevo en Bogotá. Había conseguido trabajo y un lugar donde quedarse, pero su expareja no aceptó la separación. Una noche del año 2000, abrió la puerta de su casa y recibió en el rostro el ácido que cambiaría su vida. Más de dos décadas después, mientras cuenta qué ocurrió con el hombre señalado por la agresión, también enfrenta una decisión sobre cómo quiere terminar su historia.

María Consuelo Córdoba no llegó al norte de Bogotá pensando que ahí comenzaría una de las etapas más dolorosas de su vida. Tenía 32 años cuando decidió dejar Cartagena, donde había pasado cerca de 18 años junto a un hombre, Dagoberto Ensuncho Sánchez, con quien vivió constantes episodios de violencia física. Se fue a la capital en busca de trabajo y con la intención de construir una vida diferente.

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“Fue una decisión mía, yo le dije: ‘Quiero ir para Bogotá a buscar trabajo’”, recordó María Consuelo en el podcast V’amos Pa’eso y Derecho Pa’ la Gente.

En Bogotá había encontrado una oportunidad para trabajar en una casa de familia. También tendría dónde vivir. Para ella, era la posibilidad de comenzar de nuevo, pero desde Cartagena llegaban las llamadas y amenazas para que regresara.

A pesar de que ella había decidido quedarse en Bogotá, las amenazas continuaban: “Si no era para él, él me decía que me mataba, que si no era para él, no era para nadie”. El hombre no aceptaba que ella se alejara y se lo repitió en diferentes ocasiones estando borracho y sobrio.

María Consuelo, por su parte, no quería volver a aquella vida. Entre las razones estaba el consumo de alcohol de su pareja y las agresiones que habían ocurrido durante la relación: “Yo le decía que estaba muy contenta acá y le manifestaba que no me gustaba estar allá en Cartagena porque a él le gustaba mucho tomar y a mí no me gusta el trago (...) llegaba borracho a querer pegarme”, recordó. “Me pegaba en el ojo, me lo hinchaba y yo tampoco quería esa vida así como de maldad”, agregó.

Hasta que el hombre llegó a Bogotá.

Era el año 2000 y, según recuerda María Consuelo, Dagoberto la visitó en tres ocasiones. En una de esas visitas llegó alrededor de las 7:00 de la noche y le pidió que fuera a recogerlo:

“Venga, recójame, que no me acuerdo de la llegada”, le dijo. Ella le respondió: “¿Cómo no, si has estado tres veces acá? ¿Cómo no vas a recordar la llegada, Dagoberto?”. Finalmente, María Consuelo no salió a buscarlo. Él llegó solo, subió hasta la casa y se encontraron ahí.

Ese día, María Consuelo había preparado su plato favoritos: fríjoles con pata de cerdo. Los dos cenaron juntos. Pero después de la comida, cuando se preparaban para acostarse, Dagoberto fue violento con ella: “Me cogió de la pijama y me la rasgó con violencia”, recordó.

Dagoberto llegó alterado por un rumor, pues un hombre le había dicho que, por María Consuelo ser bonita, seguramente ya tenía marido en Bogotá. La versión despertó sus celos y su actitud posesiva, al punto de reclamarle por una supuesta relación que ella, asegura, nunca tuvo: “Yo no tenía a nadie. Ante los ojos de Dios, que Dios lo perdone, yo no tenía a nadie”, afirmó.

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Más tarde, Dagoberto salió de la casa. Pasaron unos 15 minutos cuando, de repente, María Consuelo escuchó que la llamaban a la puerta: “Ay, me robaron y las llaves se perdieron”, recordó que dijo. Ella bajó para abrirle y fue entonces cuando le lanzó el ácido directamente al rostro y salió corriendo.

“Cuando abrí la puerta me tiró el ácido (...) yo no sabía que era ácido porque lo tenía en una caneca de aguardiente (...) yo solo pensé que estaba tomando a esa hora de la noche y cuando salí me tiró ese líquido en la cara”, relató.

Después de eso, María Consuelo nunca volvió a verlo.

Le continuaron una sucesión de tratamientos que ocuparon años de su vida. Las lesiones en el rostro fueron graves. Ha sido sometida a alrededor de 87 intervenciones quirúrgicas y permaneció más de tres años hospitalizada mientras recibía atención para las quemaduras.

Mientras ella permanecía en un hospital, Dagoberto Ensuncho Sánchez, había huido: “Yo estuve hospitalizada y él libre, tranquilo por las calles (...) Cuando salí de allá lo demandé y se perdió en el Chocó”, manifestó.

Durante más de un año permaneció en ese departamento. Después las autoridades lograron ubicarlo y trasladarlo nuevamente a Bogotá. En medio de una de sus recuperaciones, María Consuelo recibió la noticia sobre la decisión de la Fiscalía: “Lo trajeron a Bogotá y yo estaba recién operada (...) cuando salí de nuevo del hospital, la Fiscalía me dijo que se le habían dado cuatro años de cárcel”.

María Consuelo se puso a llorar. Después de todo lo que había pasado, aquella condena le parecía incomprensible. Con el tiempo, asegura, supo que él no había terminado en prisión y que había regresado a Cartagena.

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La eutanasia, una decisión que está en manos de María Consuelo

Han pasado 26 años desde el ataque y, a sus 58 años, María Consuelo volvió a hablar de su historia y de su solicitud de eutanasia. Capital Salud aclaró que la mujer cuenta desde hace cuatro años con autorización para acceder al procedimiento y que no está pendiente de una nueva.

La decisión, corresponde a la voluntad de María Consuelo. Capital Salud aseguró que mantiene comunicación con ella y continuará acompañándola, además de brindarle atención médica para las secuelas del ataque.

Actualmente, María Consuelo vive en una habitación que alquila en la localidad de Puente Aranda, en Bogotá y asegura que no ha recibido el apoyo que esperaba y que todavía enfrenta dificultades para acceder a los tratamientos médicos que necesita. Aun así, sigue contando su historia y reclamando el poder vivir con dignidad.

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Bloque de preguntas y respuestas

¿Qué le pasó a María Consuelo Córdoba en Bogotá?
María Consuelo Córdoba fue víctima de un ataque con ácido cometido en el año 2000 por su expareja, Dagoberto Ensuncho Sánchez, en Bogotá, tras negarse a regresar con él a Cartagena luego de sufrir años de violencia intrafamiliar.
¿Por qué María Consuelo Córdoba solicita la eutanasia?
María Consuelo solicita la eutanasia debido a las secuelas físicas y emocionales permanentes tras someterse a unas 87 cirugías por quemaduras graves en su rostro, sumado a las dificultades económicas y la falta de apoyo institucional integral que enfrenta en Bogotá.
¿Cómo avanza el proceso de eutanasia para María Consuelo Córdoba?
La EPS Capital Salud aclaró que María Consuelo cuenta desde hace cuatro años con la autorización aprobada para acceder al procedimiento de eutanasia, y que mantiene canales de comunicación abiertos para acompañarla y brindarle atención médica prioritaria