Asesinato de Miguel Uribe fue ordenado por un exgestor de paz de la Segunda Marquetalia, según confesión
El testimonio de alias El Viejo, ya condenado por el crimen, reconstruye la planeación del atentado, expone el papel de intermediarios y abre nuevas preguntas sobre los autores intelectuales.
El magnicidio de Miguel Uribe Turbay, uno de los hechos más impactantes de la política reciente en Colombia, entra en una nueva fase tras la revelación de una confesión y más detalles del expediente.
Según una investigación de Semana, Simeone Pérez Marroquín, conocido como alias El Viejo y condenado por su participación en el atentado, aseguró ante la Fiscalía que la orden para asesinar al entonces senador y precandidato presidencial provino de la Segunda Marquetalia, una de las principales disidencias de las Farc.
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El testimonio, rendido el 9 de febrero de 2026, no solo señala a una estructura armada ilegal como responsable intelectual del crimen, sino que además detalla la forma en que se habría planeado, ejecutado y financiado el atentado ocurrido el 7 de junio de 2025 en el parque El Golfito, en el barrio Modelia de Bogotá.
Se trata de una declaración que, aunque hace parte de un proceso judicial en curso y deberá ser contrastada con otras pruebas, introduce elementos clave en la búsqueda de la verdad sobre un asesinato que marcó al país.
De acuerdo con lo revelado por Semana, alias El Viejo fue directo en su señalamiento ante los investigadores.
“El grupo que ordenó el atentado en contra del senador Miguel Uribe fue la Segunda Marquetalia”, afirmó en su interrogatorio.
Cuando la Fiscalía le preguntó quién dio la orden específica, respondió que esta habría sido impartida por José Manuel Sierra Sabogal, conocido como alias Zarco Aldinever, un comandante de esa disidencia y hombre cercano a Iván Márquez, quien fue gestor de la política de “paz total” de Petro.
Este señalamiento sitúa por primera vez, con base en una confesión directa, a autores intelectuales del crimen.
Aun así, el nivel de detalle del testimonio ha llamado la atención de los investigadores, pues describe no solo la cadena de mando, sino también la estructura operativa detrás del crimen.
El encuentro entre El Viejo y los altos mandos de la Segunda Marquetalia
Uno de los nombres clave en la confesión es el de Kendry Téllez Álvarez, alias Yako, señalado como el enlace entre la organización armada y la red criminal urbana que ejecutó el atentado.
Según el relato, alias Yako contactó a El Viejo días antes del crimen y le habló de “negocios importantes”, que incluían mover armas y cometer homicidios.
El Viejo relató que fue citado a un encuentro en la frontera con Venezuela, donde debía conocer a un mando de mayor jerarquía. Ese viaje, que realizó en bus y durante la noche para evitar controles de las autoridades, marcaría el inicio formal de su participación en la operación.
En una zona cercana a Cúcuta, tras un recorrido en moto y con el rostro cubierto para evitar identificar el lugar, se produjo el encuentro con alias Zarco Aldinever.
Allí, según su versión, el comandante lo evaluó y le dejó claro que, a partir de ese momento, debía coordinar todo con alias Yako.
El relato del encuentro con alias Zarco Aldinever es uno de los momentos más detallados de la confesión.
El Viejo describió al hombre como una persona de contextura delgada, de estatura media y con rasgos físicos particulares, incluyendo ojos claros. También destacó que estaba vestido de civil y que no había armas visibles en ese momento, lo que le generó sorpresa.
Durante la conversación, el supuesto comandante le habría indicado que ya conocía su perfil y que por eso quería verlo personalmente antes de asignarle tareas.
El mensaje fue claro: si aceptaba trabajar con ellos, debía hacerlo “sin margen de error”.
Desde ese momento, según su propio testimonio, El Viejo pasó a formar parte de la estructura operativa de la Segunda Marquetalia en la ejecución de “vueltas”, como denominaban internamente las operaciones criminales.
¿Cómo se planeó el asesinato de Miguel Uribe Turbay?
Uno de los aspectos más relevantes de la confesión es la forma en que se identificó a la víctima.
Alias El Viejo relató que asistió a un evento político en Bogotá sin saber inicialmente que se trataba de un precandidato presidencial. Allí observó a Miguel Uribe Turbay, quien se encontraba realizando una intervención ante un grupo de ciudadanos.
Aprovechando que otras personas también tomaban fotografías, capturó una imagen cercana del político, que posteriormente utilizó para confirmar el objetivo ante sus contactos.
Esa fotografía fue entregada a Elder José Arteaga Hernández, alias Chipi, quien sería el encargado de coordinar al sicario que ejecutaría el ataque.
Este paso fue fundamental para estructurar la operación, pues permitió a los ejecutores reconocer con precisión a la víctima.
Según el testimonio, hubo un plan inicial para ejecutar el atentado en otro punto de Bogotá, en un barrio de la localidad de Engativá. Sin embargo, ese día el político no se presentó en el lugar previsto, lo que obligó a cancelar la operación.
El arma ya estaba en poder de Katherine Andrea Martínez, alias Gabriela, quien la había recogido días antes.
Ante la ausencia del objetivo, la logística fue suspendida temporalmente y el arma regresó a manos de la mujer, a la espera de una nueva oportunidad.
La operación finalmente se ejecutó el 7 de junio de 2025 en el parque El Golfito, en el barrio Modelia.
De acuerdo con la confesión, alias El Viejo coordinó la logística a distancia, mientras alias Chipi realizaba el reconocimiento del terreno.
Katherine Andrea Martínez fue la encargada de transportar el arma, que posteriormente fue entregada al menor de edad que disparó contra Miguel Uribe Turbay durante un acto político.
Minutos antes del ataque, El Viejo mantuvo una videollamada con los involucrados, en la que se discutieron detalles técnicos del arma, que había sido modificada para disparar en ráfaga.
Tras el atentado, la comunicación fue breve: “Ya fue”, le dijeron, aunque en ese momento la víctima seguía con vida.
¿Cuánto cobraron por el asesinato de Miguel Uribe Turbay?
Uno de los elementos más impactantes del testimonio es la forma en que se estructuró el pago por el crimen.
Según alias El Viejo, la suma acordada era de 1.000 millones de pesos, pero el dinero solo sería entregado si el objetivo moría.
Tras el atentado, y al confirmarse que el político seguía con vida, los responsables decidieron esperar.
“Plata no dan hasta que el man no se muera”, le habría dicho alias Yako, según el relato.
Durante ese tiempo, El Viejo recibió apenas 500.000 pesos para gastos personales, mientras la operación seguía en suspenso.
El 11 de agosto de 2025, tras más de dos meses en cuidados intensivos, Miguel Uribe Turbay falleció.
Según la confesión revelada por Semana, la noticia fue comunicada entre los implicados mediante mensajes en clave.
Con la muerte del senador, la operación fue considerada completada.
En uno de los chats analizados por los investigadores, alias El Viejo escribió “ojo por ojo”, una expresión que, según explicó, hacía referencia a la confirmación del fallecimiento.
No obstante, la operación aún no terminaba. La confesión también incluye un elemento que evidencia la dimensión del entramado criminal: un plan para entorpecer la investigación.
Según el testimonio, se habrían destinado 600 millones de pesos para evitar que las autoridades llegaran a los autores intelectuales.
Ese dinero podía ser utilizado para sobornar a investigadores o, en caso de que no aceptaran, para asesinarlos.
La instrucción, según lo relatado, era clara: impedir que la investigación escalara hacia los niveles superiores de la organización.
¿Cómo las autoridades dieron con alias El Viejo?
En medio de este contexto, la justicia avanzó en el caso.
Alias El Viejo fue capturado en una finca en Puerto Lleras, Meta, donde se encontraba oculto. Posteriormente, aceptó cargos mediante un preacuerdo con la Fiscalía.
Una juez penal avaló ese acuerdo y lo condenó a 22 años y 4 meses de prisión por su participación en la planeación y coordinación del magnicidio.
Durante la audiencia, reconoció su responsabilidad y pidió perdón a la familia de la víctima.
“Ya está hecho; aquí no solo murió un hombre, murió un hijo, un padre y un esposo”, dijo.
La pena incluyó delitos como homicidio agravado, concierto para delinquir y porte ilegal de armas, además de la inhabilitación para ejercer funciones públicas.
¿Qué sigue ahora?
A pesar de los avances, el caso está lejos de cerrarse. La confesión de alias El Viejo abre nuevas líneas de investigación, especialmente en lo relacionado con los autores intelectuales, un aspecto que sigue sin resolverse de manera definitiva.
Alias Yako, señalado como pieza clave dentro del entramado criminal, habría huido del país y, según versiones, estaría en Venezuela, lo que complica su localización y el avance de la investigación.
Por su parte, la posible responsabilidad de la Segunda Marquetalia, mencionada en el testimonio, continúa siendo materia de verificación judicial, mientras las autoridades no descartan nuevas órdenes de captura ni imputaciones adicionales.
El asesinato de Miguel Uribe Turbay provocó una profunda conmoción nacional y reavivó el recuerdo de los magnicidios que marcaron la historia reciente del país.
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¿Qué dijo la familia de Miguel Uribe Turbay?
En medio de los avances del caso, la familia de Miguel Uribe Turbay también reaccionó con fuerza tras conocerse la confesión de alias El Viejo, que apunta a la Segunda Marquetalia como responsable intelectual del crimen. La revelación generó una profunda indignación, especialmente por los detalles sobre la planeación del magnicidio.
Su padre, Miguel Uribe Londoño, aseguró que escuchar las declaraciones del condenado reabre el dolor y refuerza la necesidad de que se conozca toda la verdad. “Mi familia y Colombia necesitan que se conozcan los autores intelectuales del magnicidio de mi hijo Miguel”, afirmó, insistiendo en que la justicia debe avanzar más allá de los responsables materiales.
En su pronunciamiento, destacó además el liderazgo político de su hijo y sostuvo que su asesinato no fue un hecho aislado. “Miguel era un gran líder e iba a sacar a este país del abismo. Por eso lo mataron”, expresó, al tiempo que aseguró que continuará difundiendo sus ideas y su proyecto político como una forma de mantener vigente su legado.
Finalmente, el padre del dirigente agradeció a la Fiscalía por el avance de las investigaciones y a los medios de comunicación por el acompañamiento, pero reiteró que el país necesita respuestas completas. Su mensaje se suma a la presión pública para esclarecer quiénes estuvieron detrás de la orden del crimen, uno de los puntos más sensibles del proceso judicial que aún está en curso.