Cepeda duplicó, triplicó y hasta quintuplicó su votación en zonas con control de ilegales
Campamento, en Antioquia, es uno de los casos que más llama la atención. Allí Iván Cepeda pasó de 426 votos en primera vuelta a 2.136 en segunda. Pero no fue el único. En otros municipios del país, especialmente en zonas con presencia de grupos armados, el candidato del Gobierno duplicó y triplicó su votación.
Desde antes de las elecciones ya venían sonando advertencias en varias regiones del país. La versión repetida era que grupos armados, sobre todo disidencias, estaban metiendo presión para mover la votación del domingo. En varias zonas, las denuncias apuntaban a que esa presión estaba jugando a favor de Iván Cepeda. De hecho, el propio candidato denunció la situación y pidió garantías.
Lo que hoy llama la atención es que, una vez conocidos los resultados, varias de esas zonas donde se reportaron esas alertas terminaron entregándole votaciones muy altas a Cepeda y el dato que ya empezó a generar ruido.
Aunque Cepeda perdió la Presidencia, en varias zonas logró disparar su votación de una manera inusual frente a la primera vuelta. En algunos casos la duplicó, en otros la triplicó y, en un caso puntual, hasta la quintuplicó.
Los municipios donde más creció la votación de Iván Cepeda
El caso más llamativo es Campamento, Antioquia. Allí Cepeda pasó de 426 votos en primera vuelta a 2.136 en segunda, es decir, multiplicó su caudal electoral por cinco. “Municipios donde Iván Cepeda casi duplicó, triplicó y hasta quintuplicó su votación frente a primera vuelta. ¿Qué tendrán en común? Seguro nada sospechoso”, se lee en comentarios de redes sociales.
También hay casos donde prácticamente triplicó su votación. En Angostura, también en Antioquia, subió de 559 a 1.907 votos, un aumento de 3,4 veces. En Anorí, pasó de 1.275 a 3.849, triplicando su resultado inicial.
En municipios como Guadalupe (Antioquia), Barbacoas (Nariño) y Manaure (La Guajira), Cepeda prácticamente dobló o superó con amplitud lo conseguido en la primera vuelta. En Barbacoas, por ejemplo, pasó de 6.204 a 13.026 votos. En Manaure subió de 7.997 a 16.175.
En municipios como Ricaurte, Tumaco, López de Micay, Santa Bárbara de Iscuandé, Uribia, San José del Palmar, Remedios, Cartagena del Chairá, El Bagre y San Vicente del Caguán, el crecimiento estuvo entre 1,7 y casi 2 veces.
“Colombia debe abrir un capítulo especial para investigar a fondo el voto fusil en el país. ¿Cómo se explica que en la mesa 001 - Santa Rosa en Tumaco -Nariño ganara Cepeda con el 100% de los votos”, cuestionó la senadora Maria Fernanda Cabal.
Lo que hoy genera ruido es que muchos de esos municipios coinciden con corredores históricamente plagados de grupos armados. Es el caso del Bajo Cauca antioqueño, el Pacífico nariñense, el Cauca y zonas del Caquetá, donde operan estructuras armadas como disidencias de las Farc, ELN y bandas criminales.
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Eso ha llevado a que desde sectores políticos se empiece a hablar de posibles ‘patrones atípicos de votación’.
“En más de 19 municipios del país Cepeda “logró” el 80% de la votación. Hay que investigar a fondo el voto fusil a favor del candidato de Petro. Recuerden mi ensayo “La Democracia en Peligro” advertí de la milicianización del Estado por parte de Petro con falsos procesos de paz. No lo logró gracias a millones de colombianos”, escribió la senadora Cabal.
No porque un crecimiento fuerte sea prueba de fraude o presión ilegal. En segunda vuelta es normal que los candidatos absorban votos de otros sectores. Pero lo que llama la atención aquí es la velocidad del crecimiento, la concentración territorial y que ocurra precisamente en zonas con antecedentes de control armado.
En Nariño y Cauca también pasa algo similar, especialmente en municipios rurales donde Cepeda creció y terminó con porcentajes por encima del 80 y 90%.
Ese crecimiento tan acelerado entre una vuelta y otra puede estar, según expertos, en la migración natural de votos y en alianzas de última hora. Pero también es justo lo que varios sectores piden revisar en el escrutinio.
Pero, no fue solo en Antioquia, en departamentos como Chocó, Nariño, Cauca, Valle y Putumayo logró resultados arrasadores.
En Chocó, Cepeda obtuvo 152.674 votos, frente a 33.360 de Abelardo. En Nariño, la diferencia fue de más de 460 mil votos: 651.839 contra 188.360. En Cauca, sacó 585.479, mientras Abelardo llegó a 176.901. En Putumayo, Cepeda prácticamente cuadruplicó a su rival con 131.958 votos frente a 33.900. Y en el Valle del Cauca, uno de los departamentos más grandes del país, también se impuso con 1.404.083 votos, superando por más de medio millón a Abelardo.
Un barrido de 44 municipios de Chocó, Cauca y Valle encontró que en 43 de ellos Cepeda superó el 80% de los votos válidos. Solo en esos puntos sumó 490.726 votos. En Cauca, eso ocurrió en 24 de 42 municipios. En Chocó, en 19 de 31. Es decir, que en buena parte de esos territorios la votación fue casi completamente de un solo lado.
Y el caso más llamativo está en el Cauca, donde aparecen mesas con resultados casi perfectos para Cepeda. En corregimientos de Almaguer, por ejemplo, hubo mesas donde obtuvo el 100% de los votos, sin un solo voto para Abelardo, sin votos nulos y sin votos en blanco. Pasó en lugares como Caquiona, El Tablón, Gonzalo, El Hato y Marmato.
A eso se suman municipios con porcentajes igual de llamativos: Timbiquí (97,14%), Jambaló (96,64%), Guapi (93,22%), Toribío (92,96%), López de Micay (91,17%) y Sucre (90,95%). Y otros como Villa Rica, Bolívar, Totoró, Caldono, Puerto Tejada, Páez, Corinto y Miranda, donde Cepeda también superó cómodamente el 80%.
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Lo que hoy genera inquietud es que muchos de esos municipios coinciden con zonas donde operan disidencias de las Farc, el ELN y otras estructuras armadas que tienen control territorial y capacidad de presión sobre las comunidades.
Por eso, desde distintos sectores ya piden que durante el escrutinio se revisen esas mesas y esos municipios. No porque una alta votación sea prueba de fraude, sino porque habría atipicidad por votaciones demasiado concentradas, mesas completas sin dispersión y resultados casi absolutos en zonas donde la libertad electoral históricamente ha estado en entredicho.
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Preguntas y respuestas
- ¿En qué municipio más creció la votación de Iván Cepeda?
- Campamento, Antioquia, fue uno de los casos más destacados. Allí pasó de 426 votos en primera vuelta a 2.136 en segunda.
- ¿Un aumento de votos es prueba de fraude?
- No. En una segunda vuelta los candidatos suelen recibir votos provenientes de otras campañas. Un crecimiento significativo no constituye evidencia de irregularidades por sí mismo.
- ¿Qué es un patrón atípico de votación?
- Es un comportamiento electoral que se aleja de tendencias históricas o estadísticas habituales y que puede motivar revisiones adicionales por parte de autoridades electorales.