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¿Manzur cínico? Pide soluciones a la UNGRD, pero investigan si la saqueó

Investigado por su presunto papel en el escándalo de la UNGRD, el representante apareció en medio de las inundaciones exigiendo ayudas, mientras hace campaña al Senado.

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hace 1 hora

“El poder más perverso es el que primero somete y luego se presenta como protector”, dijo en un foro la filósofa alemana Hannah Arendt. La frase parece hecha a la medida del momento político que atraviesa Wadith Manzur, representante a la Cámara que esta semana apareció en un video grabado desde la inundada Córdoba, exigiendo atención inmediata al director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) para los damnificados.

La actitud de Manzur ha sido ampliamente criticada. Su solidaridad contrasta con los hechos por los que hoy es investigado en la Corte Suprema y en otras instancias judiciales. Este mismo parlamentario, que aparece con música triste en sus videos, es señalado de ser uno de los que sacó tajada del saqueo a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, la misma entidad a la que ahora le reclama atender a las familias damnificadas por la ola invernal que azota a gran parte del país.

La paradoja es vergonzosa. Manzur, según la investigación, como miembro de la Comisión de Crédito Público del Congreso, exigía hasta el 20 % de los contratos que iba a entregar la UNGRD en proyectos para su departamento, el mismo que, además de estar con el agua al cuello, está inundado de su propaganda política. Carteleras y carteles pidiendo a las comunidades afectadas votar por él para dar el salto al Senado.

Llama la atención cómo el representante, pese a haber sido ampliamente mencionado en el escándalo de corrupción, continúe haciendo campaña política con normalidad. Aunque la Corte Suprema de Justicia le abrió un proceso por el delito de cohecho impropio, el alto tribunal se abstuvo de imponerle medida de aseguramiento, decisión que hoy le permite seguir posando para la foto, pidiendo votos y aspirando a un escaño en el Senado.

Wadith Manzur no es un aparecido en la política ni un outsider que llegó por accidente al Congreso. Su carrera tiene apellido y herencia. Llegó a la Cámara de Representantes por Córdoba en el periodo 2022-2026 con el aval del Partido Conservador y, lejos de pasar de agache, terminó como presidente de la Comisión de Acusaciones durante el periodo 2023-2024.

Wadith es hijo de Julio Alberto Manzur Abdala, un peso pesado del conservatismo cordobés que fue senador entre 1982 y 1990, y luego entre 1994 y 2009. Un nombre conocido en la política regional, pero también en los expedientes judiciales. Julio Manzur ha sido señalado en investigaciones penales por presuntos vínculos con grupos paramilitares y, en 2022, fue expulsado de la Jurisdicción Especial para la Paz por no aportar información relevante que permitiera esclarecer esos hechos.

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La correría de los Manzur en tiempos electorales ya es un cuento viejo y mal contado en la región, aunque no por repetido deja de despertar críticas. Pablo Busto, presidente de la Red de Veedurías demandó la investidura de Wadith y cuestionó la laxitud de las autoridades.

“Consideramos que fue una decisión nefasta haberlo dejado libre, porque de haberse dictado esa medida de aseguramiento, indudablemente no habrían concurrido a los comicios del próximo mes de marzo, ni mucho menos con la presunta legitimidad que hoy se atribuyen. Esta laxitud de la justicia permitió que quedaran en la impunidad, mientras otros sí fueron vinculados y apartados, evitando que continuaran causando daño a la sociedad y a la administración de justicia. En la práctica, se toleró que siguieran desafiando la democracia, las instituciones y pervirtiendo el proceso democrático”, sostuvo Bustos.

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Manzur fue uno de los primeros mencionados en la investigación por la tramoya en la que confabularon políticos y funcionarios del Gobierno para favorecerse mediante una empresa criminal. Su papel no habría sido pasivo ni marginal. Según testigos, Manzur actuó como vocero e intermediario de un grupo de seis congresistas que, presuntamente, condicionaron su voto en la Comisión Interparlamentaria de Crédito Público a la asignación de contratos millonarios, en particular vinculados a la UNGRD.

De acuerdo con el expediente, desde finales de 2023 Manzur mantuvo contactos permanentes con asesores del entonces ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, especialmente con la exasesora María Alejandra Benavides. A través de mensajes y llamadas, reclamó avances en los proyectos que, según él, ya habían cumplido con todas las exigencias planteadas por el Gobierno.

Cuando los contratos no avanzaban al ritmo esperado, Manzur habría intensificado la presión insistiendo ante funcionarios. Además, habría aplazado votaciones en la comisión como mecanismo de presión política cuando consideró que el Gobierno no estaba cumpliendo lo pactado.

Para la Corte, este comportamiento convirtió a Wadith Manzur en una pieza central del presunto esquema, al articular los intereses de congresistas con decisiones del Ejecutivo, facilitando, según la hipótesis judicial, el direccionamiento de contratos a cambio de apoyos legislativos.

Los contratos de los que, supuestamente, se habría llevado una buena tajada estaban destinados a la atención de comunidades golpeadas por emergencias naturales. Por eso, su actual postura y los reclamos al director de la UNGRD, Carlos Carrillo, para que “actúe” y auxilie a las poblaciones afectadas no serían más, según críticos, que un gesto abiertamente populista.

Por el escándalo de corrupción en esa entidad, la Corte Suprema y la Fiscalía ya han enviado a prisión y llevado a juicio a varios implicados. Llama la atención, sin embargo, que pese a la abundancia de pruebas en su contra, Manzur siga con una apertura sin mayores avances y continúe moviendo su maquinaria política para asegurarse otros cuatro años más en el Congreso.