Cultura

Cantoalegre y Filarmed se juntan para celebrar el legado de Tita Maya, la mujer que entregó su corazón a la música infantil

El concierto Cantoalegre Filarmónico será este viernes 2 de octubre en el Teatro Metropolitano.

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Periodista. Magíster en Estudios Culturales de la Pontificia Universidad Javeriana. Ha escrito en diferentes medios de comunicación colombianos como VICE, Pacifista, El Espectador y El Colombiano.

hace 45 minutos

Este viernes Cantoalegre celebra el legado de su fundadora, Tita Maya, con un concierto que recorre algunas de sus canciones más populares, de la mano de la Orquesta Filarmónica de Medellín.

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Llevar las canciones al formato sinfónico era un sueño que Cantoalegre tenía hace tiempo y que se materializa por fin en una especie de sinfonía en la que las canciones se conectan entre sí para trazar un recorrido del universo al corazón.

“Va a ser un concierto con un nivel musical muy alto, pero a la vez muy emotivo, para recordar a mi mamá y agradecer sus canciones, que están en el corazón de los niños”, dice Lulú Vieira, hija de Tita y heredera de su legado.

Cantoalegre Filarmónico es un montaje multitudinario que incluye la orquesta completa y un coro de 120 niños, niñas y jóvenes. El formato fue creado en colaboración con Luis Fernando Franco Duque, uno de los músicos más cercanos a la historia de Cantoalegre. En los arreglos también trabajaron Juan David Osorio y Jesús David Caro.

El legado de Tita no sólo se celebra en el concierto, sino con el estreno del documental Las notas de Tita, que se proyectó por primera vez el pasado martes, en una función para amigos en Otraparte, pero que se empezará a presentar en diversas salas de cine independientes y festivales de Medellín y Antioquia.

La producción estuvo a cargo de María Lucía Castrillón, documentalista y una de las grandes amigas de Tita desde que estaban en el colegio. Radicada en Francia, María Lucía vino a Medellín en 2020 a visitar a Tita, la cogió la pandemia y terminó pasando ese tiempo de encierro en la casa de Tita, que murió poco antes de las restricciones.

“En ese tiempo ella empezó a encontrar un montón de tesoros, libretas con apuntes, proyectos pendientes, canciones empezadas y notas de su pensamiento pedagógico, y me dijo: ‘En esta casa hay material para hacer un documental. Yo quisiera narrar la vida de Tita, pero desde su casa y sus apuntes’. Desde ese momento, hace casi siete años, empezó la producción”, recuerda Lulú.

La celebración no termina ahí. Además del concierto y el estreno del documental, Cantoalegre celebra por estos días su tercera nominación a los premios Latin Grammy por el disco Mil Secretos (2025) con Marta Gómez, nominado a Mejor Álbum de Música Infantil. Además, en poco menos de un mes estrenarán un nuevo disco, y un par de meses después se publicará un libro sobre el pensamiento de Tita Maya escrito por Claudia Restrepo Montoya, rectora de la Universidad EAFIT.

“Cantoalegre quiso ser pionero en mirar a los niños de otra forma. En la época en que mi mamá empezó a hacer música para niños, había una mirada un poco más conductista, y ella defendió que la música de los niños no solo merecía ser de muy buena calidad, sino que había que mirar al mundo desde sus ojos, con grandeza y respeto por su infancia. Para mí ha sido superlindo este viaje de recibir, más que una empresa, un legado de tres generaciones, pero sobre todo poderle poner mi sello y seguirnos transformando”, dice Lulú.

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Ella ha procurado seguir expandiendo el legado de su mamá, del corazón al universo. Entre otras cosas, ha llevado la música al formato Big Band con la Orquesta La Pascasia en el disco Navidad de Norte a Sur: Cantoalegre Big Band (En vivo), el cual recibió una nominación a los Latin Grammy. Publicaron un álbum instrumental, Espiral (2024) y otro de música para sanar, Pausa (432 Hz). Además, han apostado por el formato digital y están trabajando en su primer largometraje.

Sueño cumplido

“Unirnos a Cantoalegre significa encontrarnos con una parte muy importante de la memoria musical de Medellín y con varias generaciones que han crecido alrededor de este universo. Llevarlo al lenguaje sinfónico no es simplemente hacer nuevos arreglos, sino descubrir todo lo que estas canciones pueden expresar cuando se encuentran con la riqueza de una orquesta, dándoles una nueva dimensión y permitiéndoles seguir llegando a las familias. Hacerlo de la mano del legado de Tita Maya tiene un significado especial, porque compartimos esa convicción de que la música puede despertar la curiosidad, acompañar la infancia y ayudarnos a mirar el mundo de otra manera. Este encuentro nos recuerda que una orquesta puede dialogar con su ciudad, con su memoria y encontrar allí nuevas formas de conectar con las personas”, expresó María Catalina Prieto, directora ejecutiva de Filarmed.

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