Cultura

En Belén, La Polilla acoge a los nuevos teatreros: un buen parche para la ciudad

En Belén San Bernardo, La Polilla le ofrece a la ciudad una programación de teatro, magia y karaoke. Continuamos nuestra serie sobre los buenos “parches” en Medellín que tienen escenarios para disfrutar de la cultura.

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Periodista, Magíster en Estudios Literarios.

hace 1 hora

A diferencia de sus colegas más veteranos, los nuevos teatreros de Medellín no sienten la necesidad de tener una sala propia. Entre otras cosas, esto les permite tener una propuesta más itinerante y evitarse los quebraderos de cabeza que conllevan los pagos de arriendo y servicios públicos. A la vez, esa decisión ha beneficiado a las salas constituidas, que acogen las propuestas de los grupos emergentes y sus respectivos públicos. Ese es el caso, por ejemplo, de la Corporación Cultural La Polilla, cuyas instalaciones están en Belén San Bernardo (Calle 23 76-85).

Desde hace seis años, Alejandra María Jiménez Jaramillo es la directora de Polilla. Con una capacidad para 72 personas y programación de jueves a domingo, la sala se ha consolidado como uno de los espacios culturales más activos del sector.

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Un grupo de amigos apasionados por los títeres y las comparsas fundó La Polilla. Aunque sus fundadores trabajaban en empresas, compartían un interés común por el arte y decidieron crear un espacio independiente para desarrollar procesos culturales. Inicialmente el trabajo se centró en títeres, pero con el tiempo la comunidad comenzó a demandar formación en teatro, danza y música. Esa necesidad impulsó la expansión de la oferta académica y artística.

Tras su paso por Belén Rincón, la corporación se trasladó a una sede en la calle 25 y posteriormente llegó al espacio que hoy ocupa en Belén San Bernardo.

Uno de los principales desafíos que enfrenta la corporación es la relación con su entorno inmediato. Aunque se encuentra en un sector estrato tres y ofrece descuentos a los vecinos del barrio, la asistencia local sigue siendo baja. Según explica Jiménez, con frecuencia asisten más espectadores de otros sectores de Medellín -El Poblado o Bello-, que habitantes de la misma comuna. Parte del problema radica en el desconocimiento: muchas personas que pasan frente a la sede del teatro creen que se trata de un espacio pequeño y no imaginan la infraestructura completa que funciona en su interior, cuenta la directora.

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La estrategia de la actual dirección ha sido fortalecer la difusión mediante volanteo, redes sociales y grupos de WhatsApp, además de abrir la programación a todo tipo de procesos artísticos. La sala mantiene un enfoque incluyente: recibe tanto a grupos emergentes que presentan su primera obra como a compañías profesionales con público consolidado. De esta manera, el flujo de asistentes depende en gran parte del artista invitado y de su capacidad de convocatoria.

El modelo de funcionamiento de La Polilla combina distintas modalidades de negociación. Con algunos grupos se establecen intercambios o trueques, como capacitaciones para los semilleros infantiles a cambio del uso del espacio. En otros casos se solicitan aportes en insumos de aseo. Para funciones abiertas se trabaja bajo un esquema de taquilla compartida 70/30: el 70 % de la boletería es para el grupo artístico y el 30 % para la sala, con el objetivo de incentivar la venta de entradas.

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Actualmente la corporación cuenta con tres personas fijas en sede y alrededor de diez colaboradores permanentes bajo prestación de servicios. En eventos especiales como comparsas pueden vincular hasta 30 artistas adicionales.

La sala funciona de lunes a lunes. De jueves a sábado ofrece funciones regulares. Por estas fechas, los domingos desarrolla una experiencia familiar inmersiva en la que padres e hijos participan activamente en la obra. En promedio se realizan cerca de 20 funciones mensuales, desde mediados de enero hasta el 30 de diciembre.

La Polilla ofrece talleres de formación en teatro y danza para niños, jóvenes y adultos desde los siete años. Las clases se dictan miércoles y jueves de 3:00 a 5:00 p.m., con una mensualidad de 70.000 pesos. También se desarrollan clases de cine los martes y sábados, refuerzos de matemáticas los viernes para los integrantes de los semilleros, espacios de yoga, reuniones empresariales y karaoke mensual. El lugar abre desde las 10:00 a. m. hasta las 10:00 p. m. entre lunes y miércoles, y hasta la medianoche de jueves a sábado.

En materia financiera, la corporación se sostiene con el alquiler de espacios, el porcentaje de boletería y apoyos públicos como Salas Concertadas del Ministerio de Cultura y Salas Abiertas de la Alcaldía. No obstante, los recursos suelen desembolsarse a mitad de año, lo que obliga a la organización a sostenerse durante seis meses con ingresos propios.

Entre los proyectos destacados se encuentran el Festival Internacional Mimame de Mimo y Clown, con su edición 28 en noviembre; la Feria de Mujeres Emprendedoras, programada para el 14 y 15 de marzo; y el Festival de Cine Belén en Pantalla, en la última semana de noviembre. Asimismo, la sala acoge procesos como La Jarana, La Central de Actuación y programas para niños con síndrome de Down.