Cultura

Festival del Libro Infantil de Medellín va por récord de asistentes y recibe delegación de Corea del Sur

Parques del Río fue escenario de este evento organizado por el Distrito que terminará este domingo a las 8:00 de la noche. Fue antesala de la Fiesta del Libro.

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Periodista, Magíster en Estudios Literarios.

hace 3 horas

El sábado 28 de febrero, durante el lanzamiento del programa Colmenas del Sistema de Biblioteca Públicas de Medellín, la escritora Yolanda Reyes conversó con Róbinson Meneses, subsecretario de Bibliotecas, Lectura y Patrimonio del Distrito, sobre la importancia de los entornos comunitarios que permiten entender que la lectura es mucho más que un proceso escolar. En su punto de vista, la lectura es una herramienta que le ayuda al individuo a entenderse a sí mismo y a conocer el mundo que le rodea.

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“Esto es una colmena. Así funciona la lectura. No puedes pensar en una cosa sin la otra”, señaló Reyes, al explicar que aprender a leer en la escuela no es suficiente si no existen escenarios donde practicar y disfrutar lo aprendido. Comparó el proceso con aprender a nadar sin tener una piscina: “Necesitas una piscina y ojalá un mar”.

La escritora afirmó que es indispensable que los niños adquieran las habilidades básicas de lectura en primaria y consideró “inadmisible” que lleguen a quinto grado sin poder unir palabras. Sin embargo, insistió en que el problema no se resuelve únicamente con un método. “Es como si te enseñan el Kama Sutra, pero no estás enamorado de nadie”, dijo, para enfatizar que la lectura requiere deseo y vínculo.

Reyes destacó la importancia de los primeros años de vida en la formación lectora. Explicó que antes del aprendizaje alfabético existe un “archivo sonoro”, construido con juegos de palabras, rondas y lecturas en voz alta, que permite a los niños familiarizarse con el ritmo y la musicalidad del lenguaje.

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También hizo un llamado a integrar a las familias en el proceso y a convertir las salas en lugares de encuentro. Recordó como una de las mayores felicidades de su infancia el momento de ir a una librería de la mano de un adulto y poder elegir un libro.

La autora fue enfática en permitir que los libros circulen fuera de las bibliotecas. “Dejen que los libros se vayan”, pidió. Consideró que el riesgo de pérdida no puede anteponerse a la formación de lectores. “¿De qué nos sirve tener los libros completos en el inventario si los lectores los he ido perdiendo uno por uno?”, cuestionó.

Para Reyes, cuando un niño lleva libros a una casa donde no los hay, transforma el entorno. Incluso si los adultos sienten temor frente a la lectura, ese contacto puede abrir nuevas experiencias. “Compren libros”, concluyó. “Así como uno compra lápices de colores todos los años, compren libros”.

Estas reflexiones adquieren resonancia particular en la actualidad, cuando Medellín aspira a ser la capital mundial del libro 2027, escogida por la Unesco a partir de sus apuestas por la consolidación de un sistema que haga de los libros elementos normales en la vida de la gente.

Presencia de corea en Medellín

Una delegación de más de 20 artistas y escritores de Corea del Sur participará este año en la Fiesta del Libro de Medellín, en el marco de la presencia de ese país invitado. Así lo confirmó Samil Yang, presidente de la Fundación Cultural Asia e Iberoamérica, entidad que coordina la agenda cultural coreana en la ciudad.

Yang llegó a Medellín hace unos cuantos días, invitado a la Fiesta del Libro Infantil junto con un autor proveniente de Corea. Explicó que el objetivo es consolidar una participación amplia que permita mostrar no solo el desarrollo tecnológico del país asiático, sino también su producción en humanidades y artes.

La fundación que preside abrió hace un año y medio el Centro Coreano para la Cultura y el Emprendimiento Creativo en alianza con el ITM. Desde entonces ha promovido intercambios culturales y la visita de delegaciones vinculadas a industrias creativas y tecnológicas.

Para la Fiesta del Libro se prevé la llegada de aproximadamente 10 autores, entre 15 y 16 artistas y dos creadores de teatro, para una comitiva cercana a 22 personas provenientes de Corea del Sur. Además de conversatorios literarios, se presentará un grupo artístico cuya obra se basa en un ritual tradicional. El objetivo es el de tender puentes entre ese país y la capital de Antioquia.

Oferta local para nuevos lectores

El Festival del Libro Infantil de Medellín reúne este año a 33 expositores, en una apuesta que prioriza a librerías locales y pequeñas y que espera superar los 35.000 visitantes. Así lo informó Santiago Silva, secretario de Cultura Ciudadana, quien destacó el impacto económico y la renovación de las salas infantiles del Sistema de Bibliotecas Públicas como ejes centrales de la estrategia de fomento a la lectura.

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La muestra está conformada por 33 entidades, entre librerías y proyectos vinculados al producto literario. “Uno de los puntos fundamentales es priorizar librerías locales, especialmente al inicio del año, para que tengan una oportunidad comercial en febrero”, señaló el funcionario.

En 2025, el festival registró cerca de 25.000 visitantes y ventas superiores a 600 millones de pesos, incluyendo la comercialización general de la feria. Para esta edición, la expectativa es alcanzar entre 35.000 y 40.000 asistentes y aumentar las cifras de ventas. “Nuestra expectativa es que tengamos un desarrollo económico mucho mejor este año”, indicó.

Programa para renovar salas de lectura

Durante el evento también se presentó el proyecto de renovación de 10 salas infantiles en bibliotecas públicas de la ciudad, denominadas “Colmenas”. La iniciativa contempla una inversión cercana a 2.000 millones de pesos para la intervención física de los espacios y alrededor de 1.000 millones adicionales en programación durante los próximos dos años.

Las adecuaciones incluyen cambio total de mobiliario, dotación de libros nuevos y actualización de material pedagógico. Además, se fortalecerá la oferta con más gestores culturales y actividades de promoción de lectura.

El nombre “Colmenas” responde a la idea de la lectura como proyecto colectivo. La estrategia incorpora un personaje simbólico, una abeja llamada Flora, que servirá como recurso narrativo para conectar a los niños con los espacios y reforzar el vínculo entre biblioteca, escuela y comunidad.