Música

La Candela Viva, el disco con el que Totó la Momposina le mostró el bullerengue al mundo

El álbum, grabado en 1992 en Inglaterra, salvó del olvido el bullerengue y la cumbia de las orillas del Magdalena, y convirtió a Totó en referente global de la música colombiana.

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Cubro historias de Tecnología, Arte y Cultura en la sección Tendencias. Fui editor en Semana, El País de Cali y Blu Radio. Me apasiona explorar cómo el mundo digital moldea nuestra sociedad.

hace 1 hora

En 1991, cuando Totó la Momposina entró en los Real World Studios de Peter Gabriel, una enorme mansión anclada en una verde colina a las afueras de Wiltshire, Inglaterra, llevaba consigo algo que los sellos discográficos de ese momento difícilmente sabían cómo vender: el sonido de las orillas del río Magdalena, la percusión de tamboras y llamadores, la gaita indígena, las voces de una familia entera que había preservado por generaciones una tradición musical que el mundo apenas empezaba a escuchar.

El resultado fue La Candela Viva, un álbum que en 2024 fue ubicado en el puesto 32 de los 600 mejores discos de la historia de América Latina y que hoy, tras la muerte de Sonia Bazanta Vides a los 85 años, adquiere una dimensión nueva.

El disco fue grabado en dos sesiones. Una grabación en vivo en 1991 durante la Real World Recording Week y una segunda en 1992, en los estudios de Wiltshire, con producción de Phil Ramone.

Fue lanzado el 10 de septiembre de 1993 bajo el sello Real World Records y se convirtió en un disco enormemente influyente e importante, no solo para la carrera internacional de la cantante bolivarense sino para la música colombiana en general.

El tema que da nombre al álbum tiene una historia que va más atrás que el disco mismo. La Candela Viva narra un incendio ocurrido el 14 de febrero de 1923 en Chimichagua, en el departamento del Cesar, cuando una mujer llamada Ana María Flórez asaba pan en un horno de barro y una chispa encendió el techo de palma de su casa.

El fuego se propagó y destruyó más de cien viviendas del pueblo. La canción la compuso Heriberto Pretel Medina, un compositor de Plata Perdía que murió en 1988, aunque durante décadas fue atribuida erróneamente a Alejo Durán, quien la grabó en 1955.

Es un aire de tambora, un baile cantao, y su letra convierte la tragedia en celebración, pues los sobrevivientes, según el relato, tomaron del destino las llaves para transformar el desastre en fiesta.

Que Totó la Momposina haya elegido ese título para su disco más importante implica que la candela viva, ese fuego que iluminó, es exactamente lo que ella hizo con la música del Caribe colombiano durante toda su vida.

El bullerengue y la cumbia

El crítico Chris Nickson describió en el portal AllMusic lo que hace singular a este álbum: la música se comporta, más que como una pieza de museo, como algo vivo. “Cuando el ritmo del Mapalé explota por los parlantes, es imposible pensar en esto como algo que no sea viviente, respirando y presente”, escribió.

El Pescador, tercera pista, es otro de los momentos centrales del disco. Impulsada por voces y percusión, muestra la potencia vocal de Totó en su registro más directo: sin adornos, sin mediación instrumental que suavice el impacto.

Es bullerengue en su forma más esencial, un género que tiene sus raíces en las comunidades afrodescendientes de la costa Caribe colombiana y que Totó heredó de una cadena familiar que se remonta cuatro generaciones.

La Candela Viva, décima pista y cierre antes de La Acabación, es donde todo converge. Las tamboras suenan por debajo de las voces con una intensidad que Nickson describió como sizzling (chispeante) y Totó ocupa el centro con lo que el crítico llamó “el tipo de pulmones que aparecen con poca frecuencia y un tono por el que vale la pena morir”.

Un disco grabado en Inglaterra

La paradoja del álbum es geográfica, dado que esa música profundamente arraigada en territorio colombiano tuvo que grabarse en Wiltshire para llegar al mundo entero.

El sello de Peter Gabriel le dio distribución internacional y legitimidad en circuitos donde la música latinoamericana era sinónimo de salsa o bossa nova.

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El diario británico The Guardian lo reseñó en 1993, describiendo a Colombia como “uno de los grandes crisoles musicales del mundo”. El Detroit Free Press, en Estados Unidos, lo llamó “un verdadero regalo para los amantes de los ritmos afrocubanos”.

Además, dos canciones del álbum aparecieron en la banda sonora de la película Jungle 2 Jungle en 1997. El material grabado en las mismas sesiones fue lanzado 23 años después como el álbum Tambolero.

Totó la Momposina murió este martes 17 de mayo, siendo la cuarta generación de una familia de músicos de Talaigua, en la isla de Mompox. Su padre era percusionista, su madre cantadora. Ella aprendió desde niña. Lo que grabó en Inglaterra a principios de los años 90 es hoy una pieza documental de lo que el bullerengue y la cumbia del Magdalena pueden ser cuando alguien los defiende con amor durante toda la vida.