Música

Acaba de ganar el Pulitzer en música y una de sus óperas se verá en cine este mes: ella es Gabriela Lena Frank

EL COLOMBIANO conversó con la compositora nacida en Estados Unidos y de ascendencia peruana. Su trabajo incorpora referencias de música tradicional latinoamericana y música clásica.

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Periodista de la Universidad de Antioquia, especialista en periodismo digital en la UPB con 32 años de experiencia. Locutora y programadora de RCN Radio, reportera en Hora 13 Noticias y periodista en EL COLOMBIANO desde su página web hasta la sección de Tendencias de la que actualmente soy editora.

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Tres días después de nuestra conversación con la compositora Gabriela Lena Frank, los afamados Premios Pulitzer la anunciaban como ganadora este año en la categoría musical por su obra Picaflor: A Future Myth. “Estrenada el 13 de marzo de 2025 en el Marian Anderson Hall de Filadelfia, esta obra sinfónica moderna, inspirada en las experiencias personales del compositor con los incendios forestales de California y la leyenda andina, consta de diez poderosos movimientos que siguen a un colibrí en sus intentos por escapar de los cataclismos, una contemplación del frágil futuro”, explicaron desde el premio.

Nos hubiera gustado felicitarla por este logro porque en definitiva, Gabriela hace parte de un nuevo grupo de compositores que están “reescribiendo la música clásica en tiempo real”. Tan clara es su influencia que hasta fue incluida en la lista del Washington Post de las 35 compositoras más importantes de la historia.

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Pero si usted no la conocía o no ha escuchado alguna de sus obras podrá hacerlo este 30 de mayo, en vivo, en las salas de Cine Colombia del Multiplex Viva Envigado y Santafé gracias a Cineco Alternativo cuando se presente El último sueño de Frida y Diego, una producción de la Metropolitan Ópera de Nueva York. Y será una ópera en español, algo más relevante aún.

“Esta obra sitúa a Frida en el inframundo y Diego espera su regreso durante el Día de los Muertos. La historia que retoma elementos del mito de Orfeo y Eurídice desarrolla un recorrido entre el mundo terrenal y el más allá, incorporando elementos de la tradición mexicana y referencias a su obra artística”, explica la reseña.

Para esta ópera Gabriela hizo la música y el libreto estuvo a cargo de Nilo Cruz, dramaturgo y libretista cubano radicado en Estados Unidos y quien para la obra construye la historia de Frida Kahlo y Diego Rivera a partir de referencias a su vida, su obra y tradiciones culturales.

Al preguntarle qué aspectos de dos personajes tan conocidos quería resaltar en esta ópera, Gabriela recuerda una de sus primeras conversaciones –20 años atrás– con el escritor Nilo Cruz quien le dijo que no le interesaba escribir una biografía.

“En nuestra primera reunión le puse música de otro proyecto para que conociera mi estilo. Le puse música sobre el Día de los Muertos. La escuchó y dijo: ‘Eso es, eso es lo que haremos’. Algo más diferente, arriesgado y es más difícil hacer una fantasía que una biografía, pero es más interesante para nosotros como artistas si hacemos una fantasía”, precisó.

La ópera entonces se mueve en la fantasía de Diego, solo, –en la vida real Frida murió tres años antes que Diego– en la que cada año, en el Día de los Muertos, le pide a Frida que regrese, pero ella no regresa porque sigue enojada. Está furiosa por todo lo que pasó cuando estaban vivos, pero finalmente regresa el año en el que él muere para ayudarlo a cruzar del mundo de los vivos al mundo de los muertos.

Es una historia de amor y perdón en una ópera de dos actos. En el primero ella se niega a volver, pero lo hace y un segundo acto que trata sobre su tiempo juntos y su transición.

Esta es una obra que implicó un buen trabajo entre Gabriela y Nilo, música y letra. “Nos conocimos en 2007. Ahora en la música clásica en Estados Unidos hablamos de diversidad, de compositoras y de ópera en español, pero no estábamos allí hace 20 años y yo no tenía ni el nombre ni la reputación que tengo ahora. Entonces, durante 10 años, nadie quería, hacer ópera. Y Nilo y yo trabajamos en otras cosas. Escribimos muchas canciones juntos. Trabajamos en piezas orquestales. Y fortalecimos nuestra relación. Desarrollamos nuestro proceso creativo. Pudimos componer esto en un proceso de confianza, de cómo crear estas cosas juntos (...) Nilo es mi compañero creativo, siempre tenemos ideas, nos enviamos ideas, hay mucho intercambio de ideas durante el proceso”.

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Esta ópera de Frida Kalho y Diego Rivera se firmó en 2017 y se estrenó en 2022, porque la pandemia retrasó mucho las cosas. Gabriela prefiere que Nilo le envíe un libreto larguísimo porque se mete de lleno en él “y empiezo a componer, y la música me ayuda a acortar el libreto. Es la música la que ayuda como parte de la dramaturgia. Vamos y venimos entre los dos”.

Sobre la influencia latina en una obra como esta, le pregunto sobre referencias que quizá, quienes la vayan a ver en vivo en los teatros de Cine Colombia, el próximo 30 de mayo (las boletas ya se pueden conseguir) puedan identificar.

“Como es una fantasía, decidí que, en lugar de una biografía, no iba a incluir mucha música folclórica mexicana. Quería concentrarme un poco más en lo universal de Frida Kahlo y Diego Rivera. Mi música tenía que ser grandiosa. Tenía que componer música que encajara y te hiciera sentir como si no estuvieras en la realidad. Por eso, la música es muy colorida. Creo que suena muy antigua, como precolombina y lo hago con combinaciones inusuales de instrumentos. Es una orquesta clásica, no tengo aparatos electrónicos, tampoco tengo ningún instrumento tradicional latinoamericano como tiples o zampoñas, pero sí tengo una marimba hermosa, que tiene un sonido muy terroso. Y la marimba no es común en el mundo de la ópera. Así que ya hay un elemento diferenciador”.

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Gabriela explica que además hay un toque, “un pequeño sabor” a música folclórica mexicana, cuando Frida finalmente regresa al mundo de los vivos.

La autora considera esta una gran experiencia porque viene del mundo de las orquestas y no de la ópera, pero siempre habrá un momento casi sublime cuando ve su obra terminada y las están interpretando. “Siempre es más grande de lo que imaginas. Es como cocinar y finalmente comerlo. Es como si finalmente pudiera comerme la música”, explica entre risas.

Ver la ópera montada fue encontrarse con otro mundo más visual que auditivo: “He pasado la mayor parte de mi vida en el mundo de los conciertos. No hay mucho visual en el mundo de los conciertos. No es teatro. Así que entro al teatro y me emociono viendo los trajes, las luces, es un espectáculo para la vista. Es muy adictivo”.

Que esta ópera llegue por primera vez a la Metropolitan Ópera de Nueva York es todo un logro y un sueño, “porque nunca lo esperé. Nunca me atreví a imaginar algo así. También lo veo con mucha responsabilidad, no ha habido muchas óperas en español, no solo en el Met, sino en la mayoría de estos escenarios de ópera. Yo espero que no seamos los únicos. Espero que esto abra las puertas a muchos compositores y a muchas historias de todas las hermosas culturas de Latinoamérica”.

De Medellín conoce un poco todo lo que pasa en la movida musical gracias a Lina González-Granados, directora de orquesta colombiana y una de sus grandes amigas. Cree que la formación musical que se hace aquí es un pilar muy importante en la educación de los pueblos y que lastimosamente eso no se ve en Estados Unidos.

Al preguntarle por su momento favorito de esta ópera considera que no es tan fácil, porque es como elegir entre los hijos cuál es el favorito, pero si disfruta mucho los momentos de tranquilidad.