Música

El momento en que Totó La Momposina le cantó cumbias y bullerengues a Gabriel García Marquéz en Suecia

La intérprete de El Pescador y Yo Me Llamo Cumbia murió el 17 de mayo de 2026. Tras el anuncio de su muerte, diversas anécdotas que marcaron su vida y legado musical han sido recordadas por fanáticos y colegas.

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Periodista de la Universidad de Antioquia. He trabajado como fact-checker en La Silla Vacía y ahora hago parte de la sección de Tendencias de El Colombiano.

hace 1 hora

Luego de que sus hijos dieran a conocer este martes la noticia del fallecimiento de Totó La Momposina, son varios los momentos de la vida de la artista colombiana que han sido recordados y que dan cuenta de su relevancia en la historia cultural de Colombia.

Uno de ellos ocurrió el 10 de diciembre de 1982. Ese día, en la Sala de Conciertos de Estocolmo, Gabriel García Márquez se convirtió en el primer escritor colombiano en recibir el Premio Nobel de Literatura.

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Meses antes de tener en sus manos el galardón dorado, el autor de Cien años de soledad había manifestado que ese momento quería vivirlo en medio de “cumbias y vallenatos”. Esos ritmos, propios del Caribe colombiano, llegaron en la recepción posterior al acto de entrega en la voz de Sonia Bazanta Vides, conocida como Totó La Momposina.

La cantante de Tailagua, Bolívar, hizo parte de la delegación que voló con García Márquez a Suecia con el fin de presentarse ante la realeza sueca, escritores y académicos de todo el mundo para darles una muestra de nuestro folclor.

La relación de amistad entre el escritor y la cantaora costeña había iniciado hacía varios años en Barranquilla por intermediación del periodista Carlos Emilio Manjarrez, como contó El Espectador. “Jocoso” y “bailador” fueron las palabras que usó Totó para describir a Gabo en una entrevista con ese mismo periódico, y fue ese amor compartido por las músicas colombianas el que la llevó a cruzar el mundo para cantar y bailar en Estocolmo.

Tras la petición que hizo el autor de cumbias y vallenatos para festejar el Nobel, Colcultura –la entidad del gobierno que en ese entonces hacía las veces de Ministerio de Cultura– conformó un grupo de artistas para acompañar a García Márquez.

Luis Quinitiva, cantante de música llanera; el bailarín Carlos Franco; la agrupación folclórica caldense, Danzas del Ingrumá, y Leonor González Mina, conocida como “La negra grande de Colombia”, fueron solo algunos de los 65 músicos y bailarines que hicieron parte de la comitiva.

“Antes de saber que iba a acompañarle, ya había soñado con ese momento muchas veces. Los sueños son premoniciones, otra cosa es que la gente se tome en serio este asunto. En mi sueño levitaba en un palacio bailando con un vestido blanco mientras cantaba y bailaba. Ese vestido fue el que me puse para acompañar a Gabriel García Márquez a recoger el premio. Canté Soledad, una cumbia que llevaba cantando años. Siento que debía estar ahí”, le dijo Totó al medio de comunicación español El Ibérico en una entrevista en abril de 2017.

Ese sueño hecho realidad quedó inmortalizado en una fotografía en la que la cantante aparece con sus brazos levantados y su falda blanca, mientras también bailando, García Márquez le sigue el paso.

Finalmente, aquel espectáculo terminó siendo uno de los hitos de la carrera musical de más de seis décadas que construyó Totó La Momposina. De allí fue a vivir a Francia, después regresó a Colombia y para los noventa ya era conocida como una de las figuras del folclor colombiano más relevantes a nivel internacional.

Por ejemplo, haber estado en Estocolmo la puso en la mira de Peter Gabriel, el vocalista de Genesis y conocido por muchos como el padre del rock progresivo, con quien once años después grabaría La Candela Viva, el álbum que puso el bullerengue en los oídos del mundo entero. De ahí en adelante, todo es historia.

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