Fútbol

La otra cara de Alfredo Morelos: “Yo sé lo que es no tener nada”

El delantero de Nacional habla sobre sus raíces, el dolor por su tierra y la promesa que sigue marcando cada paso de su vida. Volver a la Selección Colombia sigue siendo una de sus metas.

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Comunicador Social-Periodista bilingüe (inglés y español). He trabajado en Radio Bolivariana, RCN y Telemundo. Hago parte de EL COLOMBIANO. Recibí premios Ovations de la NBC. Lideré el sitio web hispano de NBCOlympics.com para los Olímpicos de Beijing 2008, edité y establecí el contenido de video original para la programación en web de la Selección Mexicana en Medios Digitales de Telemundo. Responsable de la gestión editorial de la portada de yahootelemundo.com. Enviado especial al Mundial de Rusia 2018, la Copa América en Chile 2015, los partidos de clasificación al Mundial de la Selección Colombia, la Asamblea General de la ONU en 2009, y el rescate de los 33 mineros en Chile.

hace 2 horas

En medio de la exigencia deportiva con Atlético Nacional y del impacto humano que dejaron las recientes emergencias invernales en Córdoba y Antioquia, el delantero Alfredo Morelos abrió su corazón en una conversación íntima con Línea de Gol de El Colombiano. El atacante habló de su niñez en la pobreza, la promesa que le hizo a su hermana fallecida, las críticas, la presión de ser figura pública y su compromiso con los damnificados.

Alfredo, no solo se habla de su fútbol sino de la ayuda humanitaria que lideró para los damnificados por el invierno. ¿Cómo vivió esos días?

“Muy feliz y agradecido con Dios por la oportunidad de ayudar. Fue un proyecto grande con el club, con el Ejército Nacional de Colombia y con mi fundación. Recogimos alimentos, agua, ropa, todo lo que pudiera servir. Ver a la gente recibir esa ayuda no tiene precio. No es fácil, porque uno ve el dolor de cerca, pero era necesario estar ahí”.

¿Qué fue lo más duro de presenciar?

“Ver a las familias que lo perdieron todo. Casas inundadas, animales encima de los techos, gente durmiendo en cambuches. Yo vengo de allá, sé lo que cuesta conseguir lo poquito para comer. Eso me partió el alma. Hubo noches en las que ni podía dormir pensando en ellos”.

¿Cómo fue físicamente esa jornada de ayuda?

“Nos levantábamos a las siete de la mañana y terminábamos casi a la una de la madrugada. Ir a veredas, repartir mercados, agua, artículos de aseo... todo lo hicimos de corazón. Fue agotador, pero también muy gratificante”.

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Cuando ve a esas familias perderlo todo, ¿se ve reflejado en ellas?

“Mucho. Porque yo sé lo que es levantarse con lo poquito, buscar cómo comer ese día. A mí me tocó vivir eso. Por eso duele tanto. Uno sabe que empezar de cero es muy difícil”.

Sin embargo, dice que fue feliz...

“Sí, porque la felicidad no depende de tener mucho. Teníamos amor, unión, ganas de salir adelante. Eso es lo que te sostiene”.

Usted creció en medio de carencias. ¿Cómo recuerda esa niñez?

“Éramos una familia muy humilde. En muchos pueblos de Córdoba hay mucha vulnerabilidad. Mis papás luchaban todos los días para conseguir el desayuno, el almuerzo y algo para la cena. A veces era poco, pero éramos felices. Eso te forma el carácter y te enseña a valorar todo”.

¿Sintió que esa experiencia le preparó para lo que hoy está viviendo?

“Claro. Cuando uno ha pasado hambre o necesidades, entiende mejor el sufrimiento de los demás. Por eso siento que ayudar no es un favor, es una responsabilidad”.

Perdió a su hermana siendo muy joven y le hizo una promesa en su entierro. ¿Qué significó eso para usted?

“Fue uno de los momentos más duros de mi vida. Le prometí que iba a salir adelante por ella y por mi familia. Yo la siento siempre conmigo, incluso la tengo tatuada. Cumplir esa promesa es mi mayor orgullo”.

¿Cree que lo acompaña espiritualmente?

“Sí, totalmente. Siento que me cuida y me da fuerzas. Todo lo que he logrado también es por ella”.

Cuando recuerda a su hermana, ¿qué es lo primero que viene a su mente?

“La promesa que le hice. Yo estaba destrozado, toda mi familia también. Le dije que iba a sacar a mi mamá y a todos adelante con el fútbol. Decir eso entre lágrimas fue muy duro, pero me dio una motivación enorme”.

¿Siente que cumplió?

“Sí. Con mucho sacrificio, pero lo hice. Y todavía sigo trabajando para honrar esa promesa que le hice”.

Hablaba de lo difícil que es lidiar con las críticas. ¿Qué es lo más injusto que ha vivido?

“Que la gente opine sin conocer. En redes sociales es muy fácil atacar, exagerar errores y olvidar todo lo bueno. Pero uno aprende a no quedarse ahí”.

Alfredo, ¿alguna vez pensó en rendirte?

“No. He tenido momentos duros, claro, pero siempre me levanto con fe y humildad para trabajar”.

El año pasado vivió momentos difíciles en lo personal y deportivo. ¿Cómo se supera eso cuando es figura pública?

“Todos nos equivocamos. La diferencia es que a nosotros nos ve todo el mundo. Las redes sociales exageran mucho. Lo importante es levantarse, aprender y seguir. Yo me apoyo en mi familia, en mi fe y en el amor de los que me rodean”.

¿Le afectan los insultos?

“Al contrario, me hacen más fuerte. Significa que estoy haciendo algo importante. Si marco un gol, lo celebro; para eso trabajamos. Esta profesión es muy dura mentalmente, pero también bastante hermosa”.

Muchos dicen que es muy serio. ¿Cómo es fuera de la cancha?

“Soy muy alegre con mis compañeros. Reímos, molestamos, compartimos. El problema es que mucha gente opina sin conocer. Cuando me tratan personalmente, se dan cuenta de que soy respetuoso y sencillo”.

¿Qué lo hace feliz?

“Mi familia. Mi hija, mi esposa, mis padres. Levantarme cada día con salud y hacer lo que amo”.

¿Y qué lo entristece?

“Las injusticias. Y ver sufrir a la gente, como ahora con las inundaciones. Eso sí me golpea fuerte por dentro”.

Sus goles también pueden ser una forma de ayudar a su tierra...

“Claro. Antes de viajar a Córdoba marqué dos goles y se los dediqué a mi gente. Darles una alegría en medio de la dificultad también es importante. Cada vez que pueda, voy a volver a ayudarlos, así tenga que viajar de madrugada”.

Su carrera parece una película: de una casa humilde en Córdoba rumbo a Europa, torneos internacionales y grandes entrenadores. ¿Qué recuerda de esa etapa?

“Disfruté muchísimo. Llegar a Europa fue un sueño. En Finlandia pasé momentos durísimos: frío extremo, vivir meses en un hotel, estar solo. Pero ese sacrificio me llevó a Escocia, al Rangers, donde viví cosas increíbles y trabajé con técnicos como Steven Gerrard. Jugué Europa League, Champions... fueron experiencias inolvidables”.

¿Qué quiere que piense su hija cuando hablen de usted?

“Que su papá hizo las cosas bien, que fue un buen profesional y una buena persona. Ella tiene cinco años y ya entiende muchas cosas. Quiero que siempre se sienta orgullosa”.

¿Cómo ve el proyecto actual del equipo y el respaldo de la hinchada?

“Hay que creer. Estamos construyendo una familia fuerte dentro del club. Las derrotas no nos destruyen; nos hacen crecer. Queremos títulos y estamos trabajando para eso”.

Después de todo lo que ha vivido, ¿con qué sueña hoy Alfredo Morelos?

“Con seguir ganando cosas importantes, con representar nuevamente a la Selección Colombia y con que Dios siga bendiciendo mi carrera. Pero, sobre todo, con poder seguir ayudando a mi gente”.

Alfredo, antes de despedirse, ¿cuál es el mensaje que resume su momento personal?

“Siempre que tenga la oportunidad voy a estar ahí, dando la cara y poniendo el pecho. Mi carrera no es solo fútbol; también es servir. Esto no termina aquí”.

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