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Un gamer, un “serio chistoso”, un “peluquero” y más: esta es la otra cara de los refuerzos de Atlético Nacional para 2026

El cuadro verde contrató a siete futbolistas, contando a Morelos y el regreso de Samuel Velásquez, para esta temporada. Acá un lado más humano de los futbolistas.

  • En la foto, de izquierda a derecha, se ven Eduard Bello, Kevin Cataño, Samuel Velásquez, Milton Casco, Christian Arango, Alfredo Morelos y Nicolás Rodríguez. Foto: Cortesía Atlético Nacional
    En la foto, de izquierda a derecha, se ven Eduard Bello, Kevin Cataño, Samuel Velásquez, Milton Casco, Christian Arango, Alfredo Morelos y Nicolás Rodríguez. Foto: Cortesía Atlético Nacional
hace 7 horas
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Son tipos amables. Dentro de la cancha son unas “fieras” que luchan por el balón como si de tenerlo dependiera su vida. Afuera, en una conversación “mano a mano”, los refuerzos de Atlético Nacional son hombres risueños, receptivos: personas cool. Cuando hablan de fútbol el gesto de sus rostros es serio, como un oficinista que rinde cuentas de su trabajo –y parece estar cansado de hacerlo

Si se les pregunta por asuntos “menos profesionales”, más personales, su expresión cambia. Son tan humanos como quien lee este texto: sonríen cuando hablan de su origen, sus “hoobies”, las cosas que les pasan y no se ven en la cancha, en la televisión. El jueves, durante la presentación oficial en la sede de Guarne, nos propusimos hacerles preguntas que nos mostraran la otra cara de los nuevos –y viejos nuevos–, jugadores de Nacional.

¿Quiénes es el más bromistas y el que más tiempo se demora peinándose?

Son casi las 10 de la mañana. Ya no hace frío en Guarne. Ahora se siente fuerte el rayo del sol del mediodía en la piel. Alfredo Morelos está parado afuera de la sala de prensa de la sede, justo a unos pasos de la cancha principal, donde entrena el plantel profesional. Tiene puesta una cadena de oro que siempre lleva consigo y responde con atención las preguntas. Es curioso: responde largo a todas las preguntas que le hacen y es irreverente porque, aunque desde la jefatura de prensa le digan que ya está bueno, que tiene que parar para cambiarse e ir a entrenar, él sigue.

Cuando habla de lo que le pasa en la cancha, de cómo se prepara, de lo complejo que fue desligarse de Santos para que Nacional se quedara con su ficha, tiene en el rostro la expresión seria de siempre que lleva a pensar que es “mala clase”. ¿Alfredo, usted tiene fama de serio, sí se ríe? Mira con extrañeza al escribiente y le da risa. “Claro que sí. Yo me río todo el tiempo. De hecho, podría decir que soy el que más bromas hago en el plantel. Lo que pasa es que en la cancha me transformo, soy otro. Pero pregúntale a cualquiera y verás”, respondió.

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Algunos minutos después, mientras encabezaba una de las hileras del calentamiento, demostró que sí: hablaba con sus compañeros y se reía, aunque lo hacía en privado, no como Jorman Campuzano, que siempre ha sido más histriónico, expresivo, y bromeaba tanto con los compañeros, como con la prensa que estuvo al borde de la cancha durante un buen tiempo.

Hablando de tiempo, el atacante venezolano Eduard Bello, quien llegó a Nacional proveniente de la Universidad de Chile, aseguró entre risas que es el jugador que más se demora peinándose. Pongámoslo en contexto: el futbolista nacido en Cúa, estado Urdaneta de Venezuela tiene un frondoso cabello afro, tipo Pibe Valderrama en los 90’s, que mantiene bien peinado.

-¿Cuánto se demora peinándose?

-”Ufff, es complicado. Tener bien un cabello crespo lleva su buen tiempo. Hay veces en las que me puedo llegar a demorar dos horas organizándome. Es más, hay días en los que me demoro más peinándome que mi esposa”, respondió, entre risas, el jugador de la Selección de Venezuela que, agregó, prefiere comerse la caraota, unos frijoles negros, pequeños, típicos del país bolivariano, sin azúcar, que con ese ingrediente. Zanjó una de las discusiones más profundas de las personas nacidas en su país.

¿Por qué eligieron los número que llevan y qué hacen en el tiempo libre?

Su buen estado físico impresiona. De cerca, el delantero Christian “Chicho” Arango, se ve imponente. Es “cuajo”: tiene bien trabajados el tren superior e inferior en el gimnasio. Su estructura muscular, junto a la barba tupida, bien negra, y el tatuaje en el cuello que tiene cruces, nombres, fechas, le dan un aire de “malote”.

Pero es muy amable. Cada que habla, sonríe. Más ahora, que cumple el sueño de jugar en el equipo del que es hincha por su familia, su abuela. A todo responde casi riéndose, como un niño emocionado. Asegura, por ejemplo, que el amor es más grande que el dinero y por eso renunció a tantos miles de dólares para venir al elenco que ama. También que eligió en número 17 porque le parecía el más bonito entre los que estaban disponibles, donde figuraba el once.

“Ah, y porque la gente me lo pidió”, agrega con el énfasis de quien ha olvidado algo importante. Junto a él, también con una alegría que desborda, el joven lateral izquierdo Samuel Velásquez se ríe, deja ver el diseño de sonrisa con dientes blancos, relucientes, cuando le consultamos cuál es su videojuego favorito.

Velásquez, además de ser uno de los laterales izquierdos con mayor proyección en Colombia, es un “gamer” disciplinado. Le dedica muchas horas a los videojuegos. Su favorito en Fortnite, pero también juega Fifa. Cuando lo hace, suele utilizarse a sí mismo en los partidos y “visualiza”, lo que quiere hacer en los juegos de la vida real, donde intenta, de alguna manera, emular a Jordi Alba, su ídolo futbolístico.

Antes de volver a Nacional, donde usará el número 33 porque fue con el cual debutó en el balompié profesional, tuvo un paso por Ibagué. Allá le fue bien. Fue titular del equipo que llegó a la final de Liga. Se sintió cómodo con la cultura de esa región. Por eso le preguntamos algo definitivo: ¿la lechona es mejor con arroz, o sin arroz?

-”Me van a matar (risas). En todo el tiempo que estuve en Ibagué solo comí lechona una vez y casi no me gustó. Yo creo que es mejor...”, se quedó pensando y no terminó la respuesta. No quiso comprometerse de tal manera.

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¿Cómo se han adaptado los refuerzos que llegaron del extranjero?

Milton Casco tiene cara de señor bonachón, amable. Habla con una tranquilidad casi paternal y es muy tranquilo –demasiado–, para expresarse sobre cualquier cosa. En Medellín, la primera ciudad donde vive fuera de Argentina, se siente bien. Acá ha hecho varias cosas importantes: comió bandeja paisa –le gustó mucho–, enfrentó a su amigo Lionel Messi y marcó un gol en solo dos partidos, superando la estadística de cinco tantos en diez años en River Plate.

Sin embargo, hay algo que extraña de su país natal, de Buenos Aires: los asados. En la cultura porteña hacer una carne asada es casi sagrado. Casco lo sabe. Además, disfruta de hacerlo. Por eso, dijo con emoción y subiendo el tono de voz, como para que sus compañeros lo escucharan, que ya les había advertido que tenían que hacer un buen asado pronto.

-¿Y el mate, cómo piensa hacerle con el mate?

-”Eso también está resuelto. La verdad es que pensé mucho en eso y por eso me vine bien equipado: traje unos cuántos kilos de hierba”, respondió con una risa de complicidad por el tono de lo que dijo.

Junto a él, con algo de timidez, estaba Nicolás Rodríguez, el extremo nacido en San José del Guaviare que llegó al cuadro verde desde el Orlando City de la MLS. Es un poco tímido al hablar, pero formal. Tiene en la ceja izquierda tres rayitas que parecen recién hechas con una barbera y lleva un par de aretas doradas en los oídos.

Dice que en su lugar natal siempre soñó con jugar en un equipo grande, como Nacional. También que anhelaba jugar en un estadio lleno, como El Atanasio. Ambos sueños los ha cumplido, pero aún no ha encontrado su mejor nivel, ese que mostró en Fortaleza de Bogotá y que lo llevó a la cúspide y después a Estados Unidos. Eso sí, aclara con énfasis que ni loco se sube al techo de la sede de Guarne, como pensaron en el club para su video de presentación. “Esta gente está muy loca”, remató.

Rodríguez es delgado y mide 1,73 metros. Es una buena estatura para un extremo. Sin embargo, tanto él como todos sus compañeros se ven pequeños junto a Kevin Cataño, el gigante de 2 metros que contrató el cuadro verde para cumplir el sueño de jugar en el plantel profesional del equipo donde se formó. El guardameta es bastante serio para su edad (22 años), pero se muestra con la amabilidad que caracteriza a los seres humanos que hay detrás de los futbolistas que la gente ve en la cancha. Así es la otra cara de los refuerzos de Nacional.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Quiénes son los nuevos refuerzos de Atlético Nacional?
Jugadores como Alfredo Morelos, Chicho Arango, Eduard Bello, Milton Casco, Nicolás Rodríguez y Samuel Velásquez se sumaron al plantel verdolaga para la temporada actual.
¿Dónde presentó Nacional a sus refuerzos?
La presentación oficial se realizó en la sede deportiva de Guarne, Antioquia.

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