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Así será la agenda de María Corina Machado este jueves en la Casa Blanca y el Senado de EE. UU.

La cita con Trump ocurre apenas un día después de la llamada del mandatario estadounidense con Delcy Rodríguez, en medio de la redefinición de la política en Venezuela.

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hace 1 hora

La líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, desarrolla este jueves una agenda de alto nivel en Estados Unidos, cuyo eje central es su primer encuentro presencial con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un contexto marcado por el reacomodo de la política estadounidense frente a Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y la llegada de Delcy Rodríguez como cabeza del gobierno interino.

El encuentro con Trump está programado para las 12:00 del mediodía, hora de Washington, y se realizará en un comedor privado de la Casa Blanca, seguido de un almuerzo a las 12:30 p. m., ambos a puerta cerrada y sin acceso a la prensa, según confirmaron fuentes oficiales. La reunión busca mantener un canal directo entre la oposición venezolana y la Casa Blanca, justo cuando avanza un proceso de interlocución con el régimen.

La cita se produce apenas un día después de que Trump revelara públicamente que sostuvo una “larga conversación” con Delcy Rodríguez, a quien calificó como una persona con la que Estados Unidos puede “trabajar muy bien”. Durante una declaración en la Oficina Oval, el mandatario estadounidense aseguró que hablaron de diversos temas y que la relación con Venezuela entra en una nueva etapa tras los acontecimientos de las últimas semanas.

Ese diálogo directo entre Trump y Rodríguez se dio luego de que Estados Unidos ejecutara el pasado 3 de enero una operación militar en territorio venezolano que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico. La rápida sucesión de Rodríguez y el respaldo explícito de Trump a su liderazgo marcaron un giro en la crisis política venezolana.

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En ese escenario, la presencia de Machado en la Casa Blanca tiene un peso simbólico y político. La dirigente opositora salió de Venezuela tras meses en la clandestinidad con apoyo logístico estadounidense y, desde que recibió el Premio Nobel de la Paz en Oslo, ha mantenido una agenda internacional discreta, que incluyó reuniones con líderes políticos y un encuentro con el papa León XIV en Roma.

Trump había manifestado días atrás que sería “un honor” recibir a Machado en Washington, incluso bromeando con la posibilidad de “compartir” el Nobel que ella obtuvo, una idea que luego fue descartada por la Academia noruega. Machado, por su parte, dedicó públicamente el galardón al mandatario estadounidense y destacó su papel en los acontecimientos recientes en Venezuela.

Sin embargo, la relación entre ambos también ha estado marcada por señales contradictorias. El propio Trump declaró la semana pasada que Machado es “una persona amable”, pero sostuvo que “no goza de apoyo ni de respeto en su país”, una afirmación que generó desconcierto dentro de sectores de la oposición venezolana, especialmente en el exilio.

A pesar de ello, la dirigente ha reiterado su respaldo a la política de Trump frente a Venezuela y a la operación que derivó en la salida de Maduro. Desde Roma, tras recibir el Nobel, afirmó que el país estaba más cerca de un cambio definitivo de poder.

Otras reuniones en Estados Unidos

La agenda de María Corina en Washington no se limita a la Casa Blanca. Según lo previsto, a las 3:00 de la tarde sostendrá un encuentro con senadores estadounidenses, en su mayoría republicanos, varios de ellos de Florida, que han expresado su apoyo a Machado y su interés en escuchar de primera mano su evaluación sobre la situación política venezolana.

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En paralelo, la Casa Blanca y el Departamento de Estado, encabezado por Marco Rubio, avanzan en la definición de una estrategia hacia Caracas que tiene como eje central la estabilidad del nuevo gobierno y el control de la producción petrolera venezolana, un sector que los gringos buscan ordenar bajo un marco regulatorio que permita la participación de empresas estadounidenses y garantice previsibilidad jurídica.