Bebé de apenas dos meses fue detenido en Texas y deportado con su familia: “Fueron abandonados en la frontera con 190 dólares”
El bebé pasó casi la mitad de lo que va de su corta vida en el cuestionado centro de Dilley. Fue detenido con su familia mientras era atendido por un cuadro de bronquitis. El Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. se defendió de los señalamientos.
Cuyabra, comunicadora social-periodista egresada de la Universidad del Quindío. Periodista del área Digital interesada en temas relacionados con el deporte y la política internacional.
Si el caso de Liam Conejo Ramos, el niño ecuatoriano de 5 años que fue detenido por agentes del ICE en Mineápolis causó críticas al gobierno de Donald Trump, la historia de Juan Nicolás, un bebé de apenas dos meses de nacido que estuvo en el centro de detención de Dilley en San Antonio, Texas, raya con la indignación.
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El congresista de Texas Joaquin Castro denunció que el menor fue arrestado junto a su mamá, Mireya López Sánchez, una migrante mexicana. La madre y el niño fueron trasladados con el papá del menor y otra pequeña hija de 16 meses, al Centro de Procesamiento Migratorio de Dilley, donde permanecieron tres semanas, casi la mitad del tiempo de vida que lleva el bebé.
El centro de detención de Dilley es el mismo donde también estuvo Liam Conejo y de donde salieron decenas de cartas de menores –incluidos colombianos– en las que describían como era pasar sus días allí en medio de malos tratos y abusos por parte de los agentes federales.
El menor, que tiene problemas respiratorios, fue llevado a un hospital bajo custodia de los agentes federales para que le trataran un cuadro de bronquitis y con él aún inconsciente, su familia fue recluida de nuevo en el centro de detención de Dilley.
El congresista demócrata contó que la mañana siguiente al alta hospitalaria, la madre del niño compareció ante un juez de inmigración, diligencia en la cual fue informada de que sería deportada. Sin embargo, según Castro, no recibió detalles sobre la fecha de su expulsión, que finalmente se dio en la tarde de este martes ,17 de febrero.
“Fueron abandonados al otro lado de la frontera en México”, informó el congresista en su cuenta de X. Horas después, reveló que Mireya López, su esposo y sus dos pequeños hijos fueron expulsados con una pequeña suma de dinero.
“Según su abogado, ICE deportó a la familia sólo con el dinero que tenían en su comisariato, un total de 190 dólares. Deportar innecesariamente a un bebé enfermo y a toda su familia es atroz”, agregó el congresista.
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Fue tal el revuelo del caso que el departamento de Seguridad Nacional se refirió al caso en un mensaje de X asegurando que la familia fue deportada en esas condiciones porque Mireya no quiso aceptar lo que el gobierno le ofreció.
“La madre decidió llevarse consigo a su hijo. La madre decidió entrar y permanecer en el país ilegalmente. La madre decidió no aceptar los 2.600 dólares y el vuelo gratis a casa”, expresó el departamento de Seguridad Nacional en X.
La familia se encuentra ahora en una habitación en la frontera mexicana con Estados Unidos. En una entrevista con la cadena Univisión, la madre contó que el niño sigue enfermo y ahora no tienen cómo llevarlo a un médico. Además, denunció que, cuando la pediatra atendió al niño en Texas, recibió presiones de la médica diciéndole que no iba a atenderlo más niño si se mantenía la atención mediática sobre su caso.
“La doctora empezó a decir que ella estaba viendo lo que estaba sucediendo afuera y que supuestamente la atención ella no se la daba bien, que no sé qué, y me dio a entender que si yo seguía hablando de lo que estaba pasando, él ya no iba a tener protección”, aseguró Mireya a Univisión.
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La joven también clamó por ayuda para su familia: “Yo no tengo nada, necesito casa, necesito un techo donde dormir o algo. Más que nada atención para mis hijos, porque están desprotegidos”.
El centro de detención de Dilley estuvo cerrado durante el mandato de Joe Biden, pero fue reabierto por Trump. Cerca de 1.400 personas permanecen arrestadas en ese centro de detención, entre ellas unos 400 menores de edad.
Según Deportation Data Project, 170 niños fueron detenidos mensualmente en Estados Unidos entre enero y octubre de 2025.