Condena a tres hermanos por delitos sexuales sacude a la élite de EE. UU., ¿por qué hija de Trump aparece mencionada?
Durante años, los hermanos Alexander se movieron en los círculos más exclusivos del mercado inmobiliario, con clientes como Ivanka Trump, el rapero Ye y la supermodelo Adriana Lima. Conozca los detalles del caso.
Un jurado federal en Manhattan declaró culpables a Tal Alexander, Oren Alexander y Alon Alexander por participar durante años en una conspiración de tráfico sexual que, según los fiscales, operó durante más de una década.
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El veredicto fue anunciado el 9 de marzo tras un juicio que se extendió por cinco semanas en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York. Los tres hermanos enfrentaban inicialmente 12 cargos, aunque dos fueron retirados durante el proceso. Finalmente, el jurado los declaró culpables de los 10 cargos restantes.
La sentencia será dictada el próximo 6 de agosto por la jueza Valerie Caproni. Cada uno de los acusados podría enfrentar penas de hasta cadena perpetua.
El caso ha sido considerado uno de los escándalos judiciales más impactantes en el mundo empresarial estadounidense reciente, debido al alto perfil social y económico de los implicados.
El juicio: semanas de testimonios y pruebas
Durante el proceso judicial, el jurado escuchó a más de 30 testigos, entre ellos 11 mujeres que acusaron directamente a los hermanos de violación o agresión sexual.
Las declaraciones incluyeron relatos emotivos y, en ocasiones, explícitos sobre encuentros en los que las víctimas afirmaron haber sido drogadas, manipuladas o forzadas a mantener relaciones sexuales.
En uno de los momentos más impactantes del juicio, los fiscales presentaron un video que mostraba a uno de los hermanos agrediendo sexualmente a una menor de 17 años que se encontraba incapacitada.
Según los investigadores, los hermanos solían emplear un patrón similar: conocían mujeres en fiestas, clubes nocturnos o aplicaciones de citas y luego las invitaban a viajes o eventos exclusivos.
Posteriormente, las llevaban a entornos privados donde, según la acusación, algunas eran drogadas con alcohol u otras sustancias antes de ser agredidas.
El fiscal federal Andrew Jones sostuvo ante el jurado que los acusados actuaban como “depredadores que utilizaban riqueza, manipulación y drogas para atraer, aislar y abusar de sus víctimas”.
Los miembros del jurado deliberaron durante aproximadamente 21 horas antes de emitir el veredicto final.
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¿Qué argumentos usaron los hermanos Alexander para desacreditar los testimonios de las víctimas?
Los abogados de los hermanos Alexander intentaron desacreditar a las víctimas durante el juicio, cuestionando sus recuerdos, sus antecedentes personales y su consumo de alcohol o drogas.
La defensa sostuvo que los acusados eran “fiesteros y mujeriegos”, pero no criminales, y argumentó que las relaciones sexuales descritas por las denunciantes habían sido consensuadas.
También insinuaron que algunas mujeres buscaban beneficios económicos a través de demandas civiles.
Sin embargo, los fiscales rechazaron esa narrativa y señalaron que muchas de las víctimas tenían carreras exitosas o recursos propios, por lo que no existía un incentivo económico evidente para presentar acusaciones falsas.
Finalmente, el jurado no aceptó los argumentos de la defensa.
Tras el fallo, el abogado Marc Agnifilo anunció que el equipo legal planea apelar la decisión.
¿Quiénes son los hermanos Alexander?
Antes del escándalo judicial, los hermanos Alexander formaban parte de la élite del mercado inmobiliario de lujo en Estados Unidos.
Tal y Oren Alexander se destacaban como agentes de alto perfil que cerraban ventas multimillonarias en ciudades como Nueva York y Miami. Ambos trabajaron durante años para la firma inmobiliaria Douglas Elliman antes de crear su propia compañía.
En redes sociales proyectaban una vida de riqueza, con viajes en jets privados, fiestas en yates y propiedades de lujo.
Su clientela incluía figuras influyentes del mundo del entretenimiento, la moda y los negocios.
Alon Alexander, por su parte, trabajaba en la empresa de seguridad privada de la familia, pero según los fiscales participaba activamente en las actividades del grupo.
Los tres hermanos eran conocidos en círculos sociales exclusivos de ciudades como Nueva York y Miami.
¿Cómo surgió la investigación en contra de los hermanos Alexander?
Las primeras denuncias públicas surgieron en 2024 cuando varias mujeres presentaron demandas civiles.
Posteriormente, fiscales federales comenzaron una investigación que incluyó entrevistas con más de 60 posibles víctimas.
Según la acusación, la conspiración habría operado entre 2008 y 2021, aunque los fiscales afirmaron que algunos comportamientos se remontaban a la adolescencia de los acusados en Miami.
La investigación señaló que los hermanos utilizaban su riqueza y estilo de vida para atraer a mujeres a fiestas, viajes y eventos exclusivos.
Evidencias y mensajes incriminatorios
Los investigadores también presentaron correos electrónicos y mensajes de texto que, según la acusación, demostraban que los hermanos hablaban sobre drogas y sobre encuentros sexuales con mujeres.
Entre las pruebas analizadas se encontraban referencias a sustancias utilizadas para reducir las inhibiciones de las víctimas.
Las autoridades también encontraron grabaciones y fotografías de algunos encuentros que, según los fiscales, los acusados conservaban como “trofeos”.
Estas evidencias reforzaron la hipótesis de que existía una conducta sistemática y organizada.
¿Quiénes eran los clientes de los hermanos Alexander?
Parte del interés mediático en el caso se debe a los vínculos sociales de los hermanos Alexander con figuras conocidas.
Como agentes inmobiliarios de lujo, tenían entre sus clientes a celebridades y empresarios influyentes.
Entre los nombres asociados a sus negocios inmobiliarios han aparecido figuras como: Ye, Ivanka Trump, Timbaland, Adriana Lima, Tommy Hilfiger
Además, una de las denunciantes aseguró haber conocido a los hermanos en una fiesta celebrada en un apartamento del actor Zac Efron en Manhattan. El actor no ha sido acusado de ningún delito en relación con el caso.
El caso también ha sido comparado por analistas con otros grandes escándalos judiciales que han sacudido a las élites del entretenimiento y los negocios en los últimos años. Uno de los ejemplos más citados es el del productor de cine Harvey Weinstein, cuyas condenas por delitos sexuales se convirtieron en uno de los detonantes del movimiento global contra los abusos en la industria del entretenimiento.
Otro caso frecuentemente mencionado es el del rapero y empresario Sean Combs, quien ha enfrentado múltiples acusaciones relacionadas con abuso y explotación sexual. Aunque los procesos judiciales son distintos, las denuncias también han puesto en el centro el uso del poder y la influencia para facilitar o encubrir presuntos delitos.
En los tres casos, las investigaciones han señalado patrones similares: redes de contactos influyentes, acceso a recursos económicos significativos y entornos sociales donde las víctimas podían sentirse intimidadas o sin respaldo para denunciar.
Estas similitudes han alimentado las dudas sobre la dificultad de investigar a figuras con gran poder político, económico o cultural. Especialistas en derecho y violencia de género advierten que el estatus social puede retrasar o incluso impedir que los casos avancen durante años.
Por ello, procesos como el relacionado con Jeffrey Epstein han sido considerados por muchos como un punto de inflexión en la discusión pública sobre la rendición de cuentas de las élites y la protección de las víctimas.
El impacto del veredicto
Tras conocerse la decisión del jurado, varias de las víctimas expresaron alivio y dijeron esperar que el fallo anime a otras mujeres a denunciar casos de abuso sexual.
Una de las denunciantes, la artista Lindsey Acree, aseguró que el veredicto demuestra que las víctimas pueden ser escuchadas incluso cuando los acusados tienen gran poder económico.
El caso representa una caída dramática para los hermanos Alexander, quienes hace pocos años aparecían en revistas de lujo y perfiles empresariales como símbolos del éxito inmobiliario estadounidense.
Hoy, esperan sentencia en una prisión federal de Nueva York.