La heroína de La Guaira: niña de 11 años guió a rescatistas colombianos para salvar a su hermano antes de morir
Durante horas, una menor atrapada bajo los escombros mantuvo comunicación con bomberos colombianos y logró que rescataran con vida a su hermano de nueve años, mientras ella permanecía junto a su madre fallecida.
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En medio de la devastación que dejaron los terremotos en Venezuela, una historia de amor, valentía y sacrificio ha conmovido a rescatistas y ciudadanos dentro y fuera del país vecino. Una niña de apenas 11 años logró guiar durante horas a los equipos de rescate colombianos para salvar la vida de su hermano menor, Moisés, de nueve años, antes de perder la vida junto a su madre bajo los escombros de un edificio colapsado en La Guaira.
El dramático episodio fue relatado por integrantes del equipo USAR Colombia 1, conformado por bomberos especializados en búsqueda y rescate urbano, quienes participaron en la operación que permitió encontrar con vida al menor.
“Su hermana lo entregó vivo”, expresó uno de los rescatistas al recordar uno de los momentos más difíciles y conmovedores que han enfrentado durante las labores de búsqueda en Venezuela.
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Una voz bajo los escombros mantuvo viva la esperanza
Según el relato, la historia comenzó casi por accidente, mientras los equipos realizaban labores de búsqueda en una de las cerca de 800 edificaciones destruidas por el terremoto.
“El día de hoy, por un accidente particular, encontramos ruido y nos comunicamos con una niña de 11 años”, contó el rescatista con la voz entrecortada.
La menor logró establecer comunicación, en medio de los escombros, con los socorristas y les explicó que se encontraba atrapada en una cavidad junto a su madre y a su hermano de nueve años.
Inicialmente, los equipos calcularon que la operación de rescate tardaría alrededor de diez horas debido a la complejidad de remover las pesadas losas de concreto. Sin embargo, la fortaleza y claridad con la que la niña se comunicaba impulsó a los rescatistas a acelerar los trabajos.
“Estábamos motivados porque la niña daba señales claras de mejoría, de estar atenta, hablaba fuerte, decía que su mamá estaba allí, que estaba bien, que ella estaba bien”, recordó el bombero.
Durante toda la jornada, los rescatistas mantenían contacto permanente con la menor. Cada vez que necesitaban escucharla, el sector entero guardaba silencio absoluto.
“Era algo mágico, porque pedían silencio absoluto y hasta los carros se apagaban, las motos se apagaban, y hacíamos silencio para que la gente se comunicara con la niña”, relató.
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El último acto de amor: salvar a su hermano Moisés
Con el paso de las horas, los equipos lograron acercarse a la cavidad donde permanecían atrapados.
La niña alcanzó a informar que podía percibir la presencia de los rescatistas y que incluso comenzaba a entrar luz al lugar donde se encontraba.
Fue entonces cuando ocurrió el acto que hoy conmueve a Venezuela. “La niña logró hacer que rescataran a su hermano”, explicó el integrante del equipo de rescate.
Cuando finalmente los socorristas lograron ingresar al espacio donde se encontraba la familia, descubrieron que la menor permanecía junto al cuerpo sin vida de su madre.
El niño, identificado como Moisés, logró ser extraído con vida. “Entregó a su hermano, que nosotros pensábamos que era la menor probabilidad de sobrevivencia porque estaba herido. Pero resultó que la niña entregó a Moisés”, relató el rescatista.
El bombero destacó además el simbolismo del nombre del menor rescatado.
“Si bien se sabe, Moisés significa salvado de las aguas. Entregó a su hermano y salió”, expresó conmovido.
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La historia se ha convertido en uno de los relatos más impactantes surgidos en medio de la tragedia que deja hasta ahora 1.719 muertos, más de 5.000 heridos y más de 50.000 desaparecidos en Venezuela.
“Eso nos da esperanza. Esperanza que el pueblo tiene que saber. Los hermanos venezolanos tienen que entender que tenemos esperanza y fe, que vamos a seguir adelante”, concluyó el rescatista colombiano.
En medio de una de las peores tragedias naturales registradas en América Latina, el último acto de amor de una niña de 11 años permitió que su hermano tuviera una segunda oportunidad de vivir.