“A Medellín hay que cuidarla”: Conglomerado de la ciudad es el segundo más grande del país con $55 billones de ingresos
Orlando Uribe Villa, el secretario de Hacienda en los dos gobiernos de Federico Gutiérrez, cuenta cómo la ciudad vive un momento brillante en materia fiscal. Dice categóricamente que a Medellín “se la robaron” en la alcaldía de Daniel Quintero y que tapar ese hueco costó $2,5 billones. Habla en detalle de en qué proyectos están invirtiendo los recursos y afirma que Afinia fue el peor negocio de EPM en 70 años.
Comenzó como mensajero a los 18 años en el Banco Industrial Colombiano (BIC) y, tras una trayectoria de 23 años en el Grupo Bancolombia, Orlando Uribe Villa asumió las riendas de las finanzas públicas como secretario de Hacienda de Medellín, rol que desempeña por séptimo año.
En entrevista con EL COLOMBIANO, el funcionario repasa el desastre financiero que halló al inicio del actual gobierno, el déficit de $2,5 billones heredado de la administración de Daniel Quintero y el plan de austeridad que devolvió a la ciudad al superávit.
Detalla los avances en megaproyectos de infraestructura, las millonarias inversiones en salud y educación, los frentes de tensión con el Gobierno Petro por los giros del Metro de la 80 y la crisis de Afinia.
Usted trabajó toda la vida en el sector privado. ¿Cómo llegó a manejar las cuentas de la Alcaldía de Medellín?
“Efectivamente este es nuestro séptimo año como secretario de Hacienda de Medellín, cuatro años en la primera alcaldía y tres en este periodo. Trabajé 23 años en el Grupo Bancolombia. Inicié mi carrera profesional a los 18 años como mensajero del BIC.
Como muchas personas afortunadas en esta ciudad y en el país, yo vivía en el corregimiento San Cristóbal, de barrio, de pueblo. Allá pasó mi niñez, pasó mi juventud, y tuve la oportunidad de entrar al BIC como mensajero. Ahí empecé.
Tuve la oportunidad de estudiar, de hacer mi carrera, de profesionalizarme, de hacer mi especialización, y toda mi vida profesional desde mensajero hasta gerente nacional de la banca pública en Bancolombia; también fui gerente de oficina, cajero.
Esa formación y esa sensibilidad por entender cómo vive la gente desde el barrio hasta las grandes oportunidades que uno tiene son muy importantes para este rol que tengo”.
¿Cómo tomó la decisión de dejar el sector privado, donde tenía estabilidad, por lo público?
“Tuve la oportunidad de conocer al alcalde Federico en su primera campaña al Concejo, año 2002, 2003. Conocí una persona extraordinaria, un ser humano increíble que me demostró durante todo ese tiempo, en la amistad, qué tipo de persona era.
Lo acompañé en ese proceso muchos años porque estudiábamos las finanzas del municipio cuando él era concejal, y cuando fue candidato estudiábamos juntos porque yo tenía ese rol en el banco para esa época también.
Cuando ya él quedó alcalde en el 2015 me invita, y yo sí sentí algo de temor por la estabilidad que tenía al pasar a un cargo público, pero yo he sido de retos y siempre pongo en manos de Dios todo. Y lo hice, acompañé a Federico. Hubiese sido muy distinto con otra persona; difícilmente lo hago. Yo ya me veía con la sudadera del banco como cualquier pensionado a mis 62 años”.
Se habla de que Medellín atraviesa un momento de “vacas gordas”, con más recursos que antes. ¿A qué se debe?
“La ciudad durante toda su historia ha tenido algo muy importante, y es la cultura de pago de sus ciudadanos con sus impuestos. De 100 facturas que nosotros emitimos en la Secretaría de Hacienda, nos pagan 83. Eso no pasa sino en Medellín. La media nacional está entre el 60% y el 65%.
Esa cultura de pago le ha servido mucho a la ciudad durante toda su historia. Y hay otro elemento muy importante, que es EPM: el 25% del presupuesto de Medellín lo transfiere EPM de sus utilidades. Eso no le pasa sino a Medellín”.
¿Y cuánto plata es eso?
“EPM le transfiere el 55% de sus utilidades, que en estos cuatro años van a ser cerca de $10,5 billones. Este año estamos recibiendo $2,7 billones de transferencias, solo en un año, y eso ha venido aumentando gracias a los buenos resultados de la empresa.
Con los recursos de EPM se paga el PAE, Buen Comienzo, la educación; todos los temas sociales se atienden con esos recursos. Por eso esta ciudad es distinta a muchas ciudades de Colombia y del mundo por lo que hoy representa EPM”.
¿Qué encontraron al llegar a la administración en 2024?
“Cuando nosotros llegamos en 2024 sí encontramos un desastre. La ciudad se la robaron. Cerrar esa brecha significó para el Distrito tener recursos cercanos a los $2,5 billones.
La ciudad tiene 25 secretarías y 36 empresas, y todas las empresas quedaron con dificultades financieras, todas las secretarías quedaron deficitarias en el primer semestre. Los 500 hallazgos, más los otros que el alcalde recientemente denunció —666 en total—, son producto de todo lo que hicieron con la plata.
Eso era la banda criminal más diabólica que pudo haber llegado a esta ciudad. Este es el segundo conglomerado público más grande de Colombia después de Ecopetrol; los ingresos al año 2025 fueron $55 billones de todas estas empresas, y en ese periodo muchas de ellas y varias secretarías estaban deficitarias”.
¿Puede dar un ejemplo concreto de esas dificultades?
“La Empresa de Desarrollo Urbano, la EDU. Esta es una empresa que es el vehículo para contratar grandes obras que, en este periodo de gobierno, va a contratar cerca de $4 billones en infraestructura —los megacolegios, los recreos, los Buen Comienzo, todo esto va por la EDU—.
A esta empresa le tuvimos que inyectar $25.000 millones para poder reestructurarla y que nos pudiese servir como vehículo para contratar las grandes obras. Instalamos el taller de arquitectura más grande que tiene este país; hoy hay casi 80 o 90 arquitectos, ingenieros y abogados diseñando y estructurando los proyectos, pero esa empresa estaba quebrada”.
¿A cuánto ascendió ese déficit?
“Ese déficit de $2,5 billones lo encontramos de distintas formas; llegar a un número específico de cuánto perdió la ciudad por culpa de estas estructuras lo va a determinar la justicia, pero claramente el impacto de lo que pasó con la ciudad no se debe repetir.
Se lo pongo en otro ejemplo: en el PAE, alimentación escolar, cuando lo entregamos en 2019 se alimentaban 232.000 niños; cuando llegamos en 2024 se estaban alimentando 220.000. A 12.000 niños no les estaba llegando la alimentación escolar. Hoy ya tenemos 250.000 niños en el PAE, 30.000 adicionales, porque la plata no se la roban. Es lo más importante en la buena administración de los recursos”.
¿Cómo lograron recomponer las finanzas?
“La petición expresa del alcalde para cada uno de los miembros del equipo fue austeridad absoluta, transparencia absoluta, eliminar cargos corbata, eliminar una cantidad de gastos innecesarios que no impactan y no generan valor.
Nos encontramos derroche: en la caja menor del despacho del alcalde se gastaron más de $230 millones; nosotros nos gastamos $1.200.000 el año pasado. Por fortuna trajimos a las personas con todo el conocimiento y profesionalismo que estaban relegadas; hoy mi subsecretario financiero es una persona que venía haciendo carrera, estaba relegado y me lo traje, porque en esto uno maneja la premisa de rodearse de técnicos buenos.
Empezamos a tener acciones muy concretas de recuperación y pudimos cerrar esas brechas en el primer semestre. Nos tuvimos que endeudar como cualquier familia, pero por fortuna la ciudad tiene capacidad de pago y la confianza de las entidades financieras nacionales y multilaterales nos permite que nos presten a buenas tasas”.
¿Hoy la ciudad está en déficit o en superávit?
“Logramos recomponer toda esa adversidad. Siempre va a haber más necesidades que plata cuando usted tiene tantas brechas sociales por cerrar, pero lo que ha pasado es que se maneja bien lo que se tiene.
Calculamos que íbamos a recibir de impuesto predial $1,3 billones y terminamos recibiendo $1,31 billones; esos $100.000 millones que no teníamos contemplados en el presupuesto se vuelven un superávit. Y esto se hace por el criterio técnico de la Secretaría de Hacienda: aquí no se construye un presupuesto con humo, son criterios muy técnicos y muy responsables con la ciudad”.
¿Cómo se financiaron obras como los nuevos parques y el estadio con esos recursos recuperados?
“Hay dos grandes parques que estamos construyendo, el Gran Parque Medellín, el que tiene la playa, y Primavera Norte. Esos dos parques nos valen $440.000 millones.
En el primer año de gobierno sacamos un alivio tributario para las personas que le debían a la Alcaldía, ese 17% que no paga, y dijimos que íbamos a recaudar $60.000 millones; recaudamos $273.000 millones.
Lo repetimos en 2025 y recaudamos $113.000 millones más; prácticamente casi todos los que debían ese 17% se pusieron al día. Con esos recursos, que podían estar enredados y perdidos, financiamos los dos parques”.
¿Y cómo va la remodelación del estadio Atanasio Girardot?
“Cuando llegamos y vimos el nivel de deterioro, destruido, nos sentamos a hacer ejercicios gerenciales con el alcalde cada 15 días para revisar qué plata teníamos y dónde la íbamos a invertir. Yo le dije al alcalde que teníamos disponibilidad de conseguir en estos años $454.000 millones, pero hoy estamos en un estadio que está valiendo casi un billón de pesos.
No toda la plata va a ser pública: pusimos los $454.000 millones y el estadio va a generar unos ingresos, que van a pasar de $12.000 millones a más de $100.000 millones por el aumento del aforo y su desarrollo comercial.
Vamos a vender el naming, el nombre del estadio. Lo construimos bajo una figura que se llama Project Finance, y con esos ingresos vamos a volver bancable el proyecto: es decir, lo parqueamos en un patrimonio autónomo y sobre eso vamos a prestar el resto de la plata que nos vale el estadio, que son más de $550.000 millones. El estadio seguirá siendo 100% público bajo una figura de alianza público-privada”.
El Gobierno Nacional debe aportar el 70% de los recursos del Metro de la 80. ¿En qué va esa deuda?
“En 2024, ellos debían pagar $487.000 millones y no lo pagaron; lo pagaron en febrero de 2025. Y lo que debían pagar en 2025 nos dieron una partecita finalizando el año, $85.000 millones, y acabaron de dar otra partecita en el 2026. Por fortuna el proyecto viene bien, en un avance superior al 47%.
Yo creo que nosotros alcanzamos a dejar en el año 2027 el 77% u 78% del proyecto en avance de obra. Abrigamos la esperanza, y es una de las peticiones que le hemos hecho al presidente Abelardo de la Espriella, de que por lo menos nos paguen estas deudas para seguir avanzando.
También tenemos financiación de Bancolombia, de Davivienda y la FDN, que suman cerca de más de $2 billones. Estamos muy contentos porque, por lo menos, hoy tenemos unos interlocutores que saben que esta es la segunda obra del metro más importante para la ciudad”.
El presidente De la Espriella le pidió al alcalde y al gobernador que se echaran al hombro la reconstrucción del Chocó. ¿Qué papel juega Medellín?
“Desde el primer minuto en que ocurrió el terremoto estuvo el alcalde Federico al frente, acompañando a los alcaldes de Armenia, Pereira y Manizales. Entendiendo las grandes capacidades técnicas que tiene Medellín, con un equipo de bomberos formado y capacitado, nos vinculamos de inmediato.
Para el desafío de la reconstrucción, el alcalde y el gobernador le llevaron al presidente una agenda de colaboración basada en equipos técnicos y en contar experiencias de superación de crisis. Lo que viene ahora es poner toda la capacidad humana y técnica, y sobre todo también EPM, ayudando directamente en estos procesos para sumarnos a esta gran tragedia.
Una de las propuestas es destinar el 10% del impuesto de renta al proceso de reconstrucción como obras por impuestos. También se planteó que, para algunas de las 471 ciudades afectadas y más de 126.000 viviendas destruidas, se pueda atender con impuestos territoriales de industria y comercio y predial a través del mecanismo de obras por impuestos”.
¿Le ha tocado a Medellín poner más plata de la que le correspondía para sostener los hospitales?
“Esa sí que ha sido una tragedia que padecimos y nos toca vivir permanentemente. Le hemos invertido a nuestras tres entidades de salud del distrito —el Hospital General de Medellín, Metrosalud y el Hospital Infantil Concejo de Medellín— a hoy $500.000 millones de plata de los contribuyentes para mantener el sistema de salud de la ciudad; al final, los insumos médicos y los medicamentos salen de ahí.
Cuando yo le invierto 500.000 millones de pesos para comprar medicamentos, esa es plata de la gente que debió llegar de otra parte. Hoy, quien vaya al Hospital General de Medellín o a Metrosalud va a encontrar que no hay condiciones óptimas porque el Gobierno Nacional le quedó debiendo, y ahora le va a tocar al presidente Abelardo de la Espriella $373.000 millones a la red pública de salud solo de Medellín, y a la red privada le debe $3 billones.
Hay una congestión en urgencias superior al 160 %; el Pablo Tobón puede estar en una saturación de urgencias del 230%, y tenemos una unidad hospitalaria como la de San Javier con una saturación del 360%. Ahora vamos a ejecutar un plan de choque con una inversión de $10.000 millones a ver si logramos bajar la saturación”.
EPM ha tenido que sostener el déficit de Afinia, y ya se habla de escindirla o vender una parte. ¿Qué hay de cierto?
“Afinia es el peor negocio que ha hecho EPM en sus 70 años de historia. La forma como opera esta compañía en la costa es muy compleja por el no pago de los servicios, el costo de la energía y los problemas administrativos.
Es una empresa a la que EPM le inyecta casi 100.000 millones de pesos al mes. Lo más grave es que el Gobierno de Petro se comprometió a pagar la opción tarifaria y se demoró en pagar los subsidios, y a eso se suma el no pago de la energía que EPM le vendió a estas empresas.
El efecto que eso tiene para el sistema energético nacional es muy grave y hoy está en riesgo; a futuro es insostenible y de verdad se puede llevar el sistema energético nacional por delante.
EPM ya ha realizado inversiones muy cuantiosas, y en un caso de liquidación de Afinia, esos recursos se tendrían que deteriorar en los estados financieros de EPM. Al llevarse las utilidades de la empresa, se lleva las transferencias de Medellín. Estamos ante una situación de la mayor gravedad”.
¿Cómo va la inversión en colegios, Buen Comienzos y recreos con los recursos que ha logrado recuperar la ciudad?
“Es una inversión sin precedentes en la ciudad. Son más de 1.800 obras las que estamos hoy ejecutando, más de 8 billones de pesos que estamos invirtiendo en salud, deporte, educación y cultura.
Es inversión pública que va a dinamizar mucho más la economía, va a generar mucho más empleo y es determinante para que la ciudad siga en la senda de dinámicas económicas.
Para llegar a esa obra pública primero hay que tener la fuente de financiación, después los diseños, la adjudicación y el desarrollo de la obra; es un ciclo que va a terminar en que se materialice y se ejecute, y eso es lo que va a pasar y está pasando en la ciudad”.