Medellín

¿Consulta de la centro-derecha para la Alcaldía de Medellín?

En los últimos días le propusieron esa idea a la presidenta del CD Nubia Stella Martínez y ella no la descartó. Sin embargo, falta que pase mucha agua bajo el puente. Las tensiones entre el CD y el abelardismo, secuelas de la campaña, pueden repercutir en la elección de alcalde.

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Comunicador Social - Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana. He trabajado para medios como Radio Bolivariana y El Tiempo. Hago parte del Área Metro e investigo temas de gobierno, política, salud, servicios públicos e historia. Creo en la importancia del periodismo para vigilar al poder.

hace 3 minutos

Ya se empieza a hablar sobre las elecciones de alcaldes y gobernadores en octubre de 2027. En el Centro de Convenciones de Cartagena, durante el Congreso de la Andi, a la presidenta del Centro Democrático, Nubia Stella Martínez, alguien le preguntó que si estarían dispuestos a hacer consulta para la alcaldía de Medellin y ella no lo descartó.

La anécdota no es menor porque cabe recordar que para las elecciones de 2019 ese sector político llegó dividido y ganó Daniel Quintero. Más allá del detalle cabe decir que la batalla por la Alcaldía de Medellín ya comenzó.

La conformación del primer abanico de aspirantes se viene dando en medio de tensiones, especialmente en la derecha, que ha demostrado ser, de lejos, el sector político más fuerte tanto en las pasadas elecciones territoriales como en las recientes a la presidencia. Pero el malestar entre el uribismo y el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella podrían cambiar el panorama de cara a los comicios de 2027.

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Si bien los ánimos entre ambas fuerzas políticas vienen enfriándose los últimos días, un episodio como el nombramiento como viceministra de Defensa de la hasta hace poco concejal Claudia Carrasquilla dejó a la vista grietas que podrían alejar la posibilidad de que la derecha acuda en bloque a las próximas elecciones.

Entre tanto, figuras políticas de gran peso como el exgobernador de Antioquia y exalcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, se mantienen en el horizonte y están dejando el terreno abierto a todas las posibilidades.

Los nombres de la derecha

La fotografía de las últimas elecciones locales, sumadas a las legislativas y presidenciales recién concluidas, ratificaron que tanto en Antioquia como Medellín la derecha es la que manda la parada.

En los comicios de 2023, vale recordar que la unión entre el movimiento político del hoy alcalde Federico Gutiérrez y el Centro Democrático —que logró ganar la gobernación con Andrés Julián Rendón— mostraron que la derecha no tiene contrincantes cuando se lanza a la contienda en bloque.

En los comicios pasados la mayor sorpresa la dio el hoy gobernador Rendón —cuya candidatura aplastó a un Luis Pérez que tenía marchando a casi todos los municipios y partidos políticos del departamento—, pero el principal golpe en la mesa lo dio Federico Gutiérrez, quien se impuso con una aplastante votación de 697.910 votos, la más alta en la historia de la capital y equivalente a un 73%.

Al mismo tiempo que Gutiérrez recibió un empujón definitivo por cuenta de las disciplinadas bases del uribismo, su papel también fue determinante para que Rendón sacara la mayor parte de sus votos en el Valle de Aburrá, subregión que junto con el Oriente cercano fueron las que le dieron el golpe a Luis Pérez.

Los resultados de las elecciones al Concejo de ese mismo año refuerzan esos matices. Por ejemplo, en Medellín, Creemos (movimiento de Gutiérrez) mostró el principal caudal electoral con 226.470 votos, seguido por el Centro Democrático, con 163.752 votos.

Sin embargo, en las elecciones legislativas de este año, ese orden se invirtió, y, por ejemplo, en las elecciones a la Cámara de Representantes, el Centro Democrático ocupó el primer lugar en Medellín con 295.629 votos, mientras que Creemos quedó de tercero, con 164.729 votos.

Las cartas de la continuidad

Por el lado de Creemos, las dos principales figuras que están pisando fuerte para ocupar la silla del alcalde son el secretario de Seguridad, Manuel Villa, y el concejal Andrés Tobón, quien también fue secretario de Seguridad durante el primer mandato de Gutiérrez.

Tanto Villa como Tobón enarbolan dentro de ese movimiento las banderas de la seguridad, uno de los temas más importantes para el alcalde Gutiérrez y que sigue siendo una de las principales preocupaciones de los medellinenses.

Durante los últimos meses, ambos han comenzado a tener una mayor exposición ante la opinión pública, sobre todo para cuestionar el tratamiento que el expresidente Gustavo Petro le dio hasta el último día de su mandato a los grupos armados ilegales, especialmente los representados en la ya extinta mesa de paz urbana del Valle de Aburrá.

Villa tiene a su favor ser el líder de algunos de los proyectos estratégicos de la Alcaldía, como la construcción del C5 o “Pentágono de Medellín”, que consiste en una central de última generación con herramientas como inteligencia artificial, big data, videovigilancia y hasta un vertipuerto que apoyará el trabajo de la Fuerza Pública.

El secretario también ha estado a la vanguardia de la estrategia para erradicar la explotación sexual infantil y expulsar o capturar a los extranjeros señalados de venir a la ciudad con esas intenciones, una de las tareas más complejas en las que se embarcó el alcalde Gutiérrez tras recibir esa problemática en crisis por parte del gobierno de Daniel Quintero.

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La Secretaría de Seguridad ha destacado igualmente por realizar megaoperativos en sitios como la avenida Las Palmas, Moravia, el Centro de Medellín, El Poblado, entre muchos otros, para controlar problemas desbordados como los piques ilegales, la invasión del espacio público, los robos, entre otros.

Una muestra de que Villa Mejía está trabajando por darle más visibilidad a su gestión es la creación en marzo de este año de una página de Facebook en la que, según los datos abiertos de esa red social, se han invertido por lo menos $2,5 millones en publicidad en los últimos 90 días.

Por su parte, el concejal Andrés Tobón también ha incrementado su exposición ante los medios de comunicación y las redes sociales, siendo uno de los corporados que mayor control político le hizo a los diálogos de la paz de Petro en la cárcel de Itagüí, junto a la exconcejal uribista Claudia Carrasquilla.

Como parte de ese trabajo, Tobón denunció incluso a la senadora Isabel Cristina Zuleta por, presuntamente, abusar de la función pública en el cuestionado traslado de cabecillas desde ese penal de máxima seguridad a La Alpujarra, para el polémico “tarimazo”. Como parte de esas denuncias, declaró ante la Corte Suprema de Justicia contra Zuleta.

Durante el escándalo por la parranda vallenata, Tobón también hizo públicas las minutas y videos de ese penal y denunció irregularidades en el Inpec. Por ese caso, se ganó amenazas de muerte.

El corporado también ha hecho denuncias públicas sobre combos que operan en la ciudad, ha tenido confrontaciones con el exalcalde Daniel Quintero y, en general, es uno de los líderes más visibles de Creemos, manifestando abiertamente sus deseos de ser el próximo alcalde.

En las denuncias contra la Paz Urbana de Petro, Tobón compartió escenario con la exconcejal Claudia Carrasquilla, quien hasta hace pocos días era otra líder que venía pisando fuerte como posible aspirante a la Alcaldía.

Carrasquilla también enarbola las banderas de la seguridad y en su trabajo como directora de Fiscalías Medellín y de Crimen Organizado de la Fiscalía General de la Nación fue uno de los principales dolores de cabeza de los capos del narcotráfico en la ciudad y el Valle de Aburrá.

Durante su periodo como concejal, la exfiscal realizó gruesas denuncias sobre los diálogos en la cárcel de Itagüí, haciendo, por ejemplo, públicas las resoluciones del Inpec que daban cuenta de inconsistencias en las autorizaciones para la salida de los cabecillas.

Carrasquilla también denunció múltiples problemas de seguridad con combos en la ciudad, como ocurrió con una estructura en el barrio Doce de Octubre que tenía su propia red de cámaras de vigilancia, e invasiones de bienes públicos en un lote ubicado en Aguas Frías.

Estas últimas dos denuncias no son un dato menor, dado que durante las sesiones en las que las presentó, Carrasquilla no suavizó su tono para cuestionar la gestión del secretario Manuel Villa y pisó callos en la coalición de gobierno.

Es precisamente en medio de este contexto, que el episodio con su nombramiento como viceministra de De la Espriella dejó al descubierto asperezas que, de no limarse, podrían incidir en el curso de la próxima contienda.

La renuncia de Carrasquilla

Como parte de su proceso de conformación del gabinete, a mediados de julio pasado a la concejala Carrasquilla el gobierno de De la Espriella le ofreció el cargo de viceministra de Defensa y Seguridad, una de las ramas más importantes de esa cartera y para la que tiene experiencia de sobra.

El nombramiento estaba casi listo y en los corrillos políticos de Medellín el rumor se esparció rápidamente, dándose por descontado que Carrasquilla renunciaría a su curul para integrar el nuevo gobierno.

Sin embargo, y en medio de las fricciones que en el nivel nacional se han dado entre el Centro Democrático y el gobierno de De la Espriella —que ahora está estrenando partido político— trascendió que a la concejal le pusieron como única condición que renunciara a su militancia en el Centro Democrático. El pedido no cayó nada bien en el partido del expresidente Álvaro Uribe, que ya venía acumulando tensiones con el nuevo gobierno.

La diferencia más notoria ocurrió con la elección del presidente del Senado, en la que, luego de un complejo tire y afloje, el uribismo logró imponerse sobre el candidato del gobierno entrante.

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En las últimas semanas, ese partido también sufrió la desbandada de varias figuras importantes hacia el nuevo gobierno. En el caso de la política antioqueña, la más destacada fue la salida de la senadora antioqueña y fundadora del Centro Democrático, Paola Holguín, quien renunció a su militancia y luego fue nombrada ministra de Cultura.

Pese a que en el uribismo los nombres para la campaña a la Alcaldía apenas se están decantando, la exigencia del nuevo gobierno hacia Carrasquilla fue vista por muchos como un intento de madrugarle a sacarla de la contienda.

Carrasquilla cerró filas por su partido, se negó a renunciar bajo esas condiciones y publicó en sus redes sociales una foto sonriente con sus manos apuntando al piso 12 de la Alcaldía, aludiendo a su intención de competir por el cargo.

Pese a que el nombramiento ya se daba por descartado, el miércoles de la semana pasada, Carrasquilla volvió a generar sorpresa cuando radicó ante el Concejo su carta de renuncia. Luego, durante la sesión plenaria de ese día, informó haber aceptado el nombramiento y se despidió de sus colegas.

Tras bambalinas, trascendió que fue desde el gobierno de De la Espriella —tal vez como un gesto para desescalar las tensiones con el expresidente Uribe— que se retiró la condición de que renunciara a su partido.

Por cuenta de estas tensiones —sumadas a otras que trascienden el plano local– es que el terreno no se muestra abonado por ahora para la conformación de una alianza como la de 2023.

Si se fija la vista atrás, el último ejemplo de un escenario de ese tipo ocurrió en 2019, cuando Alfredo Ramos, del Centro Democrático, y Santiago Gómez, entonces el candidato de la continuidad de la administración de Gutiérrez, se fueron por caminos separados y quien sacó la mayor votación fue el exalcalde Daniel Quintero.

Otras cartas

Por fuera de la esfera de Creemos y el uribismo, un nombre que surge con fuerza es el del exgobernador de Antioquia y exalcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, quien en sus dos últimas elecciones ha demostrado su capacidad de convocar a sectores políticos de todos los colores.

En las elecciones de este año, Gaviria fue clave en la conformación de la Gran Consulta por Colombia y luego fue uno de los políticos antioqueños que trabajó hasta el final en la candidatura de Paloma Valencia.

Gaviria es un político especializado en los acuerdos. En su aspiración a la Gobernación en 2019, el exgobernador armó una coalición con partidos como el Liberal, Cambio Radical, Alianza Verde, la U y el Mais.

Igualmente, durante su mandato, armó una sólida coalición con el Centro Democrático, con el que, además de armar un bloque que le permitió gobernar sin afugias, cultivó un lazo que tampoco puede descartarse para las elecciones del próximo año.

Dentro del Centro Democrático, otro exconcejal que ya ha manifestado su deseo de competir por la Alcaldía es Sebastián López Valencia, quien en mayo renunció al Concejo para impulsar la candidatura de Paloma Valencia.

Cuando dimitió a su curul, López anticipó que se iría a estudiar un diplomado sobre implementación de políticas públicas en la Universidad de Harvard, para quedar a disposición del Centro Democrático para la campaña de 2027.

Otro candidato que ya cantó sus planes de competir por la Alcaldía de Medellín es el exconcejal y exrepresentante a la Cámara por Antioquia, Daniel Carvalho Mejía, quien incluso renunció a su posibilidad de aspirar nuevamente al Congreso.

Carvalho es uno de los líderes políticos locales que encarna el proyecto que en las pasadas elecciones unió al Nuevo Liberalismo, Dignidad y Compromiso y el Mira, pero que no logró alcanzar representación para el departamento.

El exconcejal tiene a su favor haber sido uno de los cabildantes que lideraron el control político a la administración Quintero —al igual que Valencia—, además de ser abanderado en temas ambientales, convivencia en el fútbol, arte urbano, urbanismo, entre otros.

Finalmente, en el espectro de la izquierda el panorama también está abierto a las posibilidades, luego de que en las pasadas elecciones el Pacto Histórico se convirtiera en la segunda fuerza política más votada en Medellín.

En esa colectividad nombres como el del concejal José Luis Marín o líderes históricos de la izquierda local como la exconcejal y excongresista Luz María Múnera aparecen en el radar, al igual que el exalcalde Daniel Quintero y su grupo político.

Este último, pese a aprovechar el ocaso del gobierno Petro para manejar la Supersalud por algunos meses, no la tendría tampoco fácil por cuenta de las divisiones que cosechó en la izquierda local y que se quedaron en remojo mientras terminaba la era Petro.

El calendario electoral se conocerá en octubre

Concluidas las elecciones legislativas y presidenciales de este año, la Registraduría Nacional ya se está preparando para las territoriales de 2027. A comienzos de este agosto, el registrador nacional, Hernán Penagos, anticipó que en aproximadamente dos meses, la entidad dará a conocer las fechas de la próxima contienda por los concejos, asambleas, alcaldías y gobernaciones en todo el país. “La Registraduría no para en sus tareas misionales. Hemos tenido después de las presidenciales, elecciones en diferentes lugares. Se llevaron a cabo elecciones en San Andrés, Tunja, habrá que hacer unas elecciones en Cartago y consultas para áreas metropolitanas en Antioquia”, expresó el funcionario. “En octubre, ya en pocos meses, estaremos presentando a Colombia el calendario electoral para las elecciones locales”, apuntó.