Medellín

Diana, la ingeniera antioqueña que montó un ‘Rappi’ que va por sus residuos y le devuelve abono

Conciencia Orgánica es el emprendimiento que lidera Diana Cajigas en Santa Elena. En 2 años ya alcanzaron 200 clientes, quienes entregan sus residuos y reciben abono producto del compostaje. Conozca más detalles.

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hace 3 horas

Diana Cajigas no conoce la palabra desperdicio. Para ella, no hay residuo que no sirva ni manos que no lo puedan transformar, y es más que evidente cuando las suyas, llenas de tierra, muestran el fruto del trabajo duro, el conocimiento y la paciencia. Es ingeniera biológica de la Universidad Nacional y especialista en Gestión Ambiental de la Universidad Pontificia Bolivariana. Ama las ciencias naturales, las estudia y admira, fue por eso que hace dos años emprendió con su proyecto, el cual bautizó con el nombre de Conciencia Orgánica.

En la vereda Medialuna de Santa Elena, Diana y su familia transforman los residuos orgánicos que recolectan semana tras semana en todo el Valle de Aburrá, en un abono natural rico en nutrientes llamado compost, que no sólo aporta a la calidad del suelo sino también al cuidado del medio ambiente.

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Lo que motivó a esta mujer de 31 años a crear la iniciativa, fue la cantidad de inquietudes que tenían muchas de las personas y familias al momento de separar los residuos, quienes afirmaban que no lo veían como una acción necesaria debido a que todo, de igual forma, iba a parar al relleno sanitario.

Diana, con su ingenio, empezó a diseñar una estrategia para que aquellos que veían los residuos orgánicos como basura cambiaran de parecer, brindándoles una oportunidad para que se dieran cuenta del gran beneficio de lo que la tierra misma brinda al hombre. Fue así como una idea llevó a la otra y llegó a la conclusión de la transformación por medio del compostaje, una alternativa sostenible y acorde a su línea de formación profesional.

“Hace un tiempo estábamos pasando por una contingencia socio ambiental y el relleno sanitario no daba abasto. Investigando, me di cuenta que el 60% de los residuos que llegaban allí eran orgánicos, razón que me motivó aún más a apostarle al tema del compostaje y así generar un pequeño alivio a una situación tan crítica”, dijo Diana.

Ella reconoce que en Medellín ya existen otras empresas que hacen el mismo proceso a gran escala, pero precisó en que su factor diferencial es el enfoque en el pequeño generador: los hogares, donde paradójicamente, se genera casi el 70% de los residuos orgánicos del Valle de Aburrá.

Antes de llegar a Santa Elena, un terreno aproximado de dos hectáreas donde se realiza todo el proceso, tenían una pequeña bodega en Belén, pero a medida que empezaron a crecer y a ser contactados por más personas, tuvieron que migrar a un espacio que no estuviera tan lejos de la ciudad pero tampoco tan cerca de zonas residenciales, - dado que los olores producto del compostaje son algo fuertes - y fue ahí cuando se mudaron y se establecieron en este corregimiento.

El proceso de lo natural

Actualmente, Diana tiene 200 clientes, entre pequeños hogares y organizaciones, pero detrás de esa cifra hay una alta exigencia para cumplir con lo que Conciencia Orgánica promete, un proceso que parece sencillo, pero lleva un tiempo específico para obtener el mejor resultado.

Una vez la persona o la empresa se haya suscrito y sea partícipe de esta iniciativa, recibe una primera visita en la que se le entrega un recipiente y se le explica la forma correcta de separar e introducir allí los residuos orgánicos. Luego, semanalmente, desde Bello hasta La Estrella, se dispone de una ruta de recolección para que tome los potes ya llenos de cada cliente y los transporte hasta Santa Elena para empezar con la magia.

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Antes que nada, los residuos se revisan para sacar las impurezas o los materiales no aprovechables. Luego, se utiliza una trituradora, pues entre menor tamaño tengan, más fácil se logra su descomposición. De ahí, los residuos pasan por cuatro etapas, las cuales se cumplen al introducirlos en unas composteras, que fueron diseñadas por el padre y el hermano de Diana quienes son ingenieros mecánicos.

La primera etapa es la mesofílica, donde los microorganismos inician un proceso de transformación a temperatura ambiente. A la segunda se le conoce como la fase termofílica o de higienización, donde aumenta la temperatura a más de 45 grados centígrados y se transforman los elementos más complejos. Y como tercera y cuarta parte del proceso está la mesofílica de segundo nivel, que es cuando la temperatura desciende y continúa la degradación de los elementos remanentes. Cada etapa tiene una duración de una semana.

Después, lo obtenido se lleva a una quinta fase que es la maduración, la cual requiere cerca de un mes, porque es cuando el abono se estabiliza y termina de hacerse a todas sus propiedades. Una vez el abono haya pasado por todo el proceso, finalmente se procede con el tamizaje, esto con el fin de que quede lo más limpio y suelto posible.

“Este proceso lo logramos en 2 meses porque es un proceso aerobio, diseñamos nuestras propias composteras que nos permiten controlar variables como la humedad y temperatura del proceso. Si bien somos conscientes de que puede ser mucho tiempo para algunos, trabajamos duro para que el tiempo de entrega no supere el mes. Esto se logra porque tenemos un stock disponible de abono para suministrar a los clientes que lo requieran más rápido”, agregó.

Una vez listo, el abono se deposita en otros recipientes y es entregado en las casas u organizaciones. De ahí, se repite el mismo ciclo, una y otra vez, todo en medio de una práctica sostenible que evita que, al mes, las 5 toneladas que Conciencia Orgánica procesa, lleguen al relleno sanitario y le resten vida útil.

Ahora, el objetivo de Diana es obtener la certificación ambiental del ICA, una meta que puede cumplirse en menos de lo que espera producto de lo que ella y su familia hacen en pro de la sostenibilidad del planeta.

“Me sueño en grande, haciendo convenios con EPM y otras empresas”, es lo que dice mientras sonríe y sostiene una mirada de esperanza, la misma que deja entrever la pasión por su trabajo y la voluntad que deposita para retribuir a la tierra una mínima parte de lo mucho que nos ha dado.

Tarifas en 2026 para los interesados

Desde Conciencia Orgánica se manejan diferentes planes mensuales para las personas u organizaciones que deseen suscribirse y hacer parte del proyecto.

El ‘plan hogar pequeño’ tiene un costo de $41.000, que incluye un recipiente de 10 litros; el ‘plan hogar grande’ cuesta $49.000 con un recipiente de 20 litros.

Hay otros dos servicios, enfocados principalmente en empresas, con capacidades de 27 y 60 litros. El primero tiene un valor de $57.000, mientras que el segundo un costo de $115.000. En el valor de cada plan está incluido el servicio de recolecta de los residuos orgánicos y la entrega de abono.