Las motos ya son 60% del parque automotor en el Valle de Aburrá: los estratos 2 y 3 lideran
Mientras en el año 2000 el índice de motos por cada 1.000 habitantes en el Valle de Aburrá era de 23, en 2025 subió a 120. Radiografía reciente impone una agenda urgente de planificación urbana.
Hago parte del área Metro, equipo que cubre Medellín y Antioquia. Interesado en las transformaciones urbanas y la infraestructura. Siempre en búsqueda de una historia. Abogado y periodista, magíster en escrituras creativas.
El crecimiento de las motos en el Valle de Aburrá está aún lejos del que vivió el Sudeste asiático —en Vietnam hay 770 motos por cada 1.000 habitantes y estas representan entre el 85% y el 90% del tráfico del país—, pero el incremento de los últimos 20 años no tiene antecedente alguno y aún crece sin techo. Mientras en el año 2000 rodaban 81.120 motos en el área metropolitana, en 2024 se movían 1,35 millones; y mientras en el año 2000 el índice de motos por cada 1.000 habitantes era de 23, en 2025 subió a 120.
El boom de las motos en el Sudeste asiático comenzó a finales de los 90 y principios de los 2000 por el rápido crecimiento económico, la falta de suficiencia del transporte público y la entrada masiva de marcas chinas de bajo costo.
Detrás del crecimiento en Colombia hay razones similares: la moto es una alternativa de movilidad más económica frente al automóvil, pero también una herramienta de trabajo para miles de hogares que dependen de actividades como domicilios, transporte de mercancías, ventas y servicios en municipios intermedios y zonas rurales.
Según la Encuesta Origen-Destino 2025 del Área Metropolitana, la moto es la reina indiscutible de la movilidad del Valle de Aburrá. Las dos ruedas representan el 59,9% del total de los vehículos en la región, superando con amplia ventaja a los automóviles, que ocupan el segundo lugar con un 31,2%.
En contraste, las bicicletas apenas logran un 5,2%. Esta preponderancia se refleja con claridad en las tasas de motorización por habitante. En el Valle de Aburrá, por cada 1.000 habitantes existen 120,5 motos. Este indicador supera ampliamente la tasa de los automóviles, que se sitúa en 67,1 carros y deja rezagada la tasa de las bicicletas, que es de 10,4.
El fenómeno de la motorización y la posesión de vehículos guarda una relación directa y estrecha con los estratos socioeconómicos de la población. Los datos arrojan que la concentración de vehículos particulares se focaliza principalmente en las clases medias.
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El estrato 2 encabeza la tenencia de vehículos con el 37,3% del total regional; y el estrato 3 le sigue muy de cerca, concentrando el 32,3% de la propiedad vehicular. En contraste, el estrato 1 registra apenas un 8,8% de los vehículos.
Se estima que de la economía de la motocicleta dependen más de 2,6 millones de familias en todo el país. Para muchas de ellas, la moto es su principal, y en muchos casos único, medio de sustento. En paralelo, más de 5,5 millones de hogares colombianos cuentan hoy con al menos una motocicleta, lo que dinamiza economías locales y regionales.
Para los sectores de mayores ingresos, el comportamiento disminuye porcentualmente debido al tamaño de su población: el estrato 4 posee el 6,8%, el estrato 5 el 9,3% y el estrato 6 participa con el 5,2% del inventario de vehículos particulares.
Explosión del parque automotor
Jalonado por las motos, el crecimiento del parque automotor en la región metropolitana registra un ritmo acelerado e histórico. Para 2005, el total de vehículos censados en el Valle de Aburrá se situaba en 478.000 unidades. Casi una década después, en 2014, la cifra se duplicó hasta alcanzar 1.077.100.
La llegada de la década actual consolidó este fenómeno. En julio de 2020, el parque automotor total —que engloba automóviles, taxis, buses, camiones, motos y automotores públicos— se ubicaba en 1.781.766 unidades. Sin embargo, el salto más drástico se evidencia al contrastarlo con 2024, cuando el volumen vehicular escaló de manera vertiginosa hasta los 2.289.895 de automotores en circulación.
A pesar de que el parque automotor privado muestra un crecimiento exponencial, el análisis de las características de los viajes revela que caminar sigue siendo el modo principal de desplazamiento en la cotidianidad de los habitantes del Valle de Aburrá con el 32,6% de la cuota modal.
Si miramos el transporte motorizado, el sistema masivo capta el 16,4% de los trayectos diarios, seguido por los buses y busetas con un 15%. La motocicleta se ubica después, siendo el modo principal para el 14,5% de los viajes diarios. Este porcentaje supera al del automóvil particular, que registra el 11,7% de los trayectos y al taxi con un 2,4%.
Al desglosar la generación de viajes cotidianos según los estratos de origen, se percibe de nuevo que los sectores populares y de clase media baja son los que dinamizan el flujo urbano: los ciudadanos pertenecientes al estrato 2 realizan el 40% de los viajes diarios totales; el estrato 3 genera el 29,44% de los traslados cotidianos y el estrato 1 aporta el 13,28% de los viajes.
Los estratos más altos registran una menor participación global en el volumen de desplazamientos: el estrato 4 aporta el 5,87%; el estrato 5 el 7,02%; y el estrato 6 el 4,4%.
La crisis de seguridad vial
El vertiginoso aumento en el número de motocicletas y su uso cotidiano tiene una contrapartida trágica en los indicadores de siniestralidad de la región. El registro de la morbilidad vial en Medellín durante 9 años (2013 a 2022) evidencia que los motociclistas son las principales víctimas de los incidentes en la vía.
Lo alarmante del balance es que la participación de los motociclistas en dicho volumen de heridos escaló hasta un histórico e inédito 84%, consolidando a este grupo poblacional como el eslabón más vulnerable y crítico de la movilidad en el Valle de Aburrá.
En general, la siniestralidad asociada a motociclistas en el país representa cerca del 60% del total de los accidentes viales, una cifra que obliga a mantener la seguridad vial como prioridad. Un dato revelador: Medellín cerró 2025 con 276 muertes en las vías, 162 eran motociclistas (58,6%) y 100 peatones (36,2%).
Por eso la siniestralidad vial se mantiene como uno de los desafíos más complejos para la ciudad metropolitana. Frente a este panorama, las autoridades locales han puesto en marcha estrategias pedagógicas como la campaña “Te queremos vivo”, de la Secretaría de Movilidad, orientada a sensibilizar a la ciudadanía para prevenir este tipo de incidentes.
Sin embargo, diversos analistas señalan que el impacto de estas iniciativas de educación y prevención social suele verse reflejado únicamente en el largo plazo, lo que obliga a plantear soluciones inmediatas.
Para contrarrestar la problemática en el corto plazo, expertos epidemiólogos enfatizan en la necesidad urgente de robustecer las medidas de control y sanción, especialmente en los puntos críticos de accidentalidad, argumentando que el comportamiento humano suele corregirse con mayor efectividad ante la percepción de vigilancia.
De hecho, la implementación de tecnologías de fotomultas y operativos en zonas de alto riesgo ha demostrado reducciones de incidentes de hasta un 50%.
Esta problemática no responde a una causa única, sino que es la consecuencia directa de una acumulación de decisiones deficientes en el desarrollo urbano a lo largo del tiempo.
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Factores que van desde el diseño vial, el uso del suelo y las densidades habitacionales, la eficiencia el transporte público y la falta de continuidad en las redes peatonales y ciclistas, configuran el escenario de riesgo actual.
A esto se le suma el impacto de los horarios laborales, la oferta comercial y la urgente necesidad de fortalecer la vigilancia junto con campañas públicas y privadas que promuevan buenas prácticas de movilidad, seguridad vial y ‘pacificación’ del tráfico.
Vendieron más de medio millón de motos
La moto consolida su lugar como el medio de transporte más adquirido por los colombianos: en los primeros cinco meses de 2026 se vendieron más de 500.000.
En mayo se matricularon 110.599 unidades nuevas en el país, un volumen que posiciona al sector entre los mercados de consumo con mayor dinamismo en la economía. Según la Cámara de la Industria de Motocicletas de la Andi y Fenalco, las ventas crecieron 23% frente a mayo de 2025 y acumulan un alza de 34% entre enero y mayo.
Por regiones, Cundinamarca lideró las matrículas con 20.728 unidades y una participación de 18,7% del mercado nacional. Antioquia ocupó el segundo lugar con 18.071, seguida por Valle con 11.163. A nivel municipal, Sabaneta volvió a destacarse como el principal centro de registros, con 8.471 motocicletas matriculadas.