Anthropic da el primer paso para cotizar en bolsa y se adelanta a su rival OpenAI
Anthropic, la creadora de Claude, vale casi un billón de dólares y quiere más con su solicitud para salir a bolsa. Así va la carrera de la inteligencia artificial hacia Wall Street.
Comunicador social - Periodista de la UPB Bucaramanga. Magíster en Estudios Políticos de la Universidad de Caldas. Especialista en Comunicación Digital. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2023. Miembro de Consejo de Redacción.
La carrera de la inteligencia artificial llegó a Wall Street con Anthropic, la compañía dueña del modelo Claude, que presentó este lunes 1 de junio de forma confidencial ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) un borrador de su solicitud para salir a bolsa.
La operación, conocida como oferta pública inicial (OPI o IPO, por sus siglas en inglés), podría concretarse en el próximo otoño si las condiciones del mercado lo permiten.
Con este movimiento, la empresa liderada por Dario Amodei se adelanta a su principal rival, OpenAI, creadora de ChatGPT, en la conquista de los mercados financieros.
Qué significa que Anthropic presentó el S-1 ante la SEC
El formulario S-1 es el documento que las empresas deben radicar ante el regulador bursátil estadounidense cuando planean cotizar en bolsa. Además, recoge información financiera, de negocio y de riesgos.
En esta etapa, el documento permanece confidencial hasta que la SEC complete su revisión, lo que es habitual en las grandes salidas a bolsa recientes.
“Esto nos da la opción de salir a bolsa una vez que la SEC complete su revisión”, señaló la compañía en un escueto comunicado. Anthropic precisó que aún no se ha fijado ni el número de acciones ni el precio de la OPI, y que la operación depende de factores externos del mercado.
Una valoración de casi un billón de dólares
El anuncio llega días después de que Anthropic cerrara una nueva ronda de financiación por 65.000 millones de dólares, lo que eleva su valoración total a 965.000 millones de dólares.
Con eso, supera a OpenAI, que vale en el mercado privado unos 852.000 millones de dólares.
La ronda, denominada Serie H, fue codirigida por Capital Group, Coatue, D1 Capital Partners, GIC, ICONIQ y XN.
Entre los inversores destacan fondos y gestoras de primer nivel mundial como Blackstone, Fidelity, T. Rowe Price, Temasek, Sequoia Capital, Lightspeed Venture Partners, General Catalyst, Jane Street y DST Global, entre otros.
A ese capital se suman 15.000 millones de dólares en inversiones previamente comprometidas por gigantes de la computación en la nube, incluidos 5.000 millones de Amazon.
También participan como socios estratégicos los fabricantes de chips Micron, Samsung y SK Hynix.
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La apuesta de Anthropic por vender soluciones a empresas, especialmente en programación y ciberseguridad, le ha dado resultados. Por ejemplo, la compañía reportó ingresos anualizados de 47.000 millones de dólares, una cifra que contrasta con los apenas 9.000 millones que registraba a finales de 2025.
A su vez, la herramienta Claude Code, orientada a desarrolladores, ha sido clave para ganar terreno frente a OpenAI entre clientes corporativos.
Lo cual, es una señal de que Anthropic no solo construye modelos sofisticados, sino que sabe convertirlos en ingresos.
La guerra entre Amodei y Altman, ahora en los mercados
Cabe recordar que Anthropic fue fundada en 2021 por Dario Amodei y un grupo de extrabajadores de OpenAI que se desencantaron con la dirección que Sam Altman imprimía a esa compañía.
Cinco años después, la rivalidad entre los dos es el símbolo de toda una industria en ebullición.
Amodei se proyecta como defensor del uso ético de la inteligencia artificial. Altman, como el empresario que acelera sin frenos. Ambos pelean por el mismo trono, es decir, quien controle la IA más avanzada y rentable del mundo.
Asimismo, el anuncio de Anthropic abre la puerta a una de las temporadas bursátiles más intensas de la historia reciente, cuando Wall Street espera tres debuts que sacudirán los mercados financieros.
Por un lado, SpaceX, la empresa de cohetes de Elon Musk, planea debutar el próximo 12 de junio en lo que podría convertirse en la mayor salida a bolsa de la historia. Se espera que recaude cerca de 75.000 millones de dólares, con una valoración de entre 1,5 y 2 billones de dólares. En febrero, SpaceX absorbió xAI, la filial de inteligencia artificial de Musk, lo que convierte a los mercados de capitales en el principal motor para financiar esa expansión.
Por otro lado, OpenAI, que podría anunciar su propia OPI en las próximas semanas, según analistas del sector.
Los inversores están atentos a un dilema basado en que las empresas que salgan primero captarán más atención del mercado y asegurarán financiación rápida. Las que esperen podrían lograr valoraciones más altas a medida que maduren sus modelos, pero corren el riesgo de enfrentar un mercado más saturado.
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¿Hay burbuja en la IA?
Las empresas del sector han anunciado inversiones por más de 750.000 millones de dólares solo para 2026. Nunca antes en la historia se había destinado tanto capital en tan poco tiempo para desarrollar una nueva tecnología.
Eso alimenta los rumores de burbuja en un sector que todavía no genera ganancias netas.
Los gigantes tecnológicos como Microsoft, Google, Amazon también compiten con sus propios modelos. La presión sobre los mercados de capital es enorme, y los analistas advierten que las OPI de IA podrían drenar recursos de otros sectores.
De manera paralela, Anthropic también enfrenta turbulencias políticas, ya que semanas atrás, la compañía anunció el desarrollo de Mythos, un modelo de IA tan potente que puede detectar vulnerabilidades ocultas en sistemas informáticos en cuestión de minutos. Por precaución, su uso se limitó a un grupo reducido de empresas en entornos controlados.
Pero el avance tecnológico no evitó el choque con Washington, debido a que la administración Trump vetó a Anthropic para contratos con el Pentágono, al calificarla como “un riesgo para la cadena de suministro”. El argumento de fondo es que Amodei se negó a permitir que Claude se usara para espionaje masivo de ciudadanos o para gestionar armas autónomas sin supervisión humana.
La empresa demandó al Departamento de Defensa por la exclusión, a pesar de que tenía un acuerdo vigente de 220 millones de dólares para operar en archivos clasificados en la nube, siendo la primera compañía en suscribir un contrato de ese tipo. La batalla legal sigue abierta.
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