Bre-B alista nuevos usos: pagos entre empresas se habilitarían en 2027
Bre-B pasó de dos a más de nueve millones de transacciones diarias en su primer año y ya suma 35 millones de colombianos con llaves registradas. Ana María Prieto, su directora, explica qué viene para el sistema de pagos.
Periodista de la Universidad de Antioquia. Especialista en Gestión de la Comunicación en las Organizaciones. Antes en El Tiempo. Premio Camacol (2024) y Asobancaria (2021 y 2024).
En solo un año, Bre-B pasó de procesar dos millones a más de nueve millones de transacciones diarias y ya cuenta con 35 millones de colombianos que han registrado al menos una llave para recibir pagos. El sistema de pagos inmediatos del Banco de la República busca reducir la dependencia del efectivo y facilitar las operaciones cotidianas: desde pagar un taxi o un almuerzo hasta transferir dinero entre personas sin importar la entidad financiera.
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Pero el reto apenas comienza. Cerca del 70% de las transacciones que se realizan a través de Bre-B son inferiores a $100.000, una señal de su uso para pagos de bajo monto. Ahora, el sistema busca ampliar sus funcionalidades para incluir pagos empresariales, nóminas y proveedores, mientras enfrenta desafíos como extender su alcance a las zonas rurales, garantizar la continuidad del servicio y prevenir el fraude.
En entrevista con EL COLOMBIANO, Ana María Prieto, directora de Bre-B, explica qué viene para el sistema y si los pagos entre personas seguirán siendo gratuitos.
¿Cómo es el balance de Bre-B en su primer año de operación?
“Estamos muy contentos con los resultados de Bre-B. El balance es muy positivo, tanto por la adopción como por el volumen de transacciones. Ya tenemos 35 millones de colombianos que han registrado 115,4 millones de llaves, una cifra equivalente a cerca del 67% de la población del país. Es un indicador muy importante que demuestra la confianza de los usuarios en el sistema.
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Otro dato relevante es la evolución del volumen de operaciones. Cuando comenzó Bre-B, procesábamos dos millones de transacciones al día. Hoy superamos los nueve millones diarios. La adopción ha sido muy buena: cada vez más comercios, tenderos y empresarios reciben pagos a través del sistema, y las personas lo utilizan cada vez más para resolver sus necesidades cotidianas.
El valor promedio de las transacciones es de $150.000, pero cerca del 70% son inferiores a $100.000. Esto demuestra que Bre-B se está consolidando como una alternativa al efectivo para los pagos del día a día”.
¿Cuánto se ha reducido el uso del efectivo?
“Hemos observado una disminución interesante, aunque no se debe exclusivamente a Bre-B. En general, la economía colombiana se ha venido digitalizando y existen otras razones que ayudan a explicar ese comportamiento. Sin embargo, Bre-B ha dinamizado esa tendencia.
Cuando comenzamos, ocho de cada diez transacciones en el país se hacían en efectivo, lo que evidenciaba una alta dependencia de este medio de pago. Hoy esa proporción bajó a seis de cada diez.
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Aunque la reducción pueda parecer pequeña, refleja un cambio cultural. No se trata solamente de un mayor uso de los pagos electrónicos, sino también de que las personas se animen a depender menos del efectivo.
Hace unos días, Asobancaria publicó un estudio que también muestra esta tendencia. Los retiros en cajeros automáticos han disminuido de manera acelerada, particularmente durante el último año, en todas las regiones del país. Las personas tienen menos necesidad de retirar dinero porque pueden resolver sus pagos en el entorno digital”.
¿Qué falta para que Bre-B se integre más a la cotidianidad de la gente? ¿Se contemplan pagos de servicios públicos y entre empresas?
“El primer año estuvo dedicado a conectar las cuentas del país, integrar a los bancos y estabilizar la plataforma. De ahora en adelante, decimos que lo mejor de Bre-B está por venir, porque debemos incorporar cada vez más pagos y casos de uso para que las personas puedan resolver todas sus necesidades.
La idea es que puedan pagar una factura de servicios públicos, la administración de su apartamento o una matrícula escolar. También buscamos que las empresas puedan pagar nóminas y proveedores.
El Banco de la República tiene una agenda de escalabilidad y desarrollo para avanzar en ese propósito. Esto requiere incorporar lineamientos regulatorios y tomar decisiones técnicas que permitan a las entidades financieras ofrecer esas funcionalidades a los usuarios.
Hace unos días publicamos un primer capítulo de esa evolución, en el que se habilitan los pagos empresariales. Estamos en una etapa de comentarios, escuchando a la industria para realizar los últimos ajustes y definir los detalles. Esperamos que en 2027 los pagos entre empresas a través de Bre-B sean una posibilidad”.
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Bre-B tiene como referente el modelo de Pix, en Brasil, ¿cómo ha sido su desempeño frente a ese sistema?
“Todos los días seguimos aprendiendo de Pix. Es un sistema tremendamente exitoso y maduro, que nos lleva varios años de ventaja. Sin embargo, ha sido interesante observar que, durante su primer año, Bre-B ha tenido un desempeño muy cercano al de Pix en su momento. En términos del número de llaves, los resultados son muy similares e incluso algunas mediciones muestran que Bre-B lo supera. Es decir, en comparación con la población de cada país, parecería que estamos logrando más llaves por persona que Pix.
Esta es una medida que muestra la oportunidad de crecimiento que tenemos. En cuanto a la adopción y al uso de los pagos, esperamos que en los próximos años Bre-B también alcance un uso masivo”.
¿Cómo ha evolucionado la adopción de Bre-B en Medellín y Antioquia, teniendo en cuenta que el mercado financiero de la región ha estado concentrado en pocos bancos?
“Es una pregunta muy importante porque permite destacar que Bre-B también ha contribuido a ampliar la competencia bancaria con la entrada de nuevos actores, que seguramente aportarán servicios, funcionalidades y mejoras en beneficio de los usuarios.
Cuando comenzamos, participaban alrededor de 40 entidades en los sistemas de pagos inmediatos. Hoy son 250, incluidas las fintech y las cooperativas, algunas con una presencia regional muy importante.
Esta mayor competencia es muy provechosa para el país porque estamos viendo mucha creatividad, innovación y nuevos servicios. Estamos seguros de que esto contribuirá a mejorar la oferta de pagos y los servicios financieros en los próximos años”.
¿Cómo planean extender esta solución a los pueblos más apartados y a las zonas rurales?
“Este es un reto para el país, como lo hemos denominado, porque se necesitan varios elementos para lograr que la oferta de pagos electrónicos llegue con la misma intensidad a las zonas rurales apartadas.
Lo principal es la conectividad, pero también se requiere una oferta de las entidades financieras que responda a las necesidades particulares de esos segmentos de la población y de esos territorios.
Estamos analizando algunas iniciativas con Banca de las Oportunidades y otras entidades, como cooperativas y microfinancieras, para ampliar y profundizar la oferta de pagos electrónicos.
De manera anecdótica, algunas de estas entidades nos cuentan que las personas han adoptado Bre-B de forma significativa. En ciertas oficinas, cajeros y corresponsales donde antes había una recurrencia de usuarios, la afluencia ha disminuido porque las personas pueden resolver sus transacciones en el entorno digital”.
Entre los usuarios existe la duda de si en algún momento se empezará a cobrar por utilizar Bre-B. ¿Qué puede decir al respecto?
“La intención del Banco de la República es que los pagos entre personas se mantengan gratuitos. Esto ocurre en la gran mayoría de los sistemas de pagos del mundo y deseamos que así sea también en Colombia.
Para lograrlo, es fundamental encontrar otros casos de uso, por ejemplo, los pagos empresariales, en los que los participantes puedan desarrollar estrategias de monetización. Entendemos que esta infraestructura debe ser sostenible en el tiempo para todos.
Por eso es importante que estos sistemas incorporen muchas más modalidades de pago. En ese propósito estamos trabajando conjuntamente con la industria”.
¿Cuáles son los principales retos de Bre-B para mantener su uso masivo y lograr que las personas lo incorporen cada vez más a su cotidianidad?
“Estamos trabajando activamente en dos áreas para mantener la confianza de los usuarios en el sistema.
La primera es la continuidad del servicio. Bre-B es un sistema que no duerme ni descansa: está listo para recibir un pago en un día festivo o un jueves a las tres de la mañana.
Por eso, no basta con estabilizar la plataforma. También debemos garantizar que las 250 entidades tengan disponibilidad permanente para recibir u originar pagos. Esto requiere esfuerzos tecnológicos, reglas y protocolos que permitan mantener esa continuidad.
El segundo reto es el fraude. Estamos trabajando con la industria financiera del país para mantenerlo en niveles muy bajos, ojalá nulos. Para ello, se refuerzan los estándares de seguridad de las entidades, sus canales, los protocolos de autenticación y la identificación de comportamientos sospechosos.
También desarrollamos campañas pedagógicas para los usuarios. Quiero reiterarles a los ciudadanos que Bre-B no es una nueva aplicación, no es una nueva entidad financiera y no tiene una página web propia.
Cuando una persona va a realizar o recibir un pago a través de Bre-B, no tiene que abrir enlaces, aceptar llamadas, enviar correos ni entregar datos a terceros.
Todas las operaciones comienzan en la entidad financiera del usuario. Bre-B se encuentra dentro de los canales de esa entidad. No hay que entregar información ni enviar dinero a ningún tercero. Es muy importante que todos los usuarios tengamos autocuidado y tomemos medidas de prevención”.
¿Tienen estadísticas sobre los grupos poblacionales que más utilizan Bre-B, por ejemplo, según la edad? ¿Cómo ha sido la adopción entre las personas mayores?
“No tenemos estadísticas por grupos de edad ni una caracterización tan específica de los usuarios. Esa información sí la tiene cada una de las entidades financieras.
Sobre las personas mayores, hay entidades que han venido trabajando de manera muy enfocada en la llamada economía plateada, en la que es importante acompañar a los usuarios y explicarles los procesos y las características del sistema.
Las entidades han hecho un trabajo extraordinario para brindar la información necesaria a través de sus oficinas, páginas web y canales de atención al usuario. Mi invitación es a que las personas se acerquen a su entidad financiera, donde con seguridad encontrarán la información que necesitan”.
“Es una pregunta muy importante porque permite destacar que Bre-B también ha contribuido a ampliar la competencia bancaria con la entrada de nuevos actores, que seguramente aportarán servicios, funcionalidades y mejoras en beneficio de los usuarios.
Cuando comenzamos, participaban alrededor de 40 entidades en los sistemas de pagos inmediatos. Hoy son 250, incluidas las fintech y las cooperativas, algunas con una presencia regional muy importante.
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Esta mayor competencia es muy provechosa para el país porque estamos viendo mucha creatividad, innovación y nuevos servicios. Estamos seguros de que esto contribuirá a mejorar la oferta de pagos y los servicios financieros en los próximos años”.
¿Cómo planean extender esta solución a los pueblos más apartados y a las zonas rurales?
“Este es un reto para el país, como lo hemos denominado, porque se necesitan varios elementos para lograr que la oferta de pagos electrónicos llegue con la misma intensidad a las zonas rurales apartadas.
Lo principal es la conectividad, pero también se requiere una oferta de las entidades financieras que responda a las necesidades particulares de esos segmentos de la población y de esos territorios.
Estamos analizando algunas iniciativas con Banca de las Oportunidades y otras entidades, como cooperativas y microfinancieras, para ampliar y profundizar la oferta de pagos electrónicos.
De manera anecdótica, algunas de estas entidades nos cuentan que las personas han adoptado Bre-B de forma significativa. En ciertas oficinas, cajeros y corresponsales donde antes había una recurrencia de usuarios, la afluencia ha disminuido porque las personas pueden resolver sus transacciones en el entorno digital”.
Entre los usuarios existe la duda de si en algún momento se empezará a cobrar por utilizar Bre-B. ¿Qué puede decir al respecto?
“La intención del Banco de la República es que los pagos entre personas se mantengan gratuitos. Esto ocurre en la gran mayoría de los sistemas de pagos del mundo y deseamos que así sea también en Colombia.
Para lograrlo, es fundamental encontrar otros casos de uso, por ejemplo, los pagos empresariales, en los que los participantes puedan desarrollar estrategias de monetización. Entendemos que esta infraestructura debe ser sostenible en el tiempo para todos.
Por eso es importante que estos sistemas incorporen muchas más modalidades de pago. En ese propósito estamos trabajando conjuntamente con la industria”.
¿Cuáles son los principales retos de Bre-B para mantener su uso masivo y lograr que las personas lo incorporen cada vez más a su cotidianidad?
“Estamos trabajando activamente en dos áreas para mantener la confianza de los usuarios en el sistema.
La primera es la continuidad del servicio. Bre-B es un sistema que no duerme ni descansa: está listo para recibir un pago en un día festivo o un jueves a las tres de la mañana.
Por eso, no basta con estabilizar la plataforma. También debemos garantizar que las 250 entidades tengan disponibilidad permanente para recibir u originar pagos. Esto requiere esfuerzos tecnológicos, reglas y protocolos que permitan mantener esa continuidad.
El segundo reto es el fraude. Estamos trabajando con la industria financiera del país para mantenerlo en niveles muy bajos, ojalá nulos. Para ello, se refuerzan los estándares de seguridad de las entidades, sus canales, los protocolos de autenticación y la identificación de comportamientos sospechosos.
También desarrollamos campañas pedagógicas para los usuarios. Quiero reiterarles a los ciudadanos que Bre-B no es una nueva aplicación, no es una nueva entidad financiera y no tiene una página web propia.
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Cuando una persona va a realizar o recibir un pago a través de Bre-B, no tiene que abrir enlaces, aceptar llamadas, enviar correos ni entregar datos a terceros.
Todas las operaciones comienzan en la entidad financiera del usuario. Bre-B se encuentra dentro de los canales de esa entidad. No hay que entregar información ni enviar dinero a ningún tercero. Es muy importante que todos los usuarios tengamos autocuidado y tomemos medidas de prevención”.