Economía

¿Pensando en cambiar de celular o computador? La escasez mundial de chips podría golpear su bolsillo

El “tsunami” de demanda por inteligencia artificial está generando un cuello de botella en la industria de semiconductores. Firmas como SK Hynix y Micron Technology operan al límite de su capacidad mientras los precios siguen en ascenso. Le contamos acá.

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hace 48 minutos

La escasez mundial de chips de memoria, detonada por el auge incesante de la inteligencia artificial (IA), está generando un remezón sin precedentes en la industria global de la electrónica de consumo y reconfigurando el mapa de poder tecnológico.

De acuerdo con un reciente informe de la firma de análisis International Data Corporation (IDC), el mercado no enfrenta una simple restricción coyuntural de inventarios, sino un verdadero “shock tipo tsunami” originado en la cadena de suministro de memoria.

Sus efectos ya se sienten con fuerza en la producción, los costos y el valor final de los teléfonos inteligentes.

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El origen: la fiebre por la inteligencia artificial

La raíz de esta crisis está en la carrera corporativa por levantar grandes centros de datos enfocados en IA. El entrenamiento y funcionamiento de modelos avanzados exige volúmenes masivos de procesamiento y almacenamiento, lo que ha disparado la demanda de memorias especializadas.

Ante este incremento vertiginoso, los principales fabricantes de semiconductores en Asia han redirigido buena parte de su capacidad instalada para atender casi de manera exclusiva a la industria de la IA.

Este giro estratégico ha dejado con menor margen de maniobra a los segmentos tradicionales de electrónica de consumo, como celulares y computadores personales.

El cuello de botella tecnológico

El resultado es un cuello de botella en componentes críticos. La memoria dinámica de acceso aleatorio (DRAM), históricamente utilizada en smartphones y portátiles, está perdiendo espacio en las líneas de producción frente a la memoria de alto ancho de banda (HBM), indispensable para procesar los enormes flujos de datos que requieren los sistemas de inteligencia artificial.

Según datos de Counterpoint Research, los precios de los chips DRAM y HBM casi se duplicaron durante el primer trimestre de 2026 frente al periodo anterior, presionando de inmediato los costos de fabricación en toda la cadena tecnológica.

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El impacto en el bolsillo

Para el consumidor final, el choque logístico se traducirá en un encarecimiento histórico de la tecnología. Las proyecciones de IDC estiman que el precio promedio de venta de los smartphones aumentará 14% este año, hasta alcanzar un récord de US$523.

Más preocupante aún es el panorama en la gama de entrada. El informe advierte que los fabricantes enfrentarán serias dificultades para producir dispositivos por debajo de los US$100, lo que podría restringir el acceso a tecnología básica en mercados emergentes.

En paralelo, IDC proyecta que las ventas mundiales de celulares caerán 12,9% en 2026, hasta 1.120 millones de unidades despachadas, el nivel más bajo en más de una década. El encarecimiento, sumado a la menor oferta, configuraría un ciclo contractivo para el sector.

Ganadores y perdedores del “tsunami”

A nivel corporativo, el fenómeno deja una clara división. La escasez golpeará con mayor severidad a fabricantes más pequeños que operan bajo el ecosistema de Google (Android), debido a su menor poder de negociación en la cadena de suministro.

En contraste, gigantes tecnológicos con cadenas robustas y contratos de largo plazo, como Apple y Samsung, estarían mejor posicionados para absorber el impacto e incluso ampliar su cuota de mercado en un entorno de menor competencia.

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Del lado de la oferta, los grandes productores de memoria —SK Hynix, Samsung Electronics y Micron Technology— operan con su capacidad prácticamente al límite. Este escenario ha impulsado sus acciones a máximos históricos en los mercados bursátiles, reflejando cómo la revolución de la IA no solo está transformando la tecnología, sino también los flujos globales de capital.

En síntesis, la carrera por la inteligencia artificial está redefiniendo prioridades industriales y dejando en segundo plano a la electrónica de consumo masivo.