Las cuentas que no cuadran en el ‘boom’ de la energía solar que deja el Gobierno Petro
El Gobierno del presidente Gustavo Petro celebra haber superado los 4,6 GW en renovables, pero expertos cuestionan que las cifras oficiales mezclen capacidad instalada y operativa, sobrestimando la energía real disponible para el sistema.
Periodista de la Universidad de Antioquia. Especialista en Gestión de la Comunicación en las Organizaciones. Antes en El Tiempo. Premio Camacol (2024) y Asobancaria (2021 y 2024).
Con bombos y platillos, el Gobierno del presidente Gustavo Petro anunció que Colombia alcanzó 4,6 gigavatios (GW) de capacidad instalada en proyectos solares y eólicos, superando la meta de 4 GW y consolidando el programa 6GW+, que calificó como el mayor impulso a las energías limpias en la historia del país.
Según el Ministerio de Minas y Energía, el 74,16% de la capacidad instalada del Sistema Interconectado Nacional (SIN) corresponde a fuentes limpias: 54,92% proviene de generación hidráulica y 19,23% de energía solar y eólica, mientras que las tecnologías térmicas representan el 25,84%.
Sin embargo, detrás de estos anuncios surgen interrogantes sobre qué reflejan realmente las cifras. La matriz que se entrega es más ambiciosa en el papel, pero no necesariamente más robusta en la operación.
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Expertos cuestionan las cifras del Gobierno
Aunque el Ministerio habla de 4,6 GW de capacidad instalada en proyectos solares y eólicos, las cifras de XM, operador del SIN, muestran que actualmente la capacidad efectiva de generación solar es de apenas 2,2 GW (2.252,68 MW), mientras que la eólica registra 0 MW.
La diferencia radica en que ambos indicadores miden conceptos distintos. La capacidad instalada corresponde a la máxima potencia nominal de una planta en condiciones ideales, aun cuando esta se encuentre en pruebas o enfrente restricciones para inyectar energía a la red.
La capacidad efectiva (o neta), en cambio, representa la potencia que realmente puede entregar al sistema de forma continua, una vez descontados el consumo propio de las instalaciones y las limitaciones técnicas u operativas.
En consecuencia, presentar ambas cifras en un mismo balance puede dar la impresión de que toda la capacidad instalada está disponible para generar electricidad, cuando una parte de ella aún no puede aportar energía al Sistema Interconectado Nacional.
Para el exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta, “la diferencia entre las cifras de XM y las del MinEnergía es que este último suma peras con manzanas: las capacidades instaladas con las operativas”, afirmó.
A su juicio, esta no es la única situación en la que se mezclan indicadores distintos. Acosta comparó esta situación con lo que considera un manejo similar de las cifras de hidrocarburos por parte de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).
“Lo mismo ha pasado con el maquillaje de las cifras que reveló la ANH, en las que confunden deliberadamente reservas con recursos y a las reservas probadas, que son las que cuentan, le suman las reservas contingentes, las posibles y probables”, comentó.“
Otra fuente del sector, aunque reconoció que durante el actual Gobierno sí hubo avances importantes en renovables y destacó la gestión de Irene Vélez para agilizar proyectos desde la Anla, explicó que el error es presentar la potencia, o capacidad instalada, como si fuera energía.
“Una cosa que no entiende el presidente es que potencia es capacidad, pero eso no es energía. Yo puedo poner una hidroeléctrica gigante sin agua y tengo potencia, pero no tengo energía. La energía está en el agua del embalse, no en las turbinas”, explicó.
Señaló que eso es lo que ocurre con las cifras de energía solar: “Los paneles representan la capacidad instalada, pero la generación depende de la disponibilidad del sol, que solo produce durante ciertas horas del día y disminuye cuando hay nubosidad. Por esa razón, la energía realmente generada equivale aproximadamente a una quinta parte de la potencia instalada”.
Por esa razón, dijo, en la matriz eléctrica la energía solar apenas representa el 10% de la generación y no resuelve el principal problema del país: la falta de potencia durante las horas pico de la noche, cuando la generación fotovoltaica deja de producir.
Para superar esa limitación, afirmó, Colombia necesita desarrollar un mercado eficiente de almacenamiento con baterías y una regulación que, en su opinión, el Gobierno no ha logrado implementar adecuadamente.
Proyectos renovables anunciados vs. en operación
De acuerdo con la fuente consultada, otra diferencia importante radica en la brecha entre los proyectos anunciados y los que finalmente logran materializarse.
“Hay parques en desarrollo. Si yo muestro las solicitudes de puntos de conexión y los proyectos que prometen desarrollarse, hay más de 17.000 megavatios. Hay un montón. Como el señor que prometió que va a hacer 2.500 megavatios de térmicas. En el papel cualquiera puede decir lo que quiera. Ahora consiga el financiamiento. Calcule unos 800.000 dólares por megavatio. Después consiga la plata, las licencias, los permisos, los predios y los acuerdos con los alcaldes”, manifestó.
Por ello insistió en que la referencia válida para medir la capacidad del sistema es la infraestructura que efectivamente está operando.
“Esto es todo menos trivial. Empíricamente, lo que está operando, que es lo real y lo que está disponible para enfrentar un fenómeno de El Niño, son 2,2 GW”, concluyó.
¿Qué hicieron otros gobiernos?
Al presentar el balance de las renovables, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, expresó que “recibimos un país con apenas cerca de 200 MW de energía solar y eólica instalados. Hoy superamos los 4.626 MW gracias a decisiones que destrabaron proyectos, aceleraron licencias, modernizaron la regulación y pusieron la transición energética en marcha. Este es el crecimiento más importante que haya registrado Colombia en su historia energética”.
Estas declaraciones reavivan el debate sobre quién sentó las bases de los resultados que hoy exhibe el sector. Mientras el Gobierno Petro atribuye ese avance a las decisiones adoptadas durante su mandato, el expresidente Iván Duque ha sostenido que buena parte de los proyectos que hoy entran en operación comenzaron a estructurarse entre 2018 y 2022.
El entonces ministro de Minas y Energía, Diego Mesa Puyo, ha afirmado en varias oportunidades que durante la administración de Iván Duque la transición energética adquirió un ritmo acelerado y que el país pasó de menos de 50 MW de capacidad instalada a más de 2.500 MW.
En una columna de opinión publicada por este diario, Mesa aseguró que durante esa administración se realizaron dos subastas de energías renovables y una subasta de cargo por confiabilidad, mediante las cuales se adjudicaron proyectos eólicos y solares por más de 2.800 MW de capacidad instalada, acompañados de inversiones cercanas a US$3.000 millones.
Además, afirmó que al finalizar el gobierno quedaron 3.500 MW adicionales en etapa de construcción o estructuración, lo que permitiría elevar la participación de las energías renovables no convencionales hasta el 16 % de la matriz eléctrica entre 2022 y 2026.
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Pero ese balance también ha sido objeto de cuestionamientos.
Según una verificación realizada por Colombia Check, el impulso regulatorio a las energías renovables no comenzó con el gobierno Duque.
El medio recuerda que durante la administración de Juan Manuel Santos se expidió el Decreto 570 del 23 de marzo de 2018, cuyo objetivo fue incentivar la diversificación de la matriz de generación eléctrica —tradicionalmente dependiente de la energía hidráulica— y promover la entrada de fuentes renovables no convencionales, como la solar y la eólica.
ColombiaCheck también señala que la subasta de energías renovables de 2019 —la primera de contratación de largo plazo, diseñada para impulsar una mayor incorporación de fuentes renovables al sistema eléctrico mediante contratos a 10 años— fue convocada durante los últimos días del gobierno Santos, en medio de la incertidumbre generada por los retrasos en la entrada en operación de Hidroituango.
Por ello, concluye que ni la regulación ni la convocatoria de esos procesos pueden atribuirse exclusivamente al gobierno de Iván Duque.
Por esta razón, una fuente del sector consultada por este diario considera que las cifras presentadas por Duque también fueron “inventadas”.
“Él metió dentro de sus cuentas todos los proyectos eólicos, y nada de eso ha salido hasta hoy. Ha sido un fracaso rotundo porque se hizo mal. Lo que sí ayudó muchísimo fueron los incentivos tributarios que impulsó José David Name. Con eso arrancaron la mayoría de los proyectos que hoy están en operación”, afirmó.
Las subastas, otro punto de controversia
El Gobierno del presidente Petro también ha defendido su gestión por el número de subastas realizadas durante los últimos años. El ministro Palma aseguró que “en el pasado nos dejaron sin proyectos y sin energía”.
Según el funcionario, entre 2011 y 2019 no se realizó una sola subasta, mientras que la actual administración ha adelantado el mayor número de estos procesos.
“Este gobierno ha hecho el mayor número de subastas de los últimos tiempos. Tres de reconfiguración, dos de expansión y, antes de que termine su mandato, una de renovables que será un gran legado”, dijo.
Sin embargo, una fuente del sector consultada por este diario sostuvo que el aumento en el número de subastas responde a los retrasos en la ejecución de proyectos y a la necesidad de evitar un déficit de generación.
“Sí hicieron muchas subastas, pero porque se frenaron los proyectos y el país se quedó sin energía”, señaló.
Explicó que, además, durante este periodo vencieron los cargos por confiabilidad de varias plantas, lo que obligó a realizar nuevas subastas para renovar esos compromisos.
También advirtió que buena parte de la capacidad adjudicada correspondió a plantas ya existentes y no a nueva infraestructura.
Según indicó, de los cerca de cuatro gigavatios-hora por año adjudicados como energía nueva para el periodo 2028-2030, alrededor de 2,5 corresponden a una termoeléctrica, mientras que el resto pertenece a parques solares.
Añadió que el Gobierno también tuvo que realizar subastas de reconfiguración para reemplazar proyectos que nunca entraron en operación, especialmente parques eólicos. “Había cerca de dos gigavatios eólicos previstos y no entró absolutamente nada. Entonces el país ha tenido que improvisar”.
Como consecuencia de esa situación, reiteró que el panorama para los próximos años continúa siendo desafiante. “Para el próximo año no hay suficiente energía”, puntualizó.
- ¿Por qué hay diferencias entre las cifras del Gobierno y las de XM sobre energías renovables?
- Porque miden indicadores distintos. El Gobierno reporta la capacidad instalada, es decir, la potencia máxima que podrían alcanzar los proyectos en condiciones ideales, incluso si aún están en pruebas o enfrentan restricciones. XM, en cambio, publica la capacidad efectiva, que corresponde a la energía que realmente está disponible para entregar al Sistema Interconectado Nacional.
- ¿Qué significa que Colombia tenga 4,6 GW de capacidad instalada en energías renovables?
- Significa que los proyectos solares y eólicos instalados en el país suman una capacidad nominal de 4,6 gigavatios. Sin embargo, esa cifra no implica que toda esa potencia esté generando electricidad de manera permanente, ya que la producción depende de factores como la entrada en operación de los proyectos y, en el caso de la energía solar, de la disponibilidad de radiación.
- ¿Por qué los expertos dicen que la energía solar no resuelve por sí sola el problema de la demanda eléctrica?
- Porque los paneles solares solo generan electricidad durante las horas de sol y su producción disminuye con la nubosidad. En las horas pico de la noche, cuando aumenta el consumo, esta tecnología deja de producir, por lo que especialistas consideran necesario complementar la transición energética con sistemas de almacenamiento en baterías y otras fuentes de respaldo.