Economía

Recuperación del empleo, y no los subsidios del Gobierno, redujo la pobreza monetaria

Los ingresos reales de los hogares más vulnerables crecieron hasta 11,8% en 2025, mientras los más ricos apenas avanzaron 0,5%, los subsidios no ayudaron, restaron. Aquí los detalles.

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Comunicador Social y Periodista. Reportero en las regiones. Escribo sobre microeconomía y macroeconomía. Disfruto el café, la cerveza artesanal y el rock.

hace 4 horas

Las más recientes cifras de pobreza monetaria publicadas por el Dane dejaron una de las radiografías más reveladoras sobre la evolución del poder adquisitivo de los colombianos.

Los datos muestran que durante el último año los hogares más vulnerables registraron incrementos de ingresos muy superiores a los observados entre la población de mayores recursos, pero no tuvo nada que ver con la política social del Gobierno Petro, de hecho, puede parecer paradójico, pero las cifras muestran que los subsidios restaron al ingreso de las personas más pobres.

Aunque los hogares de menores ingresos mejoraron significativamente su capacidad de compra, el principal motor de ese avance no fueron las ayudas estatales, sino una mejor dinámica del mercado laboral, es decir, muchas de esas personas superaron el desempleo o consiguieron mejores ingresos por ascensos o cambios de empleo.

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Para comprender el fenómeno, el Dane en su informe divide a la población en cinco grupos iguales de acuerdo con sus ingresos, conocidos como quintiles. El Quintil 1 reúne al 20% más pobre de la población, mientras que el Quintil 5 corresponde al 20% con mayores ingresos monetarios.

La medición presentada por la entidad evalúa la variación anual del ingreso real total per cápita, es decir, el crecimiento de los ingresos una vez descontado el efecto de la inflación. En otras palabras, refleja la ganancia efectiva en poder adquisitivo de los hogares.

Los resultados evidencian un crecimiento claramente favorable para los sectores más vulnerables. Los hogares del Quintil 1 registraron un aumento real de ingresos de 11,8%, mientras que los del Quintil 2 crecieron 10,4% y los del Quintil 3 avanzaron 10,3%.

En contraste, los hogares ubicados en el Quintil 5 apenas registraron un crecimiento de 0,5%, lo que significa que su capacidad de compra prácticamente permaneció estancada durante el período analizado.

La diferencia es significativa: los ingresos de los hogares más pobres crecieron cerca de 24 veces más que los de los más ricos.

Los subsidios no ayudaron a bajar la pobreza monetaria, restaron a los ingresos

El principal motor para mejorar los ingresos fue el empleo. En el caso de los más pobres, los ingresos provenientes del trabajo aportaron 12,8 puntos porcentuales al crecimiento total registrado.

Los datos muestran que el empleo fue el componente más importante en prácticamente todos los grupos de ingresos, consolidándose como el factor que más impulsó la recuperación del poder adquisitivo de los hogares.

Lo más llamativos es que las ayudas institucionales tuvieron un efecto negativo sobre el crecimiento de los ingresos en los primeros cuatro quintiles.

En el Quintil 1 (los más pobres), las transferencias gubernamentales y subsidios restaron 4,4 puntos porcentuales al crecimiento total. El mismo comportamiento se observó en los quintiles 2, 3 y 4.

Este resultado puede estar asociado a procesos de depuración de beneficiarios en programas sociales, a la finalización de apoyos extraordinarios implementados en años anteriores o a que algunos hogares dejaron de cumplir los requisitos para recibir ayudas estatales al mejorar sus ingresos laborales.

En contraste, las transferencias entre hogares y las remesas provenientes del exterior sí aportaron positivamente. Para el grupo de menor ingresos, estas fuentes contribuyeron con 2,1 puntos porcentuales al crecimiento de los ingresos.

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El empleo sigue siendo la principal herramienta contra la pobreza

Luis Fernando Ramírez, investigador y analista económico, sostuvo que la experiencia colombiana y diversos estudios internacionales han mostrado que los subsidios tienen una capacidad limitada para modificar estructuralmente los niveles de pobreza.

“Informes de la Cepal y del BID siempre han confirmado que en Colombia la pobreza antes de subsidios y después de subsidios prácticamente es la misma”, señaló el analista.

Ramírez indicó que los ingresos provenientes del empleo formal o del trabajo independiente son los que realmente permiten que una persona supere condiciones de vulnerabilidad económica.

Según explicó, el problema radica en que una gran proporción de trabajadores colombianos depende de actividades informales o de ingresos inestables, lo que los hace especialmente sensibles a cualquier choque económico.

“Lo que realmente mueve la curva de pobreza son los ingresos laborales. Por lo tanto, el esfuerzo de la política pública debe dirigirse hacia la empleabilidad y la formalización, no hacia la subsidiariedad pública”, sentenció.

Las cifras del Dane parecen respaldar esa conclusión. Aunque los hogares más pobres registraron las mayores mejoras en ingresos, el impulso provino principalmente de una mejor dinámica laboral y no de un aumento de las ayudas gubernamentales, lo que plantea un escenario potencialmente más sostenible para la reducción de la pobreza en el largo plazo.

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