Economía

Colombia debe $1.169 billones: ¿De la Espriella está listo para refinanciar o perfilar la deuda?

Colombia debate si renegociar o reperfilar su deuda pública tras la llegada de Miguel Gómez a Hacienda. Esto dicen los analistas.

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Comunicador social - Periodista de la UPB Bucaramanga. Magíster en Estudios Políticos de la Universidad de Caldas. Especialista en Comunicación Digital. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2023. Miembro de Consejo de Redacción.

hace 4 horas

La semana pasada, una palabra cambió el tono de la discusión fiscal en Colombia cuando el presidente electo, Abelardo de la Espriella, habló de “renegociar” la deuda pública del país.

Horas después, su ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez, corrigió el término al decir que lo que viene es “reperfilar” esa deuda. La diferencia de estos dos términos define qué tanto cambiará el manejo de las finanzas públicas del próximo Gobierno.

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Qué dijo cada uno sobre la deuda

De la Espriella anunció en la red social X que una de las primeras tareas de su administración será refinanciar la deuda pública. El mandatario electo calificó la deuda neta del país como “históricamente alta” y aseguró que instruyó a Gómez para iniciar una agenda de reuniones en Washington con banca internacional y organismos multilaterales.

El objetivo, según el propio De la Espriella, es mejorar los plazos y las tasas de la deuda soberana, además de recomponer el rumbo fiscal del país.

El mandatario prometió gobernar “con disciplina, responsabilidad y credibilidad” para que Colombia vuelva a honrar sus compromisos ante los mercados internacionales.

Gómez, sin embargo, matizó el mensaje y aclaró que no se trata de renegociar los términos de la deuda con los acreedores, explicó, sino de “reperfilarla”, es decir, cambiar los plazos y las condiciones de pago sin alterar el monto ni desconocer las obligaciones ya adquiridas.

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La lógica detrás del reperfilamiento

Alejandro Rojas Cano, economista senior del Banco de Bogotá, explica que la tarea del nuevo Gobierno no es renegociar la deuda, sino ejecutar un roll-over, es decir, refinanciar los vencimientos actuales a mejores condiciones que las que existían cuando se colocó esa deuda originalmente.

Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, los vencimientos de la deuda interna correspondientes a 2027-2031 aumentaron cerca de $91 billones. Cabe recordar que el Gobierno saliente redujo la vida media de la deuda a propósito, colocando papeles a plazos más cortos mientras las tasas de interés estaban altas.

La apuesta era que una vez bajaran las tasas, el Estado podría refinanciar esos vencimientos a un costo menor y así reducir el gasto en intereses. Por eso, Rojas asegura que esa estrategia ya está dando resultado. “El Gobierno emitió deuda a tasas superiores al 14% antes de las elecciones. Hoy podría hacer roll-over de esos mismos papeles a tasas cercanas al 12%, o incluso más bajas”.

Asimsimom en el primer trimestre de 2027 vencen más de $60 billones de deuda interna, además de cerca de US$1.000 millones en deuda externa. Para el análisis del Banco de Bogotá, “el nuevo Gobierno debe iniciar las operaciones de manejo de deuda tan pronto se posesione, aprovechando la ventana actual de apetito de los inversionistas por activos colombianos”.

El análisis también plantea que, para cubrir el cierre de 2026 y de 2027, la administración entrante podría moderar la estrategia de “pesificación” de la deuda de los últimos años y reactivar el financiamiento externo, ya sea vía organismos multilaterales o con nuevas emisiones de bonos internacionales a tasas más bajas y plazos más largos.

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Qué tan grande es la deuda de Colombia hoy

A mayo de 2026, la deuda pública del Gobierno Nacional supera los $1.169 billones, equivalente a cerca del 60,6% del PIB según cifras del Ministerio de Hacienda. Es la cifra más alta de la historia reciente del país.

Diego Montañez-Herrera, magíster en Economía e investigador senior de Eafit, calcula que la deuda del Gobierno Nacional llegó a $1.169,9 billones en mayo de 2026, con un aumento de $79,1 billones en apenas un año. Desde agosto de 2022, el incremento acumulado asciende a $364,9 billones.

El más reciente informe del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) proyecta que 2026 cerrará con la deuda neta más alta de la historia, 61% del PIB, con un déficit primario de -4,1% del PIB, uno de los más altos del siglo. El CARF estima que ese indicador podría subir hasta 64,2% en 2030 si no hay ajustes.

Para Montañez, “el debate no debería centrarse en quién aumentó más la deuda, sino en qué tan sostenible es la trayectoria fiscal del país”. En un año, Colombia pasó de un balance primario de -2,4% a -3,6% del PIB, un deterioro fuerte. Si antes de pagar intereses ya existe un déficit de esa magnitud, advierte, “la deuda seguirá creciendo”. La deuda es la consecuencia; el balance primario es la causa.

Por eso, dice, resulta más preocupante que Colombia haya cerrado 2025 con el peor balance primario de toda América Latina, un indicador que refleja la sostenibilidad fiscal real del país.

Voces del mercado: ¿está Colombia lista para refinanciar?

Andrés Moreno Jaramillo, analista económico consultado por Minuto60, precisa que el actual Gobierno “se sobreendeudó” y gastó sin respaldo a las tasas de interés más altas posibles, algo que, dice, se sigue repitiendo. Lo que propone el presidente electo, en sus palabras, es hablar con los tenedores de la deuda colombiana para renegociar los vencimientos y que el país no quede tan comprometido con pagos tan altos cada año.

César Pabón, analista de Corficolombiana, prefiere el término reperfilamiento y explica que la coyuntura actual, tras la elección de De la Espriella y el nombramiento de Gómez, ya muestra resultados, “la tasa de los TES a 10 años está por debajo del 12%, cuando meses atrás llegó a máximos del 15%. Esa caída cercana a tres puntos porcentuales abre la puerta para buscar cambios en la deuda”.

Moreno insiste en que Colombia sí puede prepararse para una refinanciación, pero con una condición: mejorar los ingresos del Estado, bajar el gasto y reducir la burocracia, en lugar de usar esos recursos con fines políticos. Advierte que cualquier mandatario que llegue se va a encontrar un país con las finanzas golpeadas, lo que probablemente afectará la inversión y obligará a priorizar la lucha contra la pobreza con menos gasto público.

Pabón coincide en la analogía, ya que el Gobierno se endeudó a tasas muy altas, dice, y ahora busca refinanciarse a tasas más bajas, igual que lo haría cualquier hogar. A medida que mejore la solvencia percibida del país, se abrirán más condiciones para acceder a deuda más barata.

Por su parte, Pabón destaca que no solo la banca internacional está en juego; por eso, los organismos multilaterales también han mostrado disposición a respaldar a este Gobierno, y suelen ofrecer créditos a tasas más bajas que las del mercado. Esa condición, advierte, “depende de que los anuncios del Gobierno se traduzcan rápido en resultados concretos”.

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Estrategia para enfrentar la deuda pública

Andrés Pardo Amézquita, director de Estrategia Macroeconómica para América Latina de XP Investments, sostiene que cualquier estrategia para estabilizar las finanzas públicas debe comenzar con un ajuste fiscal creíble y verificable. Explica que el Gobierno tendría que presentar una trayectoria realista de reducción del déficit primario, basada en supuestos conservadores de ingresos, un mayor control del gasto y una modificación de la regla fiscal que garantice la sostenibilidad de la deuda.

En ese sentido, enfatiza que “el financiamiento externo no sustituye el ajuste fiscal; simplemente compra tiempo para implementarlo sin presionar innecesariamente las tasas de interés”.

El analista plantea que Colombia debería buscar un nuevo instrumento con el FMI, como una Línea de Precaución y Liquidez (PLL), además de estructurar un paquete de apoyo con el Banco Mundial, el BID y la CAF para acceder a recursos más baratos y estables.

También recomienda utilizar garantías parciales de estos organismos para atraer financiamiento privado en mejores condiciones, reducir la presión sobre el mercado de TES y disminuir el riesgo de refinanciación de la deuda. A esto se sumaría un respaldo político de Estados Unidos dentro de los organismos multilaterales para fortalecer la confianza de los mercados.

Pardo añade que el país debería acudir al mercado internacional únicamente cuando las condiciones financieras sean favorables y privilegiar operaciones de manejo de deuda, como canjes, recompras y extensión de plazos, para mejorar el perfil de vencimientos.

A su juicio, todas estas medidas deben integrarse dentro de una estrategia coherente de política económica y no como acciones aisladas. “El mensaje al mercado debe ser claro: Colombia está implementando un ajuste fiscal creíble y, al mismo tiempo, utilizará herramientas de manejo de deuda, financiamiento multilateral, garantías parciales y manejo activo de pasivos para reducir el costo de la transición, proteger el mercado de TES y fortalecer la confianza de los inversionistas”.

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