La vivienda se flexibiliza. Así evoluciona el mercado residencial en Medellín
Estudiantes, ejecutivos, nómadas digitales y adultos mayores impulsan una oferta residencial cada vez más especializada. Esta es la manera en que la ciudad comienza a consolidar un ecosistema de vivienda flexible.
Durante décadas, el mercado residencial se movió entre dos opciones: comprar vivienda para vivir o arrendarla mediante contratos de largo plazo. Hoy ese panorama cambia. La movilidad laboral, el crecimiento del turismo, la llegada de nómadas digitales y nuevas dinámicas familiares están dando paso a un mercado más especializado, en el que la vivienda responde a distintas formas de permanencia en la ciudad.
“Ya no solo se entiende la vivienda como el lugar donde se establece un hogar permanentemente, sino como un espacio que puede habitarse por cortos o por periodos intermedios”, explica Federico Estrada, gerente general de la Lonja de Propiedad Raíz de Medellín y Antioquia.
Ese cambio se refleja en la aparición de proyectos multifamily, coliving, residencias estudiantiles y apartamentos amoblados con contratos flexibles para ejecutivos o profesionales que permanecen en Medellín durante algunos meses.
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Un mercado que se diversifica
Aunque el arriendo tradicional continúa siendo el principal segmento, la oferta comienza a diversificarse. Según el Observatorio Inmobiliario de Fedelonjas, con corte a 2024, Antioquia concentra cerca de 1,1 millones de hogares arrendatarios, equivalentes al 15,36 % del total nacional. A esto se suman unas 15.300 casas y apartamentos destinados a renta corta, que generan ingresos cercanos a 83.000 millones de pesos mensuales, de acuerdo con estimaciones de la Lonja, gremio inmobiliario.
El auge de este mercado también se refleja en la actividad económica que genera. La plataforma Airbnb reportó que solo en 2025 los anfitriones de Medellín obtuvieron más de 435.000 millones de pesos en ingresos complementarios.
Aunque en Colombia todavía no existen estadísticas consolidadas sobre modalidades como la renta ejecutiva o estudiantil, el comportamiento internacional muestra hacia dónde se mueve el mercado. Según la consultora JLL, la inversión en residencias estudiantiles en Europa creció 34 % durante 2024, hasta alcanzar los 7.200 millones de euros, mientras la ocupación de estos proyectos superó el 98 %. Para la firma, este dinamismo responde a la creciente demanda de modelos de vivienda flexibles y especializados, como las residencias estudiantiles, el multifamily y el coliving.
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El usuario redefine el edificio
Para Alejandro González, cofundador de Macca Desarrollo Inmobiliario y BlackRoom Operador Hotelero, el cambio responde tanto a una transformación de la demanda como a la economía del sector. El aumento en el valor del suelo y de la construcción ha reducido la rentabilidad del arriendo tradicional, lo que impulsa a inversionistas y desarrolladores a explorar modelos con mayor valor agregado.
“Vivimos en un mundo de personalización y la construcción no podía quedarse atrás”, afirma. Más que construir edificios iguales para todos, el mercado empieza a diseñar proyectos para comunidades específicas. Adultos mayores, personas sin hijos, dueños de mascotas, estudiantes o nómadas digitales demandan espacios y servicios diferentes, desde zonas de coworking hasta gimnasios, áreas comunes o contratos más flexibles.
Para Estrada, a la hora de invertir ninguna modalidad es mejor que otra. Mientras el arriendo tradicional ofrece mayor estabilidad y menores costos operativos, los modelos flexibles pueden generar mayores retornos, aunque exigen una gestión más intensiva y especializada. La elección, concluye, dependerá del perfil del inversionista, la ubicación del inmueble y la demanda de cada zona.