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Así es la nueva Clínica de Simulación de la UPB: un lugar para pulir a los médicos del futuro

La universidad presentó un espacio de última tecnología dentro de su campus que replica escenarios hospitalarios reales para fortalecer la formación médica anticipada.

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Cubro historias de Tecnología, Arte y Cultura en la sección Tendencias. Fui editor en Semana, El País de Cali y Blu Radio. Me apasiona explorar cómo el mundo digital moldea nuestra sociedad.

hace 1 hora

Aunque no es un hospital real, este edificio funciona como una unidad de salud equipada con la más alta tecnología. En sus salas hay monitores clínicos, estaciones de enfermería, salas de urgencias, quirófanos y unidades de cuidado intensivo.

Detrás de un vidrio, docentes observan sin ser vistos y del otro lado, estudiantes interactúan con sujetos que no se quejan, no lloran ni les dicen qué o dónde les duele. No son pacientes normales sino maniquíes de simulación bajo condiciones controladas.

“El estudiante entra y se encuentra con una clínica de alta tecnología muy similar a una clínica real”, explica Marco Antonio González, decano de la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB).

Esta Clínica de Simulación, que hoy abre sus puertas, fue diseñada bajo un modelo de alta fidelidad. “Hicimos una referenciación con lo que hay en el mundo en las mejores universidades y diseñamos una clínica totalmente simulada”, cuenta el catedrático en entrevista con EL COLOMBIANO. El espacio replica servicios hospitalarios completos y permite a estudiantes entrenar tanto habilidades técnicas como competencias blandas asociadas al ejercicio profesional.

La intención de este proyecto es reproducir la lógica de un hospital sin exponer a pacientes reales y anticipar la práctica clínica desde la formación.

“Hoy hay mucha literatura que muestra que el primer contacto del estudiante debe ser con escenarios simulados”, señala González. Durante años, el modelo tradicional llevó a que los estudiantes de medicina o enfermería adquirieran sus competencias directamente en hospitales y clínicas.

Ese cambio de enfoque es deliberado. Para la UPB, la simulación no es un complemento sino una decisión pedagógica que redefine el momento en que se aprende a ejercer. “Antes, el estudiante llegaba muy rápido a las clínicas y ahí adquiría sus competencias”, recuerda el docente. Por eso, esta clínica simulada ahora será una etapa previa obligatoria donde equivocarse no implica riesgo para terceros y donde la práctica puede repetirse, pulirse y evaluarse.

Uno de los pilares de ese modelo es la observación controlada. Cada práctica se desarrolla bajo supervisión permanente a través de cámaras de Gesell. “El docente está en un lugar aislado de donde se está desarrollando la práctica. Escucha todo lo que está pasando, pero los estudiantes no nos ven”. Desde allí, se observan los procedimientos, se registran las decisiones clínicas y se programan los cambios en los escenarios, sin interrumpir la dinámica del ejercicio.

La tecnología permite intervenir el caso en tiempo real. González dice que los profesores a cargo pueden “programar la mejoría del cuadro o lo van empeorando, o introducen otras complicaciones”. Así, el estudiante debe responder a esas variaciones tal como lo haría en un entorno hospitalario real, ajustar su diagnóstico, tratamientos y prioridades.

Otro punto clave son los maniquíes de alta fidelidad. “Son simuladores muy parecidos a los humanos y hacen todas las expresiones según el cuadro clínico que uno les programe”, explica el decano. En ellos se recrean situaciones como infartos, fallas respiratorias o cuadros de choque, con monitores que muestran cómo cambian las variables vitales a medida que avanza la intervención.

La clínica cuenta con diferentes áreas especializadas que permiten cubrir buena parte del espectro asistencial. “Tenemos salas de cuidado intensivo, de urgencias, de hospitalización y de quirófanos, que simulan también la realidad”. En obstetricia, por ejemplo, se entrenan escenarios diversos. “Tenemos simuladores de parto donde se puede hacer un parto normal, uno con distonía o con problemas posparto, como retención de placenta o sangrado obstétrico”.

Pero más allá del acto médico, este nuevo espacio permitirá reproducir dinámicas cotidianas del trabajo en salud. Como cuenta González, tienen “una estación de enfermería para simular cómo es una entrega de turno y cómo es la gestión de esos turnos”.

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También hay salas de consulta externa con pacientes simulados que permiten entrenar habilidades comunicativas y de manejo de situaciones complejas. “Puede ser un paciente tranquilo, violento o no adherido, todos esos escenarios que se presentan en la práctica día a día”.

La inversión para poner en marcha este espacio fue asumida directamente por la universidad, precisa el decano: “En infraestructura, un poco más de 2.000 millones de pesos, y en tecnología, también un poco más de 2.000 millones”.

En total, esta Clínica de Simulación representó una inversión cercana a los 4.000 millones de pesos y, aunque no hubo aliados financieros, la UPB cuenta con convenios internacionales que facilitan la movilidad académica.

Además, no está pensada solo para estudiantes de la UPB. “Este es un escenario que va a cubrir las demandas propias de nuestros estudiantes, pero también tiene el alcance para ofrecer este servicio a las diferentes instituciones y profesionales”. Allí se realizarán cursos de extensión y programas de refrescamiento. “Muy frecuentemente llegan nuevas tecnologías y nuevas alternativas de tratamiento, por eso se montarán escenarios y se entrenará al personal antes de pasar a los pacientes humanos”.