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Microplásticos e infartos: la contaminación ambiental afecta la salud cardiovascular

Investigadores italianos hallan un mayor nivel de microplásticos en el corazón de pacientes infartados.

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hace 1 hora

Los pacientes que sufren infartos presentan niveles más altos de partículas plásticas en la sangre que aquellos diagnosticados de cardiopatía isquémica o cuyos vasos sanguíneos son normales, según los resultados de un trabajo publicado en la revista European Heart Journal.

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Fruto de la colaboración entre investigadores de la Universidad Sapienza de Roma, la Universidad de Verona y la Universidad de Campania Luigi Vanvitelli de Nápoles, el estudio se suma a la creciente evidencia de que la contaminación ambiental afecta a la salud cardiovascular.

Según explica el líder del estudio e investigador de la institución romana, Emanuele Barbato, los microplásticos parecen ser una parte significativa del riesgo cardiovascular que procede de la contaminación ambiental, aunque avisa que todavía se desconoce su importancia en comparación con otros factores mejor reconocidos como el colesterol, la presión arterial o el tabaquismo.

“En nuestro estudio, la presencia de microplásticos en la sangre coronaria –la que irriga al corazón–vino de la mano de valores elevados en marcadores inflamatorios. Estos plásticos dañan el revestimiento de los vasos sanguíneos –el endotelio– y desencadenan una respuesta inflamatoria que promueve la proliferación de células cargadas de grasa que favorece la aterosclerosis”, dice el investigador.

“Una placa inestable tiene más probabilidades de romperse y desencadenar un coágulo que resulte en un ataque al corazón, pero pese a su presencia, es importante decir que los microplásticos no actúan de manera aislada y que la interpretación más razonable es que sean factores que amplifiquen los procesos de inflamación”, puntualiza el experto.

Microplásticos en todas partes

Los microplásticos y los nanoplásticos son partículas minúsculas que se encuentran en muchos lugares del medio ambiente, como en el agua, los alimentos y el aire que respiramos. En los últimos años, los científicos han empezado a detectarlas en tejidos y órganos vitales, lo que ha suscitado preocupación.

Antes se sabía poco sobre si estos compuestos podían estar presentes en la circulación coronaria o si factores como el tabaquismo o la contaminación atmosférica acrecentaban sus presencia.

Para demostrar sus hipótesis, los investigadores estudiaron a 61 pacientes a los que se les había diagnosticado con un infarto de miocardio y se les comparó con personas con cardiopatía isquémica y arterias coronarias normales. Asimismo, tomaron muestras de sangre de los vasos sanguíneos y recopilaron datos sobre su exposición al tabaco y la contaminación del aire.

Los resultados revelaron que el 84 % de los pacientes infartados presentaban valores altos de microplásticos, mientras que el 40 % y el 32 % de casos con cardiopatía isquémica coronaria y arterias normales obtuvieron niveles elevados, respectivamente. El tipo de plástico más común fue el polietileno, que se utiliza habitualmente en envases y productos de consumo.

Por otro lado, los investigadores observaron que la materia plástica circulaba en la sangre que fluye a través de las arterias coronarias, en vez de detectarla en la pared arterial o el tejido de la placa de ateroma.

“En pacientes infartados, el nivel de plástico fue casi el doble del observado en pacientes con enfermedad cardíaca estable. Podemos decir con confianza que estas partículas están presentes y se concentran en la sangre que se irriga al corazón, justo en las arterias donde se producen estos eventos agudos”, dice el investigador.

El tabaco: una vía de entrada

Los antecedentes de tabaquismo también se relacionaron de forma estrecha con la presencia de microplásticos en la sangre y los hallazgos del estudio sugieren que fumar facilita que entren en el torrente sanguíneo a través de los pulmones.

El tabaco fue, de hecho, un predictor independiente de microplásticos detectables y los fumadores tuvieron casi seis veces más de probabilidades de portarlos. Además, se encontraron microplásticos en todos los pacientes infartados con antecedentes de tabaquismo, mientras que ninguno de los pacientes del grupo de control no fumadores los tenía”, afirma Barbato.

Uno de los mecanismos que induce a la entrada de microplásticos es lo que el propio tabaquismo hace a los pulmones. “El humo del cigarrillo daña el revestimiento de las vías respiratorias y debilita a los cilios –diminutos cabellos–y la capa de moco que atrapan y eliminan las partículas inhaladas, lo que genera estrés oxidativo y hace que la barrera protectora se debilite”, informa el experto.

“Con las defensas bajas, estas partículas tienen una mayor capacidad para cruzar desde las vías respiratorias hacia el sistema circulatorio, por lo que el humo no solo es perjudicial por sus toxinas, sino también porque facilita la entrada de microplásticos”, concluye el experto.

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Estos resultados llaman a considerar la contaminación por microplásticos como parte de los determinantes que condicionan la salud. Los investigadores animan a crear políticas que reduzcan la contaminación atmosférica y la exposición al tabaco, aunque exponen que sus resultados no afirman causalidad.

¿Los microplásticos pueden aumentar el riesgo de sufrir un infarto?
El estudio sugiere que los microplásticos podrían contribuir al riesgo cardiovascular al favorecer procesos inflamatorios relacionados con la ateroesclerosis. Sin embargo, los investigadores aclaran que sus resultados no demuestran una relación de causa y efecto, sino una asociación entre niveles elevados de microplásticos y pacientes que han sufrido un infarto.
¿Cómo podrían afectar los microplásticos al corazón y a las arterias?
Según los investigadores, los microplásticos podrían dañar el endotelio, que es el revestimiento interno de los vasos sanguíneos, y desencadenar una respuesta inflamatoria. Esa inflamación favorecería la formación y la inestabilidad de las placas de ateroesclerosis, aunque el estudio indica que estas partículas actúan junto con otros factores de riesgo y no de forma aislada.
¿Qué tipo de microplástico fue el más detectado en los pacientes?
El tipo de plástico encontrado con mayor frecuencia fue el polietileno, un material ampliamente utilizado en envases y productos de consumo cotidiano.