¿El bornout es una epidemia? El 80% de los trabajadores menores de 34 años está en “modo supervivencia”
Un nuevo libro basado en evidencias científicas propone ir más allá del autocuidado convencional y utilizar terapias de aceptación y compasión para reconfigurar la respuesta cerebral al estrés crónico.
El agotamiento laboral o burnout ha dejado de ser un problema de gestión del tiempo para convertirse en una epidemia sanitaria de primer orden. Según encuestas recientes realizadas en Estados Unidos, la prevalencia del burnout ha alcanzado un máximo en seis años, afectando ya en mayor o menor grado al 66 % de los trabajadores, una cifra que llega a superar el 80% en los menores de 34 años.
Esta crisis, lejos de remitir, consolida un escenario donde el estrés crónico ya no solo drena la energía, sino que erosiona la salud de los trabajadores más jóvenes, elevando el riesgo de depresión, enfermedades cardiovasculares e incluso accidentes cerebrovasculares. El fenómeno es especialmente persistente en sectores como la sanidad o la educación.
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En respuesta a esta emergencia, la psicoterapeuta Shaina Siber —exdirectora de Servicios de Psiquiatría en el Centro Médico Montefiore de Nueva York— publica ahora The Beyond Burnout Blueprint, el último de los libros enfocados a este problema al que la investigación médica está prestando cada vez una atención mayor. Siber sostiene que el enfoque tradicional del autocuidado es insuficiente para abordar una crisis reconocida ya incluso por la Organización Mundial de la Salud.
“No podemos confiar solo en las ‘buenas vibraciones’ para salir del agotamiento; no hay suficientes zumos verdes, clases de yoga o masajes en el mundo para someter al burnout mediante el autocuidado”, advierte la autora. Según la experta, incluso el bienestar de unas vacaciones reparadoras suele evaporarse “antes de haber terminado de sacar las cosas de la maleta”.
Desde una perspectiva neurocientífica, el burnout actúa como una patología que reconfigura el cerebro. El estrés prolongado hiperactiva la amígdala —el centro del miedo— mientras suprime la actividad en la corteza prefrontal, responsable de la toma de decisiones y la regulación emocional. Este desequilibrio deja al individuo atrapado en un ‘modo supervivencia’.
“El agotamiento a menudo nos arrastra mentalmente a un viaje en el tiempo: revisitando el pasado, catastrofizando el futuro o desconectando por completo”, señala Siber. Para la investigadora, que ha ejercido en la Facultad de Medicina Albert Einstein, el problema trasciende el cansancio: “Se trata de la erosión del significado, de la conexión y la capacidad de agencia en nuestras vidas”.
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Para revertir este daño, Siber propone integrar herramientas psiquiátricas basadas en la evidencia, como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) o la Terapia Centrada en la Compasión (CFT). Estas técnicas buscan reducir la hiperactividad en la red neuronal por defecto (DMN), las zonas del cerebro vinculadas a esa divagación constante, y mejorar las conexiones entre los centros de pensamiento superior y el procesamiento emocional.
Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Cuáles son los síntomas físicos del burnout?
- Además del agotamiento extremo, el estrés crónico eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y depresión severa debido a la erosión del sistema nervioso.
- ¿Por qué el autocuidado tradicional está fallando?
- Según la experta Shaina Siber, el burnout no es un problema de gestión del tiempo, sino una reconfiguración neurocientífica. Actividades como el yoga o masajes son paliativos, pero no abordan la “erosión del significado” ni la hiperactividad de la amígdala.
- ¿Qué sectores son los más afectados por el agotamiento laboral?
- Históricamente, la sanidad y la educación mantienen los índices más altos de prevalencia, aunque en 2026 se ha visto un aumento crítico en el sector tecnológico y de servicios.