FIFA enfrenta demanda por US$25 millones por tapar un mural que llevaba 27 años en Texas
El artista Robert Wyland demandó a la FIFA por US$25 millones tras cubrir con pintura su emblemático mural de ballenas en Dallas, Texas; otra polémica que rodea al Mundial.
Comunicadora social de la Universidad Católica Luis Amigó, con experiencia en la Gobernación de Antioquia (Casa Antioquia, Bogotá) y en Alianza Team. Actualmente vinculada a El Colombiano. Apasionada por la comunicación digital y las narrativas con impacto social.
El artista ambientalista Robert Wyland, conocido profesionalmente solo como Wyland, demandó a la FIFA y a las empresas propietarias y administradoras de un edificio en Dallas, Texas, luego de que un mural suyo de ocho pisos de altura fuera cubierto con pintura azul sin su autorización.
El artista, de 69 años y radicado en los Cayos de Florida, es considerado uno de los muralistas ambientalistas más reconocidos de Estados Unidos. Durante décadas ha pintado gigantescas escenas marinas como parte de su serie “Whaling Walls”, un proyecto que ha llevado ballenas, delfines y otra fauna oceánica a fachadas de edificios en varias ciudades del mundo con el propósito de crear conciencia sobre la conservación de los océanos.
De acuerdo con ESPN, la demanda presentada ante un tribunal federal de Texas, reclama la suma de 25 millones de dólares y sostiene que la intervención destruyó una obra considerada un símbolo de la ciudad. Según el documento judicial, para el 18 de mayo la mayor parte del mural ya había desaparecido bajo una nueva capa de pintura.
El mural conocido como ”Ocean Life” o ”Whaling Wall 82”, fue realizado por Wyland en 1999 como parte de una serie de 100 obras dedicadas a crear conciencia sobre la contaminación de los océanos. Con unos 25 metros de altura, se convirtió en uno de los favoritos del artista y, con el paso de los años, también en un referente para los habitantes de la ciudad.
La pieza mostraba una escena repleta de vida marina y, según la demanda, se había convertido en un “hito cívico” para Dallas. Aunque el tiempo había desgastado sus colores y comenzaban a aparecer grietas en la pintura, Wyland tenía previsto restaurarlo.
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Sin embargo, esos planes cambiaron de un momento a otro. Mientras trabajaba en su estudio, su asistente entró para darle una noticia inesperada. “Me dijo que alguien la había llamado para decirle que iban a blanquear la pared, o a pintarla de azul, supongo. Me quedé de piedra. Me pilló totalmente desprevenido”, relató Wyland en entrevista a The Guardian.
Poco después comenzaron a circular fotografías en redes sociales que mostraban cómo la obra desaparecía bajo una capa de pintura azul. Ni el artista ni los miembros de su fundación entendían qué estaba ocurriendo.
¿La razón para cubrirlo? El Comité Organizador de la Copa Mundial de la FIFA en el Norte de Texas explicó en mayo, en declaraciones a un medio local, que el mural sería reemplazado por una nueva obra para “celebrar y generar entusiasmo de cara a la próxima Copa Mundial de 2026”.
Sin embargo, cuando ESPN consultó sobre el caso, el comité organizador prefirió no hacer comentarios. La FIFA, por su parte, tomó distancia de la controversia y respondió al medio deportivo: “La FIFA no tiene absolutamente ninguna participación en este asunto y remite todas las consultas al respecto al comité de la ciudad anfitriona”.
Pero Wyland sostiene otra versión. En la demanda asegura que nunca autorizó la eliminación de la obra y que la intervención violó una ley federal estadounidense que protege las obras de arte de reconocimiento público frente a su destrucción, salvo que el artista haya firmado una renuncia expresa. Según el expediente, ese documento jamás existió.
“Dallas y Wyland merecían algo mejor”, señala la demanda, que califica la desaparición del mural como una tragedia tanto para el artista como para la comunidad.
Lejos de dar por perdida la batalla, Wyland asegura que llevará el caso hasta las últimas consecuencias: “Esto es una historia de David contra Goliat, sin duda”, dijo el artista a The Guardian.
“Son una organización multimillonaria, y yo soy un artista independiente con una pequeña fundación. Pero les digo, eligieron al artista equivocado y la obra equivocada. No voy a quedarme de brazos cruzados y permitir que se salgan con la suya”, afirmó. Ahora el futuro del emblemático mural queda en manos de la justicia estadounidense.
*Redacción con información de medios internacionales
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