Mientras Medellín celebraba su premio Guiness por recoger la mayor cantidad de huellas de animales durante una campaña contra el uso de pólvora, Iván Bedoya recibía la mejor noticia de su vida: después de 30 años, su fábrica de voladores y papeletas recibió el permiso del Ministerio de Defensa para operar legalmente.
La empresa, conformada por cinco ranchos de madera y un cuarto de adobe conectados por un camino de piedras, está a menos de una hora de Medellín y da empleo a 30 personas de la vereda Salinas, del municipio de Caldas. “Sin duda este es el lugar con más pólvora por metro cuadrado en Antioquia”, dice Bedoya mientras juega con los restos de carbón y nitrato que se acumulan en sus uñas.
El dato lo ratifica Carlos Andrés Carvajal, vocero...