<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
x
language COL arrow_drop_down

Entre los bloqueos en la vía a la Costa Atlántica se apagó la vida de Julián

El joven de 16 años no recibió atención asistencial a tiempo por las protestas. Luego de cuatro días y de cuantiosas pérdidas económicas, la Gobernación anunció el cese del bloqueo.

  • El cuerpo de Julián Jaramillo fue llevado hasta su casa en un camión de carga. Por su parte, los bloqueos estuvieron activos hasta el cierre de la tarde de ayer. FOTOS carlos velásquez
    El cuerpo de Julián Jaramillo fue llevado hasta su casa en un camión de carga. Por su parte, los bloqueos estuvieron activos hasta el cierre de la tarde de ayer. FOTOS carlos velásquez
  • Familiares y amigos lloran la partida de Julián Jaramillo. FOTO: Carlos Velásquez
    Familiares y amigos lloran la partida de Julián Jaramillo. FOTO: Carlos Velásquez
  • Ayer en la tarde aún había bloqueos. FOTO: Carlos Velásquez
    Ayer en la tarde aún había bloqueos. FOTO: Carlos Velásquez
25 de septiembre de 2022
bookmark

Con la firma de un documento de siete puntos, los manifestantes del Bajo Cauca y los gobiernos nacional y departamental llegaron anoche a un acuerdo que puso fin a los bloqueos en la troncal que conduce a la Costa Atlántica. La zona estuvo en jaque durante cuatro días, desde el miércoles pasado, cuando cerca de 200 mineros se tomaron la vía en el sector Guarumo, entre Caucasia y Cáceres. Además de las pérdidas económicas y las filas de camiones por el bloqueo del paso, el episodio costó una vida: la de Julián Jaramillo Carvajal, un joven de 16 años.

Mientras en la tarde de ayer seguían los bloqueos en diversos puntos de la carretera, en una humilde casa del barrio Buenos Aires, en el corregimiento El Doce de Tarazá, era velado el cadáver de Julián, un joven que tuvo un accidente en una motocicleta y que, por causa del bloqueo, no pudo ser asistido a tiempo. Al parecer, se impidió el paso de una ambulancia.

Familiares y amigos lloran la partida de Julián Jaramillo. FOTO: Carlos Velásquez
Familiares y amigos lloran la partida de Julián Jaramillo. FOTO: Carlos Velásquez

Tenía 16 años, estaba en el grado once en la institución educativa La Inmaculada, del Doce, y combinaba sus estudios académicos con un curso de mecánica automotriz en el Sena de Tarazá. Era el menor de la casa. “Julián era el niño, era algo vanidoso, pero una persona maravillosa, que me deja los mejores recuerdos”, dijo María Carvajal, su madre, una mujer de 35 años, tímida y sumida en el dolor por la muerte de su hijo.

Hacia las 3:30 de la tarde de ayer, el féretro por fin llegó a su casa en Buenos Aires. Fue llevado en una camioneta para cargar materiales, una escena poco común y que refleja la humildad y la pobreza que caracteriza a esta familia del Bajo Cauca. Afuera de la casa, “el carro funerario” fue recibido por varios familiares, vecinos y compañeros de colegio.

Su padre, Julio Jaramillo, también muy corto de palabras, dijo en una frase lo que para él era su hijo, lo que significa su partida. “Era un niño muy educado, muy buen hijo, y tenía muchos sueños”.

Cristian Roldán, su mejor amigo y confidente en el colegio, tras recostarse unos minutos en el féretro antes de que lo bajaran del camión, lo recordó como alguien sereno, serio y reservado. “Le decíamos el flaco, jugaba voleibol y era el mejor compañero y más solidario del colegio. Los domingos salíamos con las amigas, la pasábamos bien”. A su lado, lloraban él, otra amiga de Julián, llamada María, y algunos compañeros del colegio.

Ayer en la tarde aún había bloqueos. FOTO: Carlos Velásquez
Ayer en la tarde aún había bloqueos. FOTO: Carlos Velásquez

Bloqueo impidió salvarlo

Sobre el accidente en el que perdió la vida, todos los relatos coinciden en que Julián iba en su moto y chocó contra uno de los troncos que fueron atravesados en la vía. Su madre no se atreve a decir si preciso, en ese momento, se obstruyó el paso de una ambulancia para asistirlo.

“Yo no estaba allá, entonces no lo puedo asegurar. Sé que lo llevaron en un carro particular a Valdivia, en el hospital lo atendieron bien, pero allí le dio un paro respiratorio y lo reanimaron. Lo iban a trasladar a Medellín, pero a los diez minutos le dio otro paro y se murió”, contó.

En voz baja, sin comprometerse diciendo nombres, muchas fueron las voces de rechazo ante lo ocurrido con Julián. Incluso, en los mismos sitios de bloqueo. “Él era todavía un niño. Eso no debió pasar porque lo humanitario está por encima de todo”, expresó una joven que asistía a las manifestaciones de ayer.

En la velación no hubo presencia de las autoridades municipales y judiciales, tampoco estaba la Policía: la familia sintió la soledad de su drama. Entre tanto, en los bloqueos de la carretera solo había dudas entre los mineros. Nelson Altamiranda, uno de los líderes, expresó que las protestas no pararían si la Policía y el Ejército continuaban quemando sus pequeñas dragas. “¿Qué hace un joven cuando ve que a su padre le queman la herramienta que les da el sustento? Piensa en irse al monte”, dijo.

Hasta que hubo acuerdo

Rubén Darío Gómez, secretario general de Conalminercol, informó que en el día hubo diálogos entre los líderes mineros, la Gobernación de Antioquia, la Nación y la Fuerza Pública. Aunque en principio se dijo que no hubo soluciones prácticas al problema, porque no se estaba llegando a un consenso entre las partes, sobre las 5:00 de la tarde el gobernador Aníbal Gaviria anunció el levantamiento de los bloqueos en la troncal.

La noticia vino acompañada de un documento, en el que el mandatario departamental expuso los puntos acordados con los líderes de las manifestaciones.

En el texto –del que figuraron como garantes la senadora Isabel Zuleta y el representante John Jairo González, además de la Defensoría del Pueblo– se plasmó el compromiso de suspender los operativos policiales contra las minidragas (de seis y ocho pulgadas) y pequeños motores –una de las causas de los disturbios–.

Lo anterior, se lee en el documento publicado por el gobernador, hasta que se cree un protocolo que permita la identificación y caracterización de las tecnologías y las sustancias químicas utilizadas en la minería de la región.

También se asumió el compromiso de acompañar a los mineros de la zona en los trámites para formalizar sus trabajos y solicitar la titulación. En ello deberán intervenir el Ministerio de Minas y Energía, la Agencia Nacional de Energía y la Gobernación de Antioquia.

En paralelo, luego del anuncio, a la zona llegaron mineros y cargueros de otras zonas del Bajo Cauca, en una extensión del drama y del problema que, dijo Gómez, escaló porque el Gobierno no actuó a tiempo para pararlo. Desde el miércoles pasado, fueron 1.200 los transportadores afectados. Además de las multimillonarias pérdidas materiales para el transporte de carga: 30 camiones fueron saqueados.

Y lo que, sin duda, fue lo más grave: hubo una víctima mortal. Al joven Julián Jaramillo, un adolescente que soñaba con ser mecánico para darle una mejor vida a sus padres, la muerte se le atravesó en uno de los puntos de bloqueo. Allí su familia recordó la fragilidad de la vida: lo fácil que es soñar y lo difícil que es cumplirlo todo.

Te puede interesar

El empleo que busca está a un clic

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

Acepto el tratamiento y uso del dato Personal por parte del Grupo EL COLOMBIANO*