<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">

¿Qué debe hacer Medellín para romper la herencia del narcotráfico?

  • El foro #MedellínEsMás que narcotráfico se realizó ayer en el auditorio del Hospital General. Ingreso era gratuito con previa inscripción, FOTOs MANUEL SALDARRIAGA
    El foro #MedellínEsMás que narcotráfico se realizó ayer en el auditorio del Hospital General. Ingreso era gratuito con previa inscripción, FOTOs
    MANUEL SALDARRIAGA
Por DIEGO ZAMBRANO BENAVIDES Y JUAN DIEGO ORTIZ JIMÉNEZ | Publicado el 11 de junio de 2019

Después de que Medellín alcanzara su esplendor industrial en los 60, el castillo de naipes se derrumbó y llegó el tiempo de la debacle, la época más oscura de la historia por cuenta de la guerra contra los carteles de la droga.

A propósito, ayer en el foro #MedellínEsMás que narcotráfico, organizado por EL COLOMBIANO, se debatió la pregunta de cómo desligarnos, de forma definitiva, de la cadena que aún nos ata al imperio de la ilegalidad, el mismo que hizo escombros y alteró los valores del pueblo montañés que había vencido el aislamiento del resto del país y la compleja topografía.

Esa gesta la había descrito el oidor Real Juan Antonio Mon y Velarde (1747-1791), quien afirmó que la extrema pobreza en la que emergió el pueblo antioqueño le había impuesto hábitos de economía, de orden y frugalidad, indispensables para enriquecer una comunidad.

El escritor bogotano Álvaro Mutis dijo en el 70, por su parte, que Antioquia ha tenido en Colombia la capacidad de alcanzar las más grandes cimas, pero también ha debido conocer los más grandes fracasos, en síntesis, una cultura preocupada por las victorias como elemento que plantea la exigencia permanente de su vida.

El punto de quiebre

El historiador Jorge Orlando Melo contó que Medellín fue una ciudad tranquila desde la época colonial hasta los 50, vista como un paraíso porque era un pueblo más de comerciantes que de propietarios.

Incluso, en esa primera mitad del siglo XX se puso en marcha la idea de modernizar la ciudad con la implementación de los servicios públicos, la creación de barrios para los obreros y de un tranvía eléctrico para transportarlos.

Para Anacristina Aristizábal Uribe, periodista y autora del libro “Medellín a oscuras, ética antioqueña y narcotráfico”, además de la llegada masiva de desplazados del campo, que no tuvieron atención del Estado, también jugó en contra la caída de la industrias en los 70 y una crisis religiosa porque el discurso desde los púlpitos empezó a sonar vacío. “En ese campo emergió el tráfico de drogas. El dinero se convirtió en un fin”, acotó.

Citó al sociólogo Alberto Mayor Mora que en 1984 escribió: “No solo parecen haberse agotado sus minas, comercio e industrias, sino su parte más preciada de la herencia: su moralidad”.

Romper la rueda

El pico del desangre fue 1991, cuando Medellín registró 7.273 asesinatos, una tasa de 266 homicidios por cada 100.000 habitantes, lo que la situó como la ciudad más violenta del mundo. La capital antioqueña sufrió transformaciones y logró bajar el número de muertes violentas (la tasa de asesinatos proyectada para 2019 es 22,68) pero los ponentes coincidieron en que los problemas siguen latentes.

Gilmer Mesa, filósofo y autor del libro “La cuadra”, dijo que tenemos que “darnos la pela” por las discusiones pendientes en nuestra sociedad. “Nos volvemos a hacer la pregunta porque la falta de oportunidades no se ha superado y los problemas de los 80 y 90 siguen vigentes. La discusión debe darse sobre la ilegalidad”.

El alcalde Federico Gutiérrez Zuluaga reconoció que todavía persisten problemas que se gestaron durante décadas de ilegalidad. “Debemos volver a la esencia, a la familia, a la educación y a las oportunidades para los jóvenes. Medellín ha evolucionado en lo físico pero, ¿qué tanto nos hemos transformado de puertas para adentro?”, cuestionó.

Mencionó que en el Aburrá se asienta el 43% de los Grupos Delincuenciales Organizados del país y que hoy hay más droga de la que había en los 80. “En todas las sociedades hay gente que actuó mal, no creo que tengamos ADN de maldad, somos más los ciudadanos honestos”, anotó.

Martha Ortiz, directora de EL COLOMBIANO, expresó que “para resolver los problemas hay que diagnosticarlos. Por difícil que sea, es un deber de cada uno hacerlo. ¿Cómo convencer a toda la sociedad de que el cambio es necesario? Porque es conveniente encontrar otras salidas”, citando a Leoluca Orlando, alcalde que combatió la mafia siciliana de Palermo (Italia).

El papel de las víctimas

La persecución de los violentos a la justicia y el periodismo también fueron parte de la conversación durante el foro.

La escritora Azucena Liévano recordó que, como ella, los reporteros se enfrentaron al flagelo del secuestro, lo cual frustró el deseo por entregar noticias, o se hacía con temor.

“Sin embargo, creo que no se apagaron las ganas de hacer nuestro trabajo y con todo lo vivido, ahora se trata de pasar la página sin olvidar”, dijo.

Desde la reportería de calle, Carlos Mario Correa, quien enfrentó al poder del narcotráfico escondido durante sus tiempos de corresponsal de El Espectador, también indicó que, aunque nunca se detuvo en su trabajo, sintió que la violencia obligó al periodismo a minimizarse y ocultarse para blindarse del hostigamiento criminal.

Medellín vivió una época en la que los reporteros fueron testigos, espectadores y redactores de la barbarie. “Creo que una de las lecciones que nos dejó ese periodo es que debemos buscar un lenguaje diferente para las nuevas generaciones, que a través de las palabras se maneje un tono que no dé impunidad a quienes nos hicieron y nos hacen tanto daño”, expresó.

Carlos Mario Zuluaga Valencia, hijo del magistrado Gustavo Zuluaga Serna, indicó que la justicia también fue silenciada cuando destapó la fechada que mantenían los narcotraficantes, como en el caso de su padre con el auto de detención a Escobar.

“La cultura de los antivalores son la bitácora con la que actúan los negocios ilegales, y a esos debemos enfrentarlos sin claudicar”, sentenció.

Contexto de la Noticia

Paréntesis CONTAR LA HISTORIA DESDE OTRO ÁNGULO

El año 1989 fue uno de los más violentos con los ataques que emprendió Pablo Escobar contra la institucionalidad. Magistrados, jueces, periodistas, policías, políticos y ciudadanos de a pie fueron blanco de sus actos. Con #MedellínEsMás queremos reescribir la historia resaltando el valor de las personas que, con heroísmo, lo enfrentaron y sobrevivieron a su guerra. En cada fecha conmemorativa, a lo largo del año, estamos publicando un informe especial para no olvidar a aquellos que cayeron con las bombas o las balas de la mafia, destacando los valores que nos han permitido crecer como sociedad. Próxima entrega: 2 de julio, 25 años del asesinato de Andrés Escobar.

- Protagonistas

Image
Federico Gutiérrez
alcalde de medellín
“Todavía persisten muchos problemas que nos generaron tantas décadas de ilegalidad, debemos reconocer esa historia dura que vivimos y sufrimos porque aún hay factores de riesgo que pueden repetir la historia. Se generaron cócteles muy peligrosos por las desigualdades profundas y la permisividad de los sectores sociales. La educación y la familia son fundamentales en el camino de recuperar los valores, el punto de encuentro debe ser que la sociedad quiera eliminar la violencia y todas sus manifestaciones”.
Image
anacristina aristizábal uribe
PERIODISTA Y MAGÍSTER EN FILOSOFÍA
“El narcotráfico en Antioquia es el resultado de la conjunción de varios fenómenos coyunturales. Esa historia se sigue presentando, ya no con el mismo escándalo de los 80 sino con bajo perfil. Se dejan ver los valores de familia, religión y trabajo pero en la sombra se practican otros valores que acompañan las últimas decisiones, como poder y riqueza. La pregunta es: ¿Los valores del antioqueño fueron cambiados por el narcotráfico o ya estaban cambiados y por eso el narcotráfico llegó con tanta fuerza?”.
Image
jORGE oRLANDO MELO
Filósofo e historiador
“Entre el 50 y el 70 se empezó a enredar el propósito de formar una ciudad moderna, con manuales de urbanismo y barrios planificados. Primero, empezó a crecer el desempleo y aumentaron las invasiones de desplazados que venían del campo. La ciudad se llenó de tugurios y empezó a crecer gradualmente la violencia. En 1975 aparece el narcotráfico, uno de los puntos de quiebre. Medellín requiere un gran diagnóstico de las causas de la violencia que vive hoy, no es claro ahora cuál es la raíz”.
Image
JORGE OSPINA DUQUE
Médico psiquiatra de la u. de a.
“Los valores de pujanza, disciplina, laboriosidad y familia también fueron las banderas de los narcotraficantes. Se ha validado la cultura del todo vale y de la legalidad acomodada. La mirada debe estar puesta sobre cómo rescatar valores ancestrales como el trabajo decente, la honestidad y la palabra, y en desarrollar valores posmodernos como lo claman las nuevas generaciones. Se debe promover una moral que tenga como bandera el respeto por uno mismo, por el otro y por la norma”.
Image
Róbinson Posada
El Parcero del Popular No. 8
“El problema del narcotráfico afectó a todos, no solo a las comunas populares de Medellín. Los jóvenes de estos barrios nacimos con la respuesta ‘No’ en el cuello, siempre nos dijeron ‘No’ a todas las preguntas y peticiones que hacíamos. El ‘Sí’ lo daban en las esquinas. Nos educaron a punta de golpes. Donde termina el adoquín arrancan las historias de los barrios que también son Medellín. El joven debe empoderarse y salir adelante a través de oportunidades para sus proyectos de vida”.
Image
Azucena Liévano
periodista secuestrada por los extraditables
“Estuve tres meses y medio privada de la libertad por el grupo de narcotraficantes que se hacía llamar ‘Los extraditables’. Nos engañaron porque nos ofrecieron una entrevista con Manuel El Cura Pérez del Eln. Vimos frustrados nuestros deseos de lograr una noticia pero fuimos los protagonistas de la nuestra. El secuestro marcó mi vida pero me mostró la fortaleza en la adversidad. Uno tiene que llorar, ¿por qué no? Yo terminé pasando la página pero no olvido lo que pasó, no me quiero sentir víctima”.
Image
Carlos Mario Correa
excorresponsal de El Espectador
“Realizaba mi labor como incógnito, no tenía carné y hasta hice pinitos como contador público para que no me siguieran. Cerré por última vez la sede del periódico que quedaba en el barrio Prado, después operamos de forma clandestina en cinco sedes. Nos amenazaron y nos persiguieron todo el tiempo. Aún sueño que camino sobre vidrios rotos que dejaron los atentados. Me cuesta ponerme en la mitad, como víctima. No me asumo como tal, siempre tuve una vocación salvaje por el periodismo”.
Image
Juan Carlos Tabares
Corporación Picacho con Futuro
“La ciudad estigmatizó los barrios populares y aún se carga con ese estigma. Nosotros también empezamos a narrar historias diferentes a las de violencia y dolor que se habían normalizado. Empezamos a contar otros relatos: grupos musicales, madres comunitarias, grupos deportivos y sociales, que todos los días luchan por frenar fenómenos de violencia. La ciudad se sigue pensando desde los jóvenes, pero no se les escucha. El secreto está en que ellos se sientan partícipes en los procesos”.
Image
gilmer mesa sepúlveda
Filósofo, docente y escritor
“El narcotráfico les dio músculo financiero a aquellos que nunca lo habían tenido y les enseñó cómo gastar la plata. Logró redistribuir la riqueza en una población que siempre estuvo por fuera de la esfera estatal. Eso lo aprovecharon los narcos para darle valía a un sector que nada había tenido. Está relacionado, no tanto con la pobreza, sino con la falta de oportunidades que el narco sí ofrecía. La ciudad no es la misma de los 80, pero seguimos hablando del tema porque los problemas no se han resuelto”.
Image
Carlos Mario Zuluaga Valencia
hijo de un magistrado asesinado por el cartel
“Mi padre, Gustavo Zuluaga, fue magistrado del Tribunal Superior de Medellín. Fue asesinado el 30 de octubre de 1986 por el cartel de Pablo Escobar, porque fue el primero en dictar auto de detención sin beneficio de excarcelación para el capo, que era representante suplente a la Cámara. Con esto le levantan la inmunidad parlamentaria y Escobar entra en la clandestinidad. Lara Bonilla apoyó la decisión de mi padre y se desata la narcoguerra. Mi papá prefirió morir antes que claudicar”.
Diego Zambrano Benavides

Periodista de la Universidad de Antioquia interesado en temas políticos y culturales. Mi bandera: escribir siempre y llevar la vida al ritmo de la salsa y el rock.

Juan Diego Ortiz Jiménez

Redactor del Área Metro. Interesado en problemáticas sociales y transformaciones urbanas. Estudié derecho pero mi pasión es contar historias.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Notas de la sección