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¿Qué debe hacer Medellín para ser el mejor vividero de Colombia?

  • Smart Cities calificó a Medellín como uno de los mejores vivideros de Latinoamérica. FOTO ARCHIVO
    Smart Cities calificó a Medellín como uno de los mejores vivideros de Latinoamérica. FOTO ARCHIVO

Smart Cities calificó a Medellín como uno de los mejores vivideros de Latinoamérica, no obstante este estudio, realizado en 234 ciudades del mundo, dividió opiniones entre los ciudadanos de la capital antioqueña porque, pese a la gran evolución que ha tenido la ciudad, hay aspectos relacionados con la seguridad, la equidad y lo social que generan inquietud en la ciudadanía.

De cara a los nuevos retos que se imponen con el inicio de un nuevo gobierno municipal, se plantea la pregunta del cómo mejorar los índices de la ciudad en esos indicadores que tienen falencias. Expertos consultados por elcolombiano.com coinciden en destacar el trabajo de las administraciones, pero ponen la mira en tres elementos básicos sobre los que se debería enfocar el electo alcalde Federico Gutiérrez.

Jorge Giraldo, decano de la Escuela de Ciencias y Humanidades de la Universidad Eafit, asegura que “en el informe Medellín cómo vamos, la ciudad está bien en necesidades humanas básicas, como son los servicios públicos, la cobertura en educación y las opciones de transporte”, señaló.

Sin embargo, agrega Giraldo, la ciudad tiene falencias como las oportunidades de empleo y la calidad de la educación. “Además hay tres elementos sobre los que tendrán que trabajar arduamente las nuevas autoridades si quieren marcar diferencia frente a otras administraciones: ambiente, movilidad y seguridad”, concluye Giraldo.

Medio ambiente

Un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud, OMS, indica que el aire de Medellín es el más contaminado del país junto con el de Bogotá, entre otras cosas debido a la ubicación geográfica de Medellín que está en medio de un cañón de montañas en el que no fluye el aire, al casi un millón de vehículos (motos y carros), de acuerdo con la Secretaría de Movilidad y a la industria.

Datos recogidos por el laboratorio de calidad del aire de la Universidad Nacional, durante el 2014, en la estación del Museo de Antioquia, arrojaron que fueron 40 los días del año en que la medición de material particulado PM2.5 (mezcla compuesta por diminutas partículas y gotas que se encuentran suspendidas en el aire y que penetran las vías respiratorias) excedió al límite permitido por la norma (50 microgramos por metro cúbico) dato que preocupa teniendo en cuenta que en 2013 los días que la medición superó la norma fueron solo diez. Casi todos tienen responsabilidad: carros, motos, camiones, buses y taxis. Todos menos los caminantes y las bicicletas.

Este panorama, dijo Giraldo, es uno de los elementos más preocupantes y al que no se le ha prestado la atención necesaria para su manejo. “En el caso del aire hay tres fuentes principales de contaminación: las emisiones industriales, la construcción, siendo uno de los factores más complejos con el boom que se vive en Medellín y de otro lado está el tráfico automotor. Hay normativas para ellos, pero por ejemplo en el caso de la construcción no se cumple en absoluto y se siguen construyendo edificios como si estuviéramos en el siglo XIX”, precisó el experto.

Movilidad

Para que Medellín de verdad sea el mejor vividero de Latinoamérica tendrá que aprender mucho en el tema de movilidad. Así lo precisó el politólogo David Roldán quien hizo énfasis en que más allá de las quejas por parte de la comunidad que exige más vías, en lo que verdaderamente tiene que enfatizar es en la cultura vial.

“Va en dos sentidos: el primer sentido es un cambio del comportamiento en el espacio público vial, que se respeten las normas de tránsito. Y el otro aspecto, en una integración con las alcaldías del área metropolitana en las que se establezca una campaña interempresarial en la que se adecúen hábitos en el uso del transporte público”, explicó Roldán.

Y es que más allá de las adecuaciones y trabajos que realizan las administraciones en el tema de la infraestructura, lo que verdaderamente es importante es la actitud de los ciudadanos, agregó Giraldo, que no respetan los semáforos, las cebras y en general las señales de tránsito. “Yo he sido muy crítico con la actual administración en el tema de tránsito, porque creo que ha habido una laxitud en la aplicación de las normas, acá la autoridad de tránsito se volvió una cámara y una fotomulta, pero se ha perdido capacidad de regulación por parte de la autoridad de tránsito en temas como la moto por ejemplo, en el cual la legislación permite que cualquier persona compre una”.

(Lea aquí: Lo que le falta a Medellín para una cultura de la bicicleta).

Seguridad

Uno de los indicadores más preocupantes para la ciudadanía sigue siendo el de la seguridad en las calles de Medellín. El miedo por las altas tasas de hurtos y otros flagelos relacionados con la inseguridad son el lado flaco en la intención de ser una ciudad óptima en todos los aspectos para vivir.

La situación se refleja en la encuesta de percepción ciudadana Medellín Cómo Vamos, en la que el 19 % de los encuestados aseguró sentirse inseguro en la ciudad, y otro 12 % confirmó haber sido víctima de algún delito que, en la mayoría de los casos, fue precisamente el hurto.

Entre enero y septiembre de 2015, se registraron en la ciudad 5.575 casos de hurtos, que es cuando se toman los objetos sin necesidad de violencia; 1.812 más que en igual período de 2014. En el 49 por ciento de los casos de 2015 la modalidad usada por los criminales fue el atraco; seguida por el factor de oportunidad, con 32%; el raponazo, con 9,8 % y el cosquilleo con 8,4 %.

“En Medellín hoy, el principal problema de seguridad está en los temas del comportamiento ciudadano. La gran fuente de los homicidios hoy no es el crimen organizado, la mayor cantidad de las muertes se la están produciendo ciudadanos comunes y corrientes, en palabras caricaturescas y sínicas el problema del homicidio en Medellín no son los malos, sino los buenos. No son los grandes capos que habían antes, sino ciudadanos armados que matan en momentos de rabia, por eso el crimen se concentra en los fines de semana, entre viernes y domingo, los días de descanso y en fechas especiales como el día de la madre y amor y amistad”, concluyó Giraldo.

Espacios públicos

Este es otro tema en el que Medellín se raja, aunque hay toda una polémica alrededor de la puesta en marcha de la megaobra de Parques del Río, expertos indican que la ciudad cada día se convierte más en un territorio de urbanizaciones cerradas que se apartó del disfrute de los espacios públicos como los parques para concentrarse cada día más en centros comerciales.

Medellín es cada vez menos una ciudad y cada vez más un conjunto de unidades residenciales cerradas, donde la ley está estipulada con acuerdos de convivencia y dirigida por juntas administradoras. La convivencia social donde todos nos sentimos parte de una ciudad, nos encontramos en sus parques, sus calles, en su espacio público es cada vez más reducida y se lleva cada vez más a lo estrictamente comercial. Entonces nuestra cultura ya no se encuentra en los espacios públicos y cada vez más sucede en los centros comerciales. Estas dos cosas están desplazando toda la propuesta de convivencia de la ciudad. Los niños ya no se encuentran en parques porque ya lo tienen interno, el espacio de socialización es privado”, afirmó Sergio Restrepo, director del Teatro Pablo Tobón Uribe.

Del mismo modo, Daniel Carvalho, urbanista de Urbam de Eafit, afirma que a los espacios públicos de Medellín les falta un mejor diseño y sobre todo un mejor contenido. “Los parques de Medellín además de ser descuidados en su infraestructura son parques que carecen de contenido. Ir a un parque no puede ser solo sentarse ahí y ver los pajaritos, sino que tiene que ser un lugar donde suceden cosas interesantes. Donde hay actividades culturales y deportivas. En la ciudad hay una gran cantidad de actores culturales que están buscando espacios para mostrar su talento. Eso mejoraría la apropiación por parte de la ciudadanía. En este momento hay gente todavía preguntándose en si se tuvo que hacer o no Parques del Río, nuestro debate debería ser en este momento que contenido le vamos a dar a Parques del Río, eso sería un espacio deportivo y cultural exitoso”, afirma Carvalho.

Oferta cultural

Otro de los temas que entran en debate es si tenemos o no una buena oferta cultural. Expertos afirman que aunque la administración se ha esforzado en mantener una amplia oferta con eventos como la Fiesta del Libro, la Fiesta de las Artes Escénicas, el Festival Medellín de Jazz, el Festival de Altavoz, por mencionar algunas, la tradición del antioqueño no es del deleite sino del trabajo.

“Medellín tiene en esto un problema histórico, pues no somos una cultura del deleite. Nosotros creemos que la producción y el crecimiento económico es un asunto medio sagrado y no tenemos la cultura de degustar una buena comida, una buena obra de teatro, el cine, un buen vino y lo que realmente terminamos haciendo es consumiendo el material necesario para mantener la energía de un cuerpo que tiene que trabajar. Y gastamos un buen número de horas muy alta en ese asunto de acumular el dinero para la vida”, cuenta Sergio Restrepo, director del Teatro Pablo Tobón Uribe.

Y agrega “nos gastamos la vida trabajando para ir a pagar todas las cuentas. Cada uno de esos gastos se convierte en pedacitos de la vida de cada uno de nosotros. Somos una sociedad cansada no queremos ir a un teatro o al cine para que se nos cuestione, no queremos leer un libro difícil porque no encontramos deleite. Si no queremos hacer eso menos pagar para hacerlo. Esa historia de trabajar, trabajar y trabajar nos ha llevado a vivir así. Y aunque la Alcaldía ha mantenido una oferta muy grande en materia cultural esta no podría sobrevivir si le quitas ese apoyo, porque el sistema no es capaz de mantenerse”, explicó.

Cultura ciudadana

Gregorio Henríquez, antropólogo e investigador de problemáticas urbanas, afirma que la cultura Metro es algo que se debería replicar a todos los ámbitos de la vida en Medellín, que se debería implementar en los parques, las calles, el transporte público y todos los espacios donde se encuentran las personas.

“Faltaría precisamente eso, lograr construir la cultura ciudadana, porque hasta ahora hemos hecho el esfuerzo de aplicar este tema en el Metro, que es uno de los ejemplos que debemos replicar y trasmitir al resto de la ciudad. Sería un éxito que todo lo que se ha logrado implementar en el Metro, se pudiera llevar a cabo en el tema de parques, calle, transporte público. Así se reforzaría lo que tanto queremos mostrar de una ciudad cívica, solidaria y educada”, afirmó Henríquez.

Para el investigador la cultura ciudadana es algo que se nos debe enseñar desde niños y debe venir soportado por una autoridad que haga cumplir las leyes. “La cultura ciudadana es algo que se va trasmitiendo desde los más pequeños, entonces creo que es algo que debería estar más metido desde los colegios y jardines infantiles, para que se conozca la ciudad y se respete. Y que además el ciudadano se sienta protagonista de esa cultura ciudadana. Pero todo esto debe venir planteado desde la parte administrativa. No es solo decirle al ciudadano que queremos que haga sino entregarle esa pedagogía de ciudad y que haya una autoridad que haga cumplir las normas y que haya sanciones”, explica Henríquez.

Por último, agregó que hay que copiar lo bueno de otras ciudades latinoamericanas y también de colombianas que trabajan por la cultura de sus ciudadanos. “Hay ciudades como Manizales donde escuchar el pito de un vehículo es raro y otras ciudades donde las personas respetan los espacios de cada quien, donde hay silencio. Medellín es una ciudad demasiado bulliciosa, la gente no respeta ni el espacio íntimo del otro. Nos falta un proceso muy largo para construir eso. Temas como el respeto al peatón o el manejo de las basuras. Eso llama mucho la atención cuando viene gente a la ciudad de Medellín, de cómo las personas arrojan todavía basuras a la calle, dejan escombros en vía pública, hace sus necesidades fisiológicas en espacios públicos”, concluyó.

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