¡Vamos por donde es, Verde!

Por Sebastián Aguirre Eastman
@aguirresebas

Sebastián Gómez es uno de los jugadores de mayor regularidad este año en Nacional. Foto cortesía @nacionaloficial

Sebastián Gómez es uno de los jugadores de mayor regularidad este año en Nacional. Foto cortesía @nacionaloficial

Tanto hemos ganado en los últimos ocho años (2011-2018), que parecería improbable que cualquier hincha de Nacional aceptara una tregua, se armara de paciencia y se aguantara uno o hasta dos semestres, incluso algunas jornadas para no extender tanto el plazo, para encontrarle la vuelta a la adversidad.


Pero el actual proceso que recién iniciamos con el brasileño Paulo César Autuori, quien apenas completa una docena de partidos oficiales con el equipo (una fecha de la Liga II-2018, siete de la Liga I-2019 y cuatro de la Libertadores 2019), muestra tan buenas maneras jornada a jornada y una progresión en su fútbol tan evidente, que nos invita a darle una espera, por supuesto prudente y con las debidas exigencias.

El clásico del sábado pasado ante Millonarios, club que venía como líder y con un paso arrollador, nos dejó la sensación de que hay equipo, que tenemos con qué competir (una de las dudas que muchos tenían -teníamos- antes del comienzo de año) y que en cada fecha hay mayor solidez defensiva y mejor acople en la ofensiva. Falta, sí, afinar la mitad para meter más que el gol promedio que estamos anotando en cada compromiso.

En Bogotá ratificamos varias cosas que teníamos claras pero hacía falta verlas en un partido de alto nivel:

1. Que José Fernando Cuadrado es un arquero de categoría y nos da la seguridad que habíamos perdido desde la partida del inolvidable Franco Armani. Su doble atajada en el primer tiempo ante Juan David Pérez comprobó sus reflejos. Casi lo expulsan, y si lo hubieran hecho, lo tenía merecido, pero por fortuna para Nacional el árbitro se equivocó.

2. Que la pareja de centrales Daniel Bocanegra-Nicolás Hernández ha hecho que Alexis Henríquez esté tranquilo preocupado solo por su pronta recuperación. Gran nivel de ambos, experiencia y juventud bien complementadas.

3. Otra pareja que se consolidó: Brayan Rovira-Sebastián Gómez. De este último se ha dicho tanto ya, y lo mejor es que en cada partido aparecen más detalles que hacen inagotables los adjetivos.

4. El tridente de ataque parece estar confirmado: Vladimir Hernández-Hernán Barcos-Steven Lucumí. El 9 poniéndolos a jugar, saliendo sí un poco de su rol como goleador pero entrando en el circuito como eje sobre el cual gira el juego verdolaga.

Podemos decir, con esto, que la columna vertebral está armada ya. Falta que se sumen los laterales, cuyo nivel aún sigue siendo muy regular (en especial Déiver Machado), y que el “10” que esté en cancha, Pablo Cepellini o Juan Pablo Ramírez, se encarguen más de la creación y no sean tan intermitentes.

Los puntos en la tabla son, por ahora, una anécdota. Es verdad que todos queremos ver al Verde en la punta, y no a diez puntos del liderato como amanecemos hoy, pero este proceso promete. Al menos hay una idea de juego, algo que no encontrábamos con Juan Manuel Lillo y Jorge Almirón. Y eso, por ahora, es un avance tremendo.

Yo me apunto para darle una espera. Creo que a veces hace falta retroceder un paso para luego avanzar dos más. El golpe en la Libertadores duele, y no dejará de doler hasta que tomemos revancha internacional. Por lo pronto, la ruta que hemos tomado parece ser la indicada.

Tengamos paciencia, apoyemos, démosle un espaldarazo a este proceso, que comienza a emocionarnos con detalles de buen juego.

¡Vamos Verde!

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