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Los gremios apuntan a la superación del conflicto

Los campesinos que quieren apostarle a la legalidad, cuentan con diversos apoyos para salir adelante.

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  • Los gremios apuntan a la superación del conflicto
13 de abril de 2021
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Hacer la paz es tarea de todos, y facilitar que las condiciones de vida de aquellos que han sido excluidos, apartados y abandonados durante décadas es también responsabilidad del empresariado. De ello han sido conscientes en las federaciones de Cafeteros y Cacaoteros de Colombia, que vienen acompañando a 1.541 familias que decidieron sustituir cultivos de coca por sembrados legales que les permitan salir de la violencia a las que han estado condenadas.

De acuerdo con la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (Unodc), encargada del monitoreo del Plan Nacional de Sustitución de Cultivos, PNIS, en el marco de un convenio con la Fedecafé, 475 familias se encuentran implementando su proyecto productivo en Briceño (Antioquia). Y de un convenio con Fedecacao hacen parte 1.066 familias, que están implementando su proyecto productivo en los departamentos de Antioquia, Caquetá, Guaviare, Meta, Nariño, Norte de Santander y Putumayo.

Cacao: nueva oportunidad

Desde noviembre de 2017 se adelanta el proyecto “Promoción del cultivo de cacao en zonas afectadas por cultivos ilícitos”, mediante el establecimiento del cultivo a las familias vinculadas al PNIS, todo esto en el marco de un contrato entre Fedecacao y el Fondo Colombia en Paz.

“Este no es un trabajo nuevo, durante toda la existencia de la Federación (59 años) hemos estado en esas zonas abandonadas por el Estado y alejadas. Hay una historia trágica: donde había cacao había violencia, abandono y cultivos ilícitos. Para la Federación no es nuevo estar en esas zonas, lo que hemos logrado con los programas es fortalecer nuestra presencia. Y ahora trabajamos con familias que cultivaron ilícitos y los estamos apoyando de manera muy articulada con el Gobierno”, dijo Eduard Baquero, presidente Ejecutivo de Fedecacao.

El proceso será largo, ya que el cacao es un cultivo de producción tardía, inicialmente la Federación de Cacaoteros acompañó al establecimiento de los viveros y la inclusión de otras especies maderables que favorecían al sistema agroforestal, necesario en este cultivo que no es extensivo ni monocultivo.

Según Baquero, es apenas lógico que el cultivo de uso ilícito genera mejores ganancias que el cacao, pero este tiene muchas más ventajas que atraen a los campesinos: la primera es la tranquilidad de no estar siendo combustible del conflicto, la posibilidad de trabajarlo en familia y una mejor comercialización, ya que los costos del transporte son inferiores, porque la materia prima se entrega después del proceso de despulpe y secado, por lo cual no ocupa tanto espacio como la papa, la yuca, el plátano o el ganado; y los precios son mucho más competitivos que otros productos del campo, como los cítricos, porque hay un menor nivel de intermediación y una mayor demanda.

Más adelante, cuando los árboles de cacao estén productivos, la Federación entrará a apoyar a estas familias en la venta de la materia prima o en la transformación, si quieren agregar valor a su producto.

“Es hora de haya al fin dignidad en el campo, que el Gobierno ayude a sus productores a vivir del campo, con salud, educación, vías. Vamos por buen camino, pero aún nos falta mucho, por eso nuestro interés en ayudar a esta población que ha sido víctima de la guerra”, aseguró Baquero.

El café: nuevo redentor

Hace 90 años el café abrió las puertas de Colombia al mundo, los ferrocarriles se construyeron para llevarlo a los puertos y muchas de las principales vías se pavimentaron a punta de esfuerzo cafetero; pero con la llegada del narcotráfico, la guerrilla, los paramilitares y la roya, muchos de los cafeteros tuvieron que dejar el campo.

De acuerdo con información de la Fedecafé, de los 9 millones de víctimas, 121.147 son de ese sector, lo que representa al 22% de todos los cafeteros del país.

Para mitigar los efectos del conflicto, la Federación y la Consejería para la Estabilización, en cabeza de Emilio Archila, firmaron un acuerdo para unir fortalezas en el arreglo de vías terciarias, vivienda rural y proyectos productivos en zonas afectadas por la violencia.

“La Federación siempre cuenta con la mejor disposición para trabajar por el bienestar de las familias cafeteras; sus acciones contribuirán a una paz estable y duradera”, explicaron desde el gremio.

Fedecafé también le apostó a la sustitución de cultivos, apoyando a 382 familias del PNIS ubicadas en 28 veredas de Briceño (Antioquia). El proyecto cuenta con una inversión de $8.681 millones.

Ya entregaron material vegetal, herramientas e insumos; lograron el establecimiento de 70 nuevas hectáreas en café y el mejoramiento de la capacidad productiva de 350 ya existentes, mediante la asistencia técnica y la incorporación de mejores prácticas de manejo; también se entregaron 300 marquesinas y módulos de beneficio, reportaron desde la Consejería.

El incremento en la productividad de los cultivos y en la comercialización del café ha sido sostenido de un 25 % en los volúmenes de comercialización de café en Briceño durante los dos últimos años, con lo cual la cooperativa de caficultores pasó de comprar 84.000 kilos de café pergamino seco en 2018 a 130.000 kilos en 2020

Hacer la paz es tarea de todos, y facilitar que las condiciones de vida de aquellos que han sido excluidos, apartados y abandonados durante décadas es también responsabilidad del empresariado. De ello han sido conscientes en las federaciones de Cafeteros y Cacaoteros de Colombia, que vienen acompañando a 1.541 familias que decidieron sustituir cultivos de coca por sembrados legales que les permitan salir de la violencia a las que han estado condenadas.

De acuerdo con la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (Unodc), encargada del monitoreo del Plan Nacional de Sustitución de Cultivos, PNIS, en el marco de un convenio con la Fedecafé, 475 familias se encuentran implementando su proyecto productivo en Briceño (Antioquia). Y de un convenio con Fedecacao hacen parte 1.066 familias, que están implementando su proyecto productivo en los departamentos de Antioquia, Caquetá, Guaviare, Meta, Nariño, Norte de Santander y Putumayo.

Cacao: nueva oportunidad

Desde noviembre de 2017 se adelanta el proyecto “Promoción del cultivo de cacao en zonas afectadas por cultivos ilícitos”, mediante el establecimiento del cultivo a las familias vinculadas al PNIS, todo esto en el marco de un contrato entre Fedecacao y el Fondo Colombia en Paz.

“Este no es un trabajo nuevo, durante toda la existencia de la Federación (59 años) hemos estado en esas zonas abandonadas por el Estado y alejadas. Hay una historia trágica: donde había cacao había violencia, abandono y cultivos ilícitos. Para la Federación no es nuevo estar en esas zonas, lo que hemos logrado con los programas es fortalecer nuestra presencia. Y ahora trabajamos con familias que cultivaron ilícitos y los estamos apoyando de manera muy articulada con el Gobierno”, dijo Eduard Baquero, presidente Ejecutivo de Fedecacao.

El proceso será largo, ya que el cacao es un cultivo de producción tardía, inicialmente la Federación de Cacaoteros acompañó al establecimiento de los viveros y la inclusión de otras especies maderables que favorecían al sistema agroforestal, necesario en este cultivo que no es extensivo ni monocultivo.

Según Baquero, es apenas lógico que el cultivo de uso ilícito genera mejores ganancias que el cacao, pero este tiene muchas más ventajas que atraen a los campesinos: la primera es la tranquilidad de no estar siendo combustible del conflicto, la posibilidad de trabajarlo en familia y una mejor comercialización, ya que los costos del transporte son inferiores, porque la materia prima se entrega después del proceso de despulpe y secado, por lo cual no ocupa tanto espacio como la papa, la yuca, el plátano o el ganado; y los precios son mucho más competitivos que otros productos del campo, como los cítricos, porque hay un menor nivel de intermediación y una mayor demanda.

Más adelante, cuando los árboles de cacao estén productivos, la Federación entrará a apoyar a estas familias en la venta de la materia prima o en la transformación, si quieren agregar valor a su producto.

“Es hora de haya al fin dignidad en el campo, que el Gobierno ayude a sus productores a vivir del campo, con salud, educación, vías. Vamos por buen camino, pero aún nos falta mucho, por eso nuestro interés en ayudar a esta población que ha sido víctima de la guerra”, aseguró Baquero.

El café: nuevo redentor

Hace 90 años el café abrió las puertas de Colombia al mundo, los ferrocarriles se construyeron para llevarlo a los puertos y muchas de las principales vías se pavimentaron a punta de esfuerzo cafetero; pero con la llegada del narcotráfico, la guerrilla, los paramilitares y la roya, muchos de los cafeteros tuvieron que dejar el campo.

De acuerdo con información de la Fedecafé, de los 9 millones de víctimas, 121.147 son de ese sector, lo que representa al 22% de todos los cafeteros del país.

Para mitigar los efectos del conflicto, la Federación y la Consejería para la Estabilización, en cabeza de Emilio Archila, firmaron un acuerdo para unir fortalezas en el arreglo de vías terciarias, vivienda rural y proyectos productivos en zonas afectadas por la violencia.

“La Federación siempre cuenta con la mejor disposición para trabajar por el bienestar de las familias cafeteras; sus acciones contribuirán a una paz estable y duradera”, explicaron desde el gremio.

Fedecafé también le apostó a la sustitución de cultivos, apoyando a 382 familias del PNIS ubicadas en 28 veredas de Briceño (Antioquia). El proyecto cuenta con una inversión de $8.681 millones.

Ya entregaron material vegetal, herramientas e insumos; lograron el establecimiento de 70 nuevas hectáreas en café y el mejoramiento de la capacidad productiva de 350 ya existentes, mediante la asistencia técnica y la incorporación de mejores prácticas de manejo; también se entregaron 300 marquesinas y módulos de beneficio, reportaron desde la Consejería.

El incremento en la productividad de los cultivos y en la comercialización del café ha sido sostenido de un 25 % en los volúmenes de comercialización de café en Briceño durante los dos últimos años, con lo cual la cooperativa de caficultores pasó de comprar 84.000 kilos de café pergamino seco en 2018 a 130.000 kilos en 2020.

43.711
hectáreas erradicadas de forma voluntaria y asistida, según la Unodc.
Infográfico
0,8 %
del área erradicada voluntariamente presenta persistencia de cultivos ilícitos.
Olga Patricia Rendón Marulanda

Soy periodista egresada de la Universidad de Antioquia. Mi primera entrevista se la hice a mi padre y, desde entonces, no he parado de preguntar.

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