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Con verdad a medias llegó la justicia para el Héroes de Granada

  • En agosto de 2005 el Bloque Héroes de Granada entregó sus armas al Gobierno Nacional. El acto de desmovilización se realizó en San Roque (Antioquia). FOTO Archivo Juan Antonio Sánchez
    En agosto de 2005 el Bloque Héroes de Granada entregó sus armas al Gobierno Nacional. El acto de desmovilización se realizó en San Roque (Antioquia). FOTO Archivo Juan Antonio Sánchez
Por OLGA PATRICIA RENDÓN M. y Ricardo Monsalve Gaviria | Publicado el 01 de marzo de 2019
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integrantes del Bloque Héroes de Granada se desmovilizaron en 2005.

en definitiva

Por primera vez, exmiembros del Bloque Héroes de Granada fueron condenados por la Sala de Justicia y Paz. Ya reconocieron a sus víctimas y ahora viene la reparación para ellas.

Mientras en la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, la Fiscalía, la Procuraduría y la Defensa escuchaban al magistrado Juan Guillermo Cárdenas Gómez leer su sentencia en contra de 13 exintegrantes del desaparecido bloque Héroes de Granada de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), en San Carlos (Antioquia), familiares de cinco de las víctimas se tomaban de la mano, se emocionaban y lloraban en una modesta vivienda.

Cuando las audiencias de Justicia y Paz iniciaron se reunían hasta 15 y 20 familias en esa misma casa en torno a las declaraciones y decisiones que se tomaban en Medellín, lo que observaban por video conferencia; pero con los años y el cansancio que genera un proceso judicial como este, los ánimos fueron cayendo, y cada vez llegaban menos.

Así que pocas víctimas escucharon al magistrado leer la sentencia que para el próximo 8 de marzo tendrá la resolución. Hay que recordar que dicha condena se convertirá en una pena alternativa de máximo ocho años de prisión (que ya la mayoría de postulados cumplieron por la Ley de Justicia y Paz), contra los responsables de 192 cargos por 334 delitos.

Dichos crímenes afectaron a 440 víctimas de manera directa, y a otras 1600 de forma indirecta en Antioquia en municipios como San Carlos, San Rafael, La Ceja, El Retiro, Girardota, Caldas, Copacabana y Bello.

Entre los asistentes a ese encuentro, prácticamente familiar y entre las mismas víctimas que llevan años reclamando verdad, justicia y reparación, estaba Pastora Mira, la mujer que con su lucha conmovió al Papa Francisco en su visita a Colombia.

“Al menos se va consolidando la justicia frente a hechos tan aberrantes”, dijo, aunque no estaba contenta, puesto que todavía la verdad no ha sido esclarecida completamente.

“Frente a la dimensión del daño causado, lo que han reconocido es poco, pero es una luz de esperanza para seguir tras esa huella. Puede que esto motive a quienes no lo han contado todo para que lo hagan, y a que los operadores de justicia cumplan con su tarea e investiguen”, agregó.

Una verdad a medias

Las declaraciones de los 13 hombres sentenciados (Luberney Marín Cardona, quien fue el comandante financiero de dicho bloque, y otros cuatro comandantes militares: Parmenio de Jesús Usme García, alias “Juan Pablo”; Jhony Albeiro Arias, conocido como “Hernán”, Francisco Antonio Galeano Montaño, alias “Colero”, y Luis Alfonso Sotelo Martínez, conocido como “Jhon”, entre otros) han ayudado a recuperar los despojos mortales de 47 de los 200 desaparecidos de San Carlos. El resto de las familias siguen esperando la verdad de lo que les ocurrió y esa esperanza se diluye con el fin del proceso judicial.

En esa misma situación está Luz Inés Restrepo. Viajó desde Titiribí (Antioquia) hasta Medellín para saber qué le había pasado a su hermano. Allí, durante la audiencia se enteró que la justificación de los paramilitares para asesinar a su familiar era que “ayudaba a los guerrilleros”.

Jesús Antonio Restrepo Arango, hermano de Luz, sufrió torturas durante un día completo a la vista de todo el que pasaba por el paraje de Corcovado, en Titiribí. Estuvo amarrado, fue golpeado y pasó hambre durante más de 24 horas y finalmente lo montaron a un camión y nunca más se volvió a saber de él, hasta ayer, que supo que los exintegrantes del Bloque Héroes de Granada reconocieron haberlo asesinado por supuestamente ser un guerrillero explosivista, consumando así la revictimización de los Restrepo.

“Él era un muchacho que vivía de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”, dijo Luz Inés una y otra vez tratando de dignificar el nombre que enlodaron los armados. Por eso reclamó que le digan la verdadera verdad y no un libreto armado para el momento.

“Ellos no me han dicho la verdad, necesito que me digan quién lo mandó a matar y por qué lo mataron. Mi hermano no es nada de lo que acabaron de decir ahí”, y además lamentó que aunque los exparamilitares reconocieron el homicidio, no hayan dicho dónde reposa el cadáver. “Exijo la verdad y quiero la verdad por dura y amarga que sea”.

El magistrado Cárdenas manifestó en la audiencia que “en mención a los derechos de las víctimas se debe indicar que en la gran mayoría de los casos se comprobó que efectivamente ninguna de estas personas hicieron parte o favorecieron a grupos insurgentes”.

La reparación a las víctimas

En una sentencia con más de 2.000 folios, el Tribunal explicó de manera detallada cómo operó el Bloque Héroes de Granada y quiénes fueron sus víctimas.

“Vemos que la parte más importante de esta sentencia es que se reivindica el derecho a las víctimas, se les hace un reconocimiento de su condición de víctima y obviamente esperamos los resultados en cuanto a la reparación que se establezca por parte del Estado”, señaló Juan Carlos Vásquez Rivera, procurador 118 judicial penal para la ciudad de Medellín.

Por ejemplo, entre las medidas de reparación simbólicas y colectivas, el Ministerio Público solicitó, en vista de todo el sufrimiento ocasionado en San Carlos y San Rafael, que estos dos municipios del Oriente antioqueño fueran declarados sujetos de reparación colectiva con unas medidas de educación, transporte, salud, trabajo social y psicosocial.

Y es que las conductas cometidas por este grupo fueron, según el magistrado, más allá de la lucha contrainsurgente que era común para las estructuras de autodefensa.

“El control social fue una manera de mantener el régimen de terror que pretendían consolidar en las poblaciones victimizadas, es así que esa célula paramilitar implementó la mal llamada política limpieza social en la que el bloque Héroes de Granada declaró como objetivo militar a los vendedores, traficantes y consumidores de estupefacientes y aquellos individuos que habían sido señalados por los informantes de haber cometido algún tipo de delito”, aclaró el togado.

Esta se convierte en la primera sentencia contra el Bloque Héroes de Granada, el mismo que pasará a la historia como la retaguardia que montaron los paramilitares de Medellín poco antes de que se diera la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara.

Una estructura armada que llegó al Oriente a copar los vacíos que dejó el Bloque Metro, desaparecido tras disputas entre los mismos grupos paramilitares, y que mantuvo un bajo nivel de confrontación, pero que, a la vez, fue despiadado con los civiles y dejó hondas heridas entre la población.

Contexto de la Noticia

OPINIóN Su proyecto era concretar poder local

Álvaro Villarraga
Director de Acuerdos de Verdad del CNMH
Este bloque se enfocó en coerción y control frente a las comunidades, sin dejar de realizar acciones violatorias graves a los DD.HH. y de participar de forma directa en las redes de la economía ilegal. Tenía el propósito de concretar el proyecto de poder local, alianzas como expresión ligada al paramilitarismo y participación en el narcotráfico y otras economías ilegales, control y asocio con redes criminales, de lo cual “don Berna” había sido gestor desde el Cacique Nutibara, lo que también implicaba consolidar un proyecto de impacto le permitiera mantener nexos y acceder al poder político e interferir el poder judicial.
Ricardo Monsalve Gaviria

Periodista. Magíster en Comunicación de la Defensa y los Conflictos Armados de la Universidad Complutense de Madrid

Olga Patricia Rendón Marulanda

Soy periodista egresada de la Universidad de Antioquia. Mi primera entrevista se la hice a mi padre y, desde entonces, no he parado de preguntar.

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