El cerebro del escándalo de MinTIC habitó dos lujosas propiedades en Medellín y Llanogrande. Allí se cocinó parte de la trama corrupta que tumbó a una ministra.
Emilio Tapia, el pasado 20 de septiembre en una clínica de Barranquilla, cuando la Fiscalía le notificó la orden de captura en su contra.
Desde dos lujosas propiedades en Antioquia, que en el mercado inmobiliario están avaluadas por encima de los 1.500 millones de pesos cada una, se gestó parte de la trama corrupta que se incubó en un contrato de $1,2 billones y que firmó el Ministerio de las TIC con la Unión Temporal Centros Poblados.
Desde allí, según confirmó EL COLOMBIANO, Emilio José Tapia Aldana –cerebro del tristemente célebre carrusel de la contratación de Bogotá– urdió maniobras ilegales para quedarse con la ejecución del contrato con el que se quiere llevar internet rural a 16 departamentos y que, tras desatarse el escándalo judicial, terminó costándole la cabeza a la exministra Karen Abudinen.
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