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Colombia promete acabar minas antipersonal a 2025

  • 391 municipios se encuentran libres de sospecha de minas. FOTO: Jaime Pérez
    391 municipios se encuentran libres de sospecha de minas. FOTO: Jaime Pérez
Publicado el 03 de diciembre de 2019
Infografía
Colombia promete acabar minas antipersonal a 2025
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víctimas de accidentes con minas antipersonal se han presentado en 2019.

en definitiva

Colombia pedirá más plazo para erradicar las minas antipersonal y lo más probable es que este se posponga hasta el 2025, cuando se cumple el plazo para la erradicación de estos artefactos en el mundo.

Los 164 países que firmaron el Tratado de Ottawa ratificaron su compromiso por lograr “un mundo libre de minas antipersonal” para el 2025. Aunque la meta de Colombia está establecida para el 2021, el próximo marzo el Gobierno solicitará una prórroga, lo que hace pensar a los expertos que la fecha máxima que le darán es la establecida en el Tratado.

“Por la magnitud de los artefactos usados y el incremento de víctimas que se ha generado a causa de las minas antipersonal, es inminente realizar un trabajo consiente para aunar esfuerzos de los miembros del sector para lograr la meta de una Colombia libre de minas”, dijo Martha Hurtado, comisionada adjunta para la Acción Integral contra Minas Antipersonal.

Un camino difícil

Según el Gobierno, de los 8.832 accidentes con minas antipersonal o municiones sin explotar que han ocurrido en Colombia desde 1990, 227 han sucedido desde la firma del Acuerdo de Paz (24 de noviembre de 2016).

Las regiones más afectadas desde entonces son Tumaco (Nariño), Catatumbo (Norte de Santander) y el Bajo Cauca antioqueño, justamente las zonas que presentan mayor disputa territorial entre grupos armados organizados como el Clan del Golfo, el Eln, el Epl y las disidencias de las Farc. (Ver mapas)

En ese mismo periodo, 1.499 minas han sido sacadas de la tierra por operaciones de desminado militar, desde 1990 han retirado 24.203.

Con respecto a las víctimas, desde 2012 y hasta 2016 Colombia registró una disminución significativa en el número de afectados al pasar de 295 víctimas civiles a 37, y de 294 víctimas militares y de Policía a 52, la disminución fue de un 700 %.

No obstante, durante el intervalo de 2017 y 2019, la disminución se ha modificado, con tendencia al aumento, dado que el número de víctimas de 2017 fue de 57, en el 2018 fue de 178 víctimas, cifra que cedió un poco en lo que va de 2019, con 96.

Por eso, Hurtado hizo un llamado a los miembros del sector para unir esfuerzos con el fin de implementar la estrategias de Educación en el Riesgo de Minas y de Gestión territorial, y expresó que “es de vital importancia realizar acciones concretas para evitar accidentes por estos artefactos explosivos que atentan contra civiles y miembros de la Fuerza Pública sin discriminación”.

La funcionaria agregó que “la política de Acción Integral Contra Minas Antipersonal debe ser apropiada por todos los gobernadores y alcaldes de los departamentos para empoderarlos y atender las necesidades de los territorios”.

Avanza el desminado

Pese a la preocupante situación de conflicto armado que se vive en el país, el Gobierno ha hecho grandes esfuerzos por desminar los territorios que cuentan con control de la Fuerza Pública, alcanzando ya 391 municipios libres de sospecha de los 713 con algún tipo de contaminación.

El objetivo del Gobierno nacional, de acuerdo con lo expresado por el presidente Iván Duque, es “que muchas comunidades que fueron golpeadas por esa tragedia se beneficien de proyectos productivos, que se beneficien las familias campesinas”, al ser las zonas rurales del país las directamente afectadas por este flagelo.

Colombia piensa mostrar al mundo los importantes avances del país en materia de desminado humanitario, atención integral a las víctimas y educación en el riesgo, para lograr una mayor comprensión por parte de la comunidad internacional de las particularidades del caso colombiano: un país extenso, con una topografía accidentada, con actores no-estatales y grupos armados organizados soportados financieramente en el desarrollo de economías ilegales, entre muchos otros factores, que implican un desafío enorme para el Estado y una amenaza constante para la sociedad, en especial para las poblaciones de las áreas rurales.

Todos estos serán elementos clave para que la prórroga, en su compromiso de eliminar completamente las minas antipersonal del territorio, sea otorgada.

Sin paz, más minas

Álvaro Jiménez, director de la Campaña Colombiana Contra Minas, advirtió que hasta que en Colombia no se desactive el conflicto será imposible hablar de la erradicación de las minas antipersonal.

“Nuestros grandes riesgos son los grupos armados no estatales que siguen activos, y no podremos pensar en la erradicación de las minas si ellos no dejan de sembrarlas. Si lo que persiste es una actitud de guerra entre el Eln y el Gobierno, no vamos a poder resolver el problema de las minas de manera cierta”, anotó.

En su análisis, Jiménez dijo que mientras se llega a un acuerdo con el Eln y con otras organizaciones que desestabilizan los territorios, “hay que ir trabajando en las zonas donde se puede avanzar, hay que continuar acompañando a las víctimas y favoreciendo su organización, y haciendo incidencia pública para que se den procesos de negociación”.

Contexto de la Noticia

radiografía Una meta difícil para el mundo

6.897 personas murieron en el mundo en 2018 por el estallido de una mina antipersonal o remanentes de guerra en 50 países que siguen contaminados por este tipo de artefactos.
El Monitor de Minas Terrestres informa
que 2018 fue el
cuarto año consecutivo
con un número excepcionalmente alto de víctimas registradas debido a minas terrestres y restos explosivos de guerra. Los conflictos armados y la violencia a gran escala, particularmente en Afganistán, Malí, Myanmar, Nigeria, Siria y Ucrania, influyeron mucho en el alto nivel de víctimas registradas. Sin embargo, la recopilación precisa de datos para conflictos activos
sigue siendo un desafío y las bajas casi con certeza excedieron
las reportadas.

Olga Patricia Rendón Marulanda

Soy periodista egresada de la Universidad de Antioquia. Mi primera entrevista se la hice a mi padre y, desde entonces, no he parado de preguntar.

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