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una de las primeras instituciones que adoptó el bilingüismo en la ciudad cumplió siete décadas de enseñanza, graduando más de 2.800 mujeres en el mismo lapso. el aniversario será celebrado en una serie de eventos, entre ellos un foro educativo.

con una eucaristía en la catedral metropolitana de la ciudad, comenzó la celebración de los 70 años de historia del colegio marymount, ubicado en la comuna de el poblado, en medellín.

el centro educativo fue fundado en 1954, cuando las religiosas del sagrado corazón de maría trajeron por primera vez una oferta educativa bilingüe femenina a la ciudad de medellín.

su historia como uno de los primeros colegios privados de la ciudad, relata también la transformación colombiana. “cuando comienza el colegio en los años 50, se buscaba educar a las mujeres con herramientas que les permitiera ser líderes en la sociedad y contar con el manejo de una segunda lengua que era el inglés. se funda el colegio, y a finales de los años 50 y 60 viene todo este auge de las mujeres, de la libertad, del liderazgo, del empoderamiento, es por esto que creemos que nuestras religiosas fueron muy vanguardistas”, comentó catalina guzmán urrea, rectora del marymount.

por sus aulas han pasado medallistas olímpicas, campeonas mundiales deportivas, importantes investigadoras científicas internacionales, médicas reconocidas a nivel mundial, directoras de fundaciones y ong, empresarias, directoras de teatro y líderes culturales, actrices, gerentes de empresas, periodistas destacadas y un incontable número de mujeres que se han dedicado a dejar huella, un legado en la sociedad.

“tenemos claro el contexto de estas estudiantes, que vienen de unas familias donde sus papás son líderes empresariales, en salud, financieros, en fin, dentro del sector productivo tienen un liderazgo, vienen con ese adn. entonces, como las estudiantes traen desde casa esas herramientas, buscamos formar buenos seres humanos que, con todo lo que tienen, puedan realmente impactar la sociedad; es esa ética de cómo me relaciono con el otro, qué hago por el otro, es mi bienestar, pero también es el bienestar del otro”, comentó guzmán.

según las directivas de la institución, esta fue pionera en adaptar los cambios tecnológicos que experimentaba el mundo perder su filosofía. de las máquinas de escribir pasaron rápidamente a los computadores y al uso de internet y la adopción de nuevas metodologías. en pandemia tuvieron un modelo exitoso de educación virtual y luego fue uno de los primeros colegios privados en abrir sus puertas tras la cuarentena.

“siempre ha dado respuesta a lo que ha pasado en lo social en ese momento, entonces ahora la pregunta es ¿qué vamos a hacer con todo este tema de inteligencia artificial, con la tecnología, las redes sociales? ¿cómo formamos estudiantes para que tengan esas herramientas, pero también pensando en cómo van a impactar en lo social? esto nos hace unos abanderados en esa educación pertinente, pero que también es de vanguardia”, explicó la directiva.

uno de los giros trascendentales que ha tomado la institución recientemente es la inclusión en sus aulas de niños, convirtiendo al marymount en una institución de educación de calidad ahora mixta. hasta la fecha se han matriculado 21 niños para la vigencia 2024.

además, su énfasis actual es la inteligencia emocional. “a la par del currículo académico tenemos el currículo socio emocional, es la posibilidad de que los niños y los padres de familia vean ese seguimiento de ese ser humano, que no solamente da cuenta del rendimiento académico, sino de cómo vas como persona, qué hábitos has desarrollado, desde tu proceso evolutivo, cómo va esa relación con el otro y contigo mismo”, relató la rectora.

el marymount medellín tiene doble acreditación internacional proporcionada por las agencias cis y neasc, proceso que se realiza cada cinco años. este año se acreditará bajo una nueva ruta que les permitirá documentar sus cuatro nuevos proyectos: espacios de aprendizaje siglo xxi, educación mixta

un cambio de mentalidad, sistema institucional de evaluación y el currículo internacional en preescolar, basado en el juego.

según indicaron desde el marymount, este es el segundo mejor colegio de la ciudad y ocupa el lugar 15 en el país, según el ranking col sapiens 2023

2024.

la celebración por los 70 años también acogerá el foro “educación pertinente para un mundo cambiante” que se llevará a cabo en el auditorio del colegio el próximo 6 de marzo, desde las 8:00 a.m. y contará con 300 invitados presenciales en el auditorio y transmisión en streaming por el canal de youtube del colegio para toda la comunidad que quiera conectarse.

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Un clamor de madre reclama verdad y memoria hace 20 años

Madres de la Candelaria es un grupo de mujeres que apoya a las víctimas del conflicto armado.

  • Las Madres de la Candelaria se ha dividido en otras facciones que reclaman verdad. Línea Fundadora (foto) siguen encontrándose en el Parque de Berrío cada ocho días. FOTO julio césar herrera
    Las Madres de la Candelaria se ha dividido en otras facciones que reclaman verdad. Línea Fundadora (foto) siguen encontrándose en el Parque de Berrío cada ocho días. FOTO julio césar herrera
21 de marzo de 2019
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Las fotos siguen ahí. Son las mismas de hace dos décadas, con los mismos nombres y grabadas en las telas curtidas por el sol sofocante del mediodía. Siguen hundidas entre miradas lastimeras de vírgenes y crucifijos de yeso, y rodeadas de cremas y ungüentos de marihuana que ofrecen para el reumatismo y los dolores, los vendedores que hacen del atrio de la iglesia La Candelaria, en el Parque de Berrío, su vitrina.

Con esas mismas fotografías, las Madres de la Candelaria han reclamado durante 20 años la verdad de lo que pasó con sus seres queridos. Son un puñado de mujeres que el 19 de marzo de 2000 decidieron hacer del miedo un escudo y salir a las calles a preguntar las cuestiones que nadie quería –ni hoy quieren– responder: ¿dónde están? ¿Quién se los llevó? ¿Por qué?

Amparo Mejía fue una de esas primeras mujeres y hoy es la directora las Madres de la Candelaria–Línea Fundadora. Desde el escenario que les ha servido para cada ocho días gritar “vivos se los llevaron, vivos nos los regresan”, recordó cómo fueron esos primeros días de lucha y reclamos.

“Tuvimos muchos atropellos iniciando, por ejemplo, de Espacio Público. Todavía no falta el que hoy pasa y nos grita: locas, desocupadas; pero todo eso nos da la resistencia para seguirle mostrando a la gente que pasa por este escenario, que acá en Medellín siguen desapareciendo personas y asesinando mujeres”, expresa Amparo.

Allí en el atrio, con el ruido de fondo de los vendedores de frutas y la corneta ensordecedora de los buses, con el agite de un metro que como un gusano de metal recorre la ciudad cada cinco minutos, y el murmullo del transeúnte a veces presuroso, a veces lento, a las Madres de la Candelaria se les volvió un reto dignificar la memoria de sus seres queridos que perdieron la vida en el conflicto, “y aún les decimos a los actores ilegales en el marco de Justicia y Paz y de la Justicia Especial para la Paz, que nos digan dónde están”.

Se enfrentaron y buscaron

Con una verdad a cuentagotas o escondida, la Madres de la Candelaria decidieron enfrentarse a los excabecillas de los grupos paramilitares. Fueron hasta las cárceles, preguntaron cara a cara o a través de videoconferencias.

Fue así como en una audiencia en 2007, Diego Fernando Murillo, más conocido como Berna y quien fue el comandante de los bloques Cacique Nutibara y Héroes de Granada de las Auc, tuvo que decirle a María Elena Toro dónde estaban enterrados tres de sus familiares desaparecidos entre 1996 y 1997.

“Desde que me los desaparecieron empecé a ser parte de las Madres y sigo, con la fortaleza de que ya encontré a tres de ellos y la esperanza de hallar a los otros dos que son mi hijo Franklin Barón Toro y a Guillermo Cuartas Serna, aunque ya me dijeron que no los iba a hallar”, dice María Elena, a quien le duele la indiferencia que se vive en el país por las víctimas del conflicto armado.

Muchas veces, con las coordenadas en las manos entregadas por los jefes paramilitares, estas mujeres se internaron largas jornadas en las selvas, para ellas mismas, y con ayuda de la Fiscalía, buscar a sus seres queridos. Lo hicieron bajo la lluvia, con hambre, vendieron boletas para pagar su pasaje en bus, pero los hallaron, ¡y los trajeron!

“Eso ha sido muy satisfactorio, hallar a los que pensamos que nunca volveríamos a ver”, enfatiza Amparo.

Ayer volvió a escucharse, una vez más, “los queremos vivos, libres y en paz”, en el atrio de la iglesia, un grito que en los últimos 20 años se ha escuchado sin descanso por los que se perdió el rastro.

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