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Lavarse las manos, un primer paso inolvidable

  • La Organización Mundial de la Salud estima que en las manos se pueden albergar 150 clases de bacterias. FOTO COLPRENSA
    La Organización Mundial de la Salud estima que en las manos se pueden albergar 150 clases de bacterias. FOTO COLPRENSA
Por MÓNICA QUINTERO RESTREPO | Publicado el 16 de octubre de 2016
en definitiva

Lavarse las manos es muy importante para prevenir enfermedades. Tómese el tiempo para hacerlo bien, sobre todo en momentos claves como después de ir al baño o antes de comer.

La mamá le dice al niño que antes de sentarse a la mesa a comer el almuerzo debe lavarse las manos, y el niño, muy juicioso, va y se las lava. ¿Quién no le hace caso a la mamá?

Solo que cuando no está ella, y además se es adulto, muchas veces las manos se olvidan y el almuerzo empieza, como si antes no se hubiesen tocado un montón de cosas.

En el documento Higiene de las manos, ¿por qué, cómo, cuándo?, de la Organización Mundial de la Salud (OMG), se lee que “las manos son la principal vía de tranmisión de gérmenes durante la atención sanitaria”. También en general.

Porque si su compañero tiene gripa, estornuda y le da la mano, luego podría pasarle los gérmenes. La misma OMG dice que se estima que en las manos se pueden albergar 150 clases de bacterias. Solo que usted no las ve, y a veces pasa como Santo Tomás: hasta no ver no creer. El dicho no aplica en este caso.

Carlos Mario Vergara, médico del grupo Emi, explica que “en un artículo publicado por la revista Plos One se menciona la investigación realizada por miembros de la Universidad Estatal de San Diego y la Universidad de Arizona en Estados Unidos sobre contaminación de ambientes y superficies que nos acompañan en la vida cotidiana, y se afirma que ‘en el aire que respiramos en un edificio de oficinas hay 10.000.000 de bacterias por metro cúbico”.

En el estudio que señala el médico encontraron que las superficies más contaminadas son la sillas y los teléfonos.

Las bacterias siguen apareciendo: en un estudio de la universidad Manuela Beltrán de Bogotá, en 2011, se encontró que donde crecen más microorganismos es en los pasamanos de las escaleras eléctricas, los teléfonos públicos y las manijas de los buses.

Otros focos de bacterias son el teclado del cajero automático, los billetes, el teclado del computador, el mouse.

En todas partes hay bacterias, aunque no todas son peligrosas, y por eso tampoco hay que entrar en pánico. Lavarse las manos es un buen primer paso para evitar las que no hacen nada y las que sí pueden causar enfermedades.

El doctor Vergara escribe: “Una pasta de jabón, que en el mercado puede llegar a costar en promedio entre $2.000 y $2.500, sumada al agua potable, constituye la acción económica y efectiva para prevenir enfermedades, interrumpiendo la cadena de transmisión de la diarrea, patologías respiratorias y afectaciones de la piel o gastrointestinales”.

En un documento del Ministerio de Salud y Protección Social señalan que lavándose las manos se interrupe la cadena de transmisión de la enfermedad diarreica aguda, la neumonía, las enfermedades de la piel y de los ojos y el parasitismo intestinal.

La campaña, apoyada por la OMS, dice que lavarse las manos salva vidas. Así de importante. El Día Mundial del Lavado de Manos es el 15 de Octubre.

Los detalles

Ahora bien, mojarse las manos no es suficiente. Se necesita jabón. En el documento de Minsalud se lee: “Lavarse las manos solamente con agua, la práctica más común, es significativamente menos efectiva que lavarse las manos con jabón. Si bien usar jabón implica más tiempo en el lavado, frotarse disuelve la grasa y elimina la suciedad que contienen la mayoría de gérmenes. Además, deja las manos con un olor agradable”.

Un estudio en Karachi, Pakistán, que cita el MinSalud, reveló que los niños donde se intensificó la campaña de lavado de manos presentaron la mitad de los casos de diarrea o neumonía, frente a pequeños que estaban en comunidades donde no pasó.

¿A todas horas?

Tampoco se trata de exagerar y pensar que hay que lavarse las manos todo el tiempo. No. Se trata de identificar los momentos claves, y hacerlo hábito.

El primero es después de ir al baño o cambiar el pañal de un bebé. “Esta práctica reduce hasta 1/3 de las muertes de niños por diarrea”, precisa el documento.

Antes de preparar la comida es muy importante, e incluso tendrá que volverlo a hacer si se aleja de la cocina y toca otras superficies o saluda al gato. “El lavado de manos es crucial en la buena higiene de los alimentos, dado que las manos sucias son portadoras de bacterias y de otros microorganismos que pueden contaminarlos”.

También debe hacerlo antes de comer, incluso si no va a tocar los alimentos sino que va a usar cubiertos, y si está en contacto con elementos contaminados o saca la basura.

Además hay otros momentos, que dependerán del instante: después de sonarse la nariz, toser o estornudar, antes y después de atender a un enfermo, limpiar objetos sucios, recogerle el popó al perro o limpiarle la caja al gato, o cosas tan simples como echar unas gotas.

Recuerde, además, que aunque las manos no se vean sucias, no significa que no lo estén. El doctor Carlos Mario precisa que es importante tomarse el tiempo necesario y con una técnica adecuada. Ello puede tomarle entre 40 y 60 segundos, que si lo mira en comparación, no es mucho tiempo para todo lo que puede evitar si lo hace.

Las palabras claves son: mojar (con agua), enjabonar (muy bien), frotar (dorso, palma, dedos, uñas), enguajar (con agua limpia) y secar (con una toalla limpia también).

En el documento del MinSalud la invitación es precisa: ¡La salud está en nuestras manos!

Así que la próxima vez, y aunque su mamá no esté, recuérdela diciendo la oración mágica de lavarse las manos.

Contexto de la Noticia

radiografía técnica recomendada por la oms

1. Mójese las manos con agua

2. Aplique jabón, lo suficiente para cubrir la superficie completa de las manos.

3. Frote las manos entre sí: la palma de la mano derecha contra el dorso de la mano izquierda, entrelazando los dedos. También al contrario. Frótese luego las palmas entre sí, con los dedos entrelazados.

4. Frote el dorso de los dedos: agarre los dedos con la palma de la mano opuesta, y viceversa.

5. Frote el pulgar izquierdo con movimientos circulares, agarrándola con la mano derecha. Luego al contrario.

6. Frote los dedos de la mano derecha contra la palma de la mano izquierda, con movimientos circulares. Haga lo mismo con la otra mano.

7. Enjuague las manos con agua.

8. Seque las manos con una toalla limpia.

Mónica Quintero Restrepo

Es periodista porque le gusta escribir. A veces intenta con la ficción, y hasta con los poemas, y entonces se llama Camila Avril. Le gusta la literatura, el arte y contar historias. Es periodista de Cultura y editora de Tendencias. Un día estudió Hermenéutica Literaria.

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