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Los Marín Vieco ya tienen su propia marca de pianos

Se convierte en la primera marca de pianos de Colombia. Esta es la historia que hay detrás.

  • Jorge Alberto Marín lleva 35 años como restaurador y afinador de pianos. FOTO Manuel Saldarriaga
    Jorge Alberto Marín lleva 35 años como restaurador y afinador de pianos. FOTO Manuel Saldarriaga
  • Sello de la marca de pianos Marín Vieco. FOTO Manuel Saldarriaga
    Sello de la marca de pianos Marín Vieco. FOTO Manuel Saldarriaga
  • Jorge Alberto Marín junto al primer piano de la marca Marín Vieco. FOTO Manuel Saldarriaga
    Jorge Alberto Marín junto al primer piano de la marca Marín Vieco. FOTO Manuel Saldarriaga
12 de enero de 2023
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En la Casa Museo Salsipuedes en el barrio Robledo de Medellín, donde en 1948 Lucho Bermúdez compuso el porro “Salsipuedes”, reposa por estos días un piano cuarto de cola negro y brillante de un metro con 52 centímetros de marca Marín Vieco.

Y es que la Fundación Marín Vieco, creada en 1995, acaba de lanzar su propia marca de pianos, convirtiéndose en la primera en Colombia.

Estos pianos están marcados con un sello dorado que dice “Artistas y Luthiers Martín Vieco since 1882”. El “Artistas” es por todos los artistas que han salido de esta familia desde 1882: pintores, escultores, músicos. Y el “Luthiers” porque dentro de las distintas generaciones han habido personas dedicadas al mantenimiento y construcción de pianos, siendo el maestro Gabriel Vieco el más sobresaliente: en 1942 le hizo el mantenimiento al órgano del Vaticano.

Sello de la marca de pianos Marín Vieco. FOTO Manuel Saldarriaga
Sello de la marca de pianos Marín Vieco. FOTO Manuel Saldarriaga

Jorge Alberto Marín también hace parte de los que se fueron por el lado de restaurar y afinar pianos. En los últimos 35 años ha afinado alrededor de 16.000 e importado más de 1.200. En la actualidad es el director de la Fundación Marín Vieco.

“Estos pianos son para clientes que quieran un piano sofisticado por un precio asequible, un piano que pueda estar en la sala de un melómano que está tomando clases de piano y sienta orgullo de un apellido colombiano con muy buena fama”, dice.

En el país han habido pianos representados de forma exclusiva por concesionarios. Un caso es el del técnico de pianos Gabriel Vieco que trajo pianos alemanes contramarcados con la frase “distribución exclusiva por Gabriel Vieco para Antioquia” y conservaban la marca original del fabricante. Sin embargo, en este nuevo proyecto liderado por Jorge Alberto los pianos son maquilados y contramarcados con el “Marín Vieco” y sin el nombre del fabricante. Además, la identidad de la empresa que los hace se mantendrá de forma reservada.

Estos instrumentos no son fabricados en Colombia porque en el país no se cuenta con la tecnología para hacerlos. En este caso, serán importados desde el continente asiático. Después de ponerse de acuerdo con el cliente (tamaño, color, precio), serán entregados en un plazo de 120 días, aproximadamente. Por ahora no tienen inventario ni catálogo: los pedidos son por encargo.

El primero que llegó con la marca Marín Vieco, el que está en Salsipuedes, ya lo vendieron: la dueña es una clienta de Bucaramanga. Por lo menos diez pianistas sobresalientes de la ciudad lo probaron y, de manera unánime, destacaron sus características frente a las marcas comerciales.

Jorge Alberto Marín junto al primer piano de la marca Marín Vieco. FOTO Manuel Saldarriaga
Jorge Alberto Marín junto al primer piano de la marca Marín Vieco. FOTO Manuel Saldarriaga

Uno de ellos fue el pianista y docente Lezlye Berrio, quien lo califica así: “es muy buen piano: pulsación, sonido y respuesta en notas rápidas e intenciones de interpretación”.

“Tienen un sonido brillante, pero no un brillante ofensivo sino uno noble. Y cuando un piano tiene mucho brillo empieza a no imitar bonito o agradablemente la voz humana”, dice Jorge Alberto. Y entonces lo comienza a tocar. Y sí, es un sonido como si cantara, un sonido filoso y envolvente.

Venderán de diferentes tamaños basados en cuatro definiciones básicas: cuarto de cola, media cola, tres cuartos y cola completa. También pianos de pared. Estas líneas de pianos, cuenta Jorge Alberto, garantizan una durabilidad a largo plazo de acuerdo al uso y el mantenimiento que se les dé, y las condiciones climáticas a las que se expongan.

Este nuevo proyecto de la Fundación Marín Vieco también implicó un riesgo financiero porque es un nombre criollo que entra a competirle a las marcas famosas de origen alemán, inglés, americano, francés o asiático. Pero quisieron aprovechar el nombre, la cantidad de artistas que tienen este apellido: son más de 200 que llevan el Marín Vieco en la sangre.

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